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Amigos son los amigos !!!!

MSP y la relación con CASMU

Falta información y no aparece ,Casmu está en números en rojo.

En las últimas semanas volvió a instalarse en el debate público una interrogante que toca el corazón del sistema sanitario uruguayo: ¿existe un trato preferencial en la contratación de servicios externos por parte del Estado hacia determinadas instituciones mutuales? La discusión involucra directamente al Ministerio de Salud Pública (MSP)y al CASMU uno de los prestadores privados de mayor trayectoria en el país.

No se trata de una cuestión menor. El Sistema Nacional Integrado de Salud fue concebido bajo principios de equidad, competencia regulada y sostenibilidad colectiva. La coexistencia entre el subsector público y el privado no es una anomalía, sino una característica estructural del modelo. Pero esa convivencia exige reglas claras, transparencia en las decisiones y criterios técnicos verificables.

ASSE, como principal prestador público, tiene la potestad de contratar servicios externos cuando su capacidad instalada no alcanza para cubrir determinadas demandas. Esa herramienta es legítima y necesaria. Permite reducir listas de espera, acceder a tecnologías específicas y garantizar continuidad asistencial. El problema no es la compra de servicios en sí misma, sino la percepción —o eventual realidad— de que dichas contrataciones podrían concentrarse de manera desproporcionada en un único actor.

Si existiera una priorización sistemática hacia una institución en particular, el país merece conocer los fundamentos. ¿Se trata de mejores precios? ¿Mayor capacidad resolutiva? ¿Disponibilidad territorial estratégica? ¿O estamos ante una política implícita de sostenimiento financiero?

El trasfondo no puede ignorarse. Las mutualistas uruguayas, en distintos momentos, han atravesado tensiones económicas vinculadas a endeudamiento, estructura de costos y competencia dentro del sistema. Cuando un prestador de gran porte enfrenta dificultades, el eventual colapso no solo impacta en sus usuarios y trabajadores; afecta la estabilidad de todo el sistema. Desde esa perspectiva, una política de “contención indirecta” podría explicarse como un mecanismo de protección sistémica.

Sin embargo, esa lógica —si existiera— debe ser explicitada. Porque la estabilidad no puede lograrse a costa de la igualdad de oportunidades. Si otros prestadores con capacidad similar no acceden en condiciones comparables a los contratos de ASSE, el debate deja de ser técnico y pasa a ser institucional.

El MSP, como autoridad reguladora, tiene una responsabilidad central. No solo debe velar por la calidad asistencial, sino también por la equidad en las reglas de juego. La confianza pública en el sistema de salud no se sostiene únicamente con resultados sanitarios; se sostiene con transparencia en las decisiones administrativas.

No se trata de acusar sin pruebas ni de instalar sospechas infundadas. Se trata de exigir información clara. ¿Cuánto compra ASSE a cada prestador? ¿Bajo qué criterios se adjudican los servicios? ¿Existen informes comparativos de costos y desempeño? En un sistema financiado en buena medida con recursos públicos, estos datos no deberían ser opacos.

La fortaleza del modelo uruguayo de salud ha sido históricamente su capacidad de integración y regulación. Pero toda integración necesita controles y toda regulación requiere equilibrio. Cuando la percepción de favoritismo se instala, incluso sin confirmación, el daño institucional ya comienza a producirse.

El debate, entonces, no debe centrarse en la supervivencia de una institución específica, sino en la salud del sistema en su conjunto. Si hay razones técnicas para determinadas decisiones, que se expliquen. Si existen criterios objetivos, que se publiquen. Y si hay desvíos, que se corrijan.

La equidad no es un eslogan: es la condición básica para que el sistema sanitario conserve legitimidad social. Sin transparencia, no hay confianza. Y sin confianza, ningún sistema —por sólido que parezca— puede sostenerse en el tiempo.

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7 Comentarios

  1. Seguimos con el tema del CASMU? No convendría que se haga una denuncia formal a Salud Pública y FONASA si hay sospecha de irregularidades?
    Lo que no debe esperar el Sindicato es que los empleados se conviertan en funcionarios públicos

  2. Lo reitero. El CASMU hace muuuucho que no presta los servicios que debe. Un desastre. Deja pasar casos increíbles….un infarto, por ejemplo. Caso real de alguien que conozco bien. Cobra todo. Mucho
    No sé dan cuenta??

  3. El problema no es que ASSE contrate con CASMU. El problema es que después no le paga a CASMU (y a casi ningun otro privado) los servicios que le prestan. Y despues aparecen los problemas

  4. Mientras continuamos enfrascados en una discusión que lleva años, mientras continuamos financiando un déficit insostenible, mientras continuamos esperando que el MSP haga algo, cosa que no hará porque es parte de la misma mafia blanca, mientras los pacientes esperan meses por consultas médicas, (de dos a cuatro meses), meses por estudios, (una colonoscopía por ejemplo, estudio que no se hace para detectar si alguien se tragó un caramelo sin masticar sino para detectar un posible tumor demora entre cuatro y seis meses), y ni hablemos de una posible cirugía. Y esto continúa. ÚNICA SOLUCIÓN: CIERRE DEFINITIVO. POR EL BIEN DE LOS PACIENTES.

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