Mary-Dell Chilton, bióloga estadounidense considerada una de las fundadoras de la biotecnología vegetal moderna falleció a los 87 años. Su trabajo revolucionó la agricultura al demostrar que era posible transferir genes a plantas mediante bacterias, sentando las bases para los cultivos genéticamente modificados que hoy alimentan al mundo.
Su carrera científica despegó al desafiar una teoría predominante de los años 60 sobre la imposibilidad de que una bacteria (Agrobacterium tumefaciens) modificara el genoma de las plantas. En 1983, lideró el equipo que logró la primera planta transgénica, un hito publicado en la revista Nature que abrió las puertas a la ingeniería genética agrícola.
Chilton trabajó en Ciba-Geigy (luego Syngenta), donde dirigió el centro de biotecnología y contribuyó al desarrollo de cultivos con mayor rendimiento, resistencia a plagas, sequías y enfermedades. Sus descubrimientos han permitido producir más alimentos con menos recursos, un avance clave ante el cambio climático y el crecimiento poblacional. Entre sus numerosos reconocimientos destacan el World Food Prize (2013, compartido), la Medalla Nacional de Tecnología e Innovación (entregada por el presidente Joe Biden en 2023), la inducción al National Inventors Hall of Fame y la membresía en la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU. Se retiró de Syngenta en 2018 tras 35 años de servicio.

