El Ministerio de Salud Pública (MSP) prepara una ordenanza que prohibirá el uso de amalgamas dentales para realizar restauraciones odontológicas, una decisión vinculada principalmente al impacto ambiental y sanitario del mercurio presente en ese material.
La amalgama dental es una mezcla de metales compuesta principalmente por plata, estaño y mercurio. Según explicó María Inés Garchitorena, integrante del Departamento de Odontología Preventiva y Restauradora de la Universidad de la República, el componente que genera preocupación es el mercurio, debido a su toxicidad durante la manipulación y por los residuos que puede producir en el ambiente.
De acuerdo con la especialista, el riesgo se concentra en el proceso de manejo del material por parte de los profesionales y en su disposición final. Sin embargo, aclaró que las amalgamas ya colocadas en la boca de los pacientes no representan un peligro para la salud. “Una vez que la amalgama está en la boca no es tóxica”, señaló, y agregó que las personas que tienen este tipo de restauraciones no necesitan retirarlas por motivos sanitarios.
En la práctica odontológica, el uso de amalgamas ha disminuido de forma sostenida durante las últimas décadas. Materiales como las resinas compuestas y otras alternativas modernas han ido reemplazando este tipo de restauración, principalmente por razones estéticas y por su mejor adaptación a la estructura dental.
Desde la Facultad de Odontología indicaron que este material prácticamente dejó de utilizarse en la formación universitaria. Según Garchitorena, hace alrededor de 15 años que ya no se emplea como material restaurador en la institución, y desde hace más de una década ni siquiera forma parte de los contenidos principales en los programas de estudio.
La futura ordenanza del MSP se enmarca en las políticas internacionales que buscan reducir progresivamente el uso del mercurio en diferentes actividades, con el objetivo de minimizar sus efectos negativos sobre la salud humana y el ambiente.


En Europa lo prohibieron desde el 2025