Liga de fútbol amateur de Jiangsu: Fenómeno cultural que está reviviendo la pasión por el fútbol en China

El torneo comenzó este año y ya tiene un gran impacto de identidad en la provincia de Jiangsu.

A pesar de las grandes inversiones y del esfuerzo por incorporar el fútbol en las escuelas para formar nuevos talentos, el balompié chino todavía no alcanza el nivel deseado por equipos y aficionados. Parte de esta dificultad radica en la falta de una cultura futbolística sólida y en la enorme atención que reciben otros deportes más arraigados, como el tenis de mesa.

Sin embargo, en medio de este panorama, el fútbol intenta renacer desde las bases populares. Un ejemplo claro es la Jiangsu Provincial City Football League, un torneo que vio la luz a mediados de este año y que rápidamente se transformó en un fenómeno deportivo y social en la provincia de Jiangsu, al este del país.

Jiangsu, con Nanjing como capital, se ubica en el corazón de la franja costera china, en la parte baja de los ríos Yangtsé y Huai. En total reúne 13 ciudades de nivel prefectura y hacia finales de 2024 registraba 85,26 millones de habitantes (cuarta más poblada del país). Su ubicación estratégica, en la intersección de la Franja Económica de la Ruta de la Seda y la Ruta Marítima de la Seda del Siglo XXI, la convierte en una región clave dentro de la agenda nacional y en un motor de integración económica.

En este contexto, la liga (conocida popularmente como “Su Chao”) debutó el 10 de mayo y no tardó en encender la pasión futbolera local. Con el lema de “fútbol para todos”, el certamen combina deporte, cultura y turismo, aportando no solo entretenimiento sino también un nuevo impulso al desarrollo económico regional.

El entusiasmo ha desbordado cualquier expectativa. Los 13 equipos representan a cada ciudad de Jiangsu, reforzando el sentido de pertenencia de la población. Las entradas, además de accesibles, se han convertido en un símbolo del fenómeno: en Changzhou, por ejemplo, un paquete que incluía acceso al estadio y un plato de arroz frito con nabos secos por 9,9 yuanes (1,39 dólares) se agotó en apenas tres minutos. Hoy, la demanda es tan alta que las autoridades han centralizado la venta y recurren a sorteos provinciales.

Las cifras son elocuentes, en las tres primeras jornadas, la asistencia superó las 180.000 personas. En la cuarta fecha, un solo encuentro convocó a 25.800 aficionados, cifra que incluso supera el promedio de la Superliga China. Tal éxito obligó a trasladar varios partidos a estadios de primer nivel, habitualmente reservados para la Primera División.

La identidad local es otro de los pilares de la “Su Chao”. El reglamento establece que cada equipo solo puede contar con un máximo de tres jugadores profesionales, mientras que el resto debe ser de origen local. Este detalle ha generado una fuerte conexión emocional entre las ciudades y sus equipos, logrando que los hinchas se identifiquen plenamente con los colores que los representan. Más allá de los números, la Liga Jiangsu ha devuelto al fútbol chino algo esencial: la cercanía con su gente y en ese vínculo popular, quizás, se esconda el secreto de un nuevo capítulo para este deporte en el gigante asiático.

No obstante, la popularidad de la Liga Jiangsu no es casual, como explicó el profesor Zhou Yongbo, de la Universidad de Soochow, a la agencia Xinhua: “El valor de los eventos de base radica en activar el consumo local y la identidad cultural”. En esa línea, el Departamento de Cultura y Turismo de Jiangsu lanzó el plan “Viaja con la Liga Jiangsu”, que integra recursos patrimoniales como el bordado Su, la ópera Kunqu y el storytelling musical Pingtan, creando experiencias inmersivas que combinan evento + cultura.

Jugadores amateur

Más allá del fútbol, este campeonato se ha convertido en un auténtico acontecimiento cultural. Los equipos han transformado sus partidos en casa en experiencias únicas para los hinchas, donde las rivalidades entre ciudades trascienden el terreno de juego. Creándose nuevos clásicos catalogados como “batallas”, por ejemplo desde platos típicos hasta ferias comerciales que promocionan la identidad local, cada encuentro se vive como una fiesta que celebra la cultura, el orgullo de pertenencia y “disputa” por el honor.

Esto se explica, en parte, porque los protagonistas no son futbolistas convencionales. Durante el día trabajan como cerrajeros, carniceros o empleados de tiendas, y por la noche se calzan los botines para convertirse en ídolos de miles de aficionados. Una de las historias más llamativas es la de Xu Junjie, un técnico de reparación de aires acondicionados de 32 años que también es titular en el equipo de Zhenjiang.

Xu jugó fútbol desde niño y en 2013 llegó a representar a Jiangsu en los Juegos Nacionales, pero desde entonces se había alejado de las canchas. Tras graduarse de la universidad, dejó atrás el sueño deportivo para dedicarse a su oficio. “Solo jugaba medio partido con mis amigos cuando no estaba ocupado, la inactividad provocó que mi porcentaje de grasa corporal aumentara”, contó a la prensa. El ritmo de vida convirtió al fútbol en un lujo. Pero este verano, la “Liga Jiangsu” le devolvió la motivación.

De día, Junjie carga su caja de herramientas reparando aires acondicionados en los edificios de la ciudad, pero como si se tratara de un superhéroe; de noche, se cambia de camiseta y vuelve a correr en el campo, bajo la ovación de miles de hinchas. “Desde que comenzó la liga, bajé de 80 a 74 kilos, aunque poco después una lesión agravó una fractura antigua que había pasado desapercibida”. Aun así, impulsado por el amor de la gente, decidió seguir jugando. Cada vez que Zhenjiang es local, convoca un promedio de 30.000 espectadores, entre ellos familiares, amigos y hasta compañeros de trabajo de Xu.

“Entre los más de 500 participantes solo hay unos pocos jugadores profesionales. La mayoría son panaderos, ingenieros de redes o maestros que enseñan a los niños a jugar. De día están dispersos en todos los ámbitos de la vida; de noche, visten la camiseta de su ciudad para luchar por su honor”, relató Xu Junjie. Y añadió: “Todos mis compañeros de equipo saben que la comprensión de sus familias es nuestra mayor fortaleza”.

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