El sector del trabajo doméstico en Uruguay experimentará una transformación estructural a partir del próximo mes de julio, tras la firma de un histórico convenio colectivo en el seno del Consejo de Salarios. El acuerdo tripartito —alcanzado entre el sindicato del sector, las asociaciones de empleadores y el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS)— pone fin a un reclamo que sumaba 13 años de negociaciones institucionales. La nueva reglamentación abandona la figura del laudo único para dar paso a una división técnica de la actividad, asociando salarios mínimos diferenciados a las responsabilidades efectivamente ejercidas en el hogar.
La reforma establece tres categorías laborales bien delimitadas para organizar los contratos de las trabajadoras, tanto en régimen mensual como jornalero:
Primera categoría (General): Comprende las tareas tradicionales de orden, limpieza profunda, mantenimiento edilicio de la vivienda, lavado, planchado, acondicionamiento de espacios exteriores y el cuidado de las mascotas del hogar.
Segunda categoría (Cocina): Abarca de forma específica la planificación, preparación y elaboración de los alimentos diarios para el núcleo familiar.
Tercera categoría (Cuidados): Regula la atención directa, asistencia y acompañamiento de niños, adolescentes, personas mayores o integrantes de la familia con diversos grados de dependencia física o cognitiva.
Para resolver las situaciones de multifunción, el texto homologado determina que la categoría principal de la empleada será aquella que concentre el 50% más una hora de su carga horaria semanal. Asimismo, el convenio innova en materia de seguridad social al introducir dos nuevas licencias especiales con goce de sueldo: una de tres días anuales para el cuidado directo de hijos o padres a cargo, y otra de igual duración destinada a la atención de la salud mental, aplicable para consultas con médicos psiquiatras.


Deberían de dar más oportunidades de educación así no tendrían que hacer trabajos de servidumbre regularizada, pero al fin servidumbre con apelativo «trabajadoras domésticas » para que quede más lindo y formal.
Parece que la izquierda se esta olvidando contra que se lucha. Trabajos de servidumbre, esclavismo, horarios rotativos que no dejan planificar la vida social ni familiar, horarios nocturnos donde no hay necesidad más allá del lucro por unas chirolas a expensa de la salud de los trabajadores, horarios extensos por un sueldito que no te saca de los estratos bajos de la sociedad a la que le dicen «clase media», pero tienen facilidad de caer en la pobreza ante el primer cambio. Ponemos leyes y reglas para formalizar pero dejamos que exista. Es como darle al clasificador herramientas para que hurgue mejor entre la basura, pero siguen siendo hurgadores y sus hijos lo serán también si se sigue aceptando su existencia.