Cada 8 de marzo invita a detenerse, mirar el camino recorrido y volver a poner sobre la mesa las desigualdades que aún persisten. Pero también es una oportunidad para contar historias que muestran que el cambio es posible cuando se construye desde lo colectivo.
Desde esa convicción trabaja OMEU, la Organización de Mujeres Empresarias, Ejecutivas y Emprendedoras de Uruguay, una organización integrada y liderada por mujeres que, a través de programas de formación, mentoría y acompañamiento territorial, impulsa la autonomía económica y el liderazgo femenino como pilares de la equidad.
En diálogo con Diario La R, Fernanda Castellanos, Eliana Testa y Paola Badiola comparten su mirada sobre los desafíos actuales y el impacto concreto de apostar por mujeres protagonistas de su propia historia.
Autonomía económica: la base de la libertad para OMEU
Para OMEU, hablar de autonomía económica es hablar de libertad. “Si una mujer no es económicamente autónoma, no es libre, no puede tomar las decisiones que ella quiere tomar sobre su vida porque tiene las limitaciones claras, que es no poder mantenerse”, explica Eliana Testa, economista y responsable de la medición de impacto de la organización.
Desde esa hipótesis, OMEU desarrolla programas que buscan derribar barreras estructurales y subjetivas. Fernanda Castellanos, directora ejecutiva, explica que se trata de “una organización que tiene como bandera la autonomía económica y el liderazgo. Profundizar en el impacto del liderazgo de las mujeres para que puedan estar en cargos de decisión, para que puedan derribar barreras autoimpuestas y del medio y sobre todo poder vivir de lo que su trabajo, su vida la lleve”.
Las brechas siguen siendo evidentes. La diferencia salarial, la sobrecarga de tareas de cuidado y la falta de acceso a espacios de decisión condicionan la vida de miles de mujeres. “Seguimos observando que las mujeres logran aumentar sus ingresos, pero siguen sin poder cubrir el 100% de sus necesidades básicas”, señala Testa. Por eso, la autonomía económica continúa siendo un tema urgente en la agenda del 8M.

Programas con enfoque de género
Uno de los rasgos distintivos de OMEU es su mirada integral. “Todos los programas están adaptados a las mujeres y con un enfoque interseccional”, destaca Testa. No es lo mismo ser mujer en Montevideo que en el interior, ser migrante, afrodescendiente o madre. Esa diversidad atraviesa cada propuesta.
Paola Badiola, magíster en Dirección en Comunicación, subraya que la organización “acompaña el avance de la mujer en el mundo con soluciones reales. Salimos del discurso y vamos a la acción”. Los datos respaldan esa afirmación: los programas muestran aumentos concretos en ingresos, formalización de emprendimientos y confianza personal.
Castellanos agrega un componente sumamente importante: el voluntariado. “Estamos hablando de más de 150 personas que trabajan de forma honoraria durante la semana con el fin único de ver a otra persona desarrollarse y crecer”. Ese sistema solidario, construido entre mujeres, es parte del ADN de la organización.
El valor de la red y el liderazgo compartido
Más allá de las herramientas técnicas, las entrevistadas coinciden en que el mayor impacto está en lo humano. “Las mujeres terminan valorando mucho más el tener una referente, el saber que pueden lograrlo”, explica Testa. La red funciona como espejo y sostén: una mujer que avanza abre camino para otras.
Badiola lo expresa de la siguiente manera: “Una vez que la mujer identifica que esas barreras le atraviesan a ella, la mentora la lleva de la mano y la acompaña. Es ese cuidado y ese no abandono”. En ese proceso, se rompe con la lógica de la competencia. “Dejar de ver a la mujer como una competencia y entender que, si crece una, crecen todas”, agrega Testa.
Castellanos observa transformaciones visibles: “Las ves corporalmente, ves un cambio en el humor, en cómo se animan, en cómo se ponen en el centro y empiezan a darse cuenta de que tienen derechos y que se lo merecen”.

Territorio, descentralización y referentes locales
El trabajo territorial es otro eje central. OMEU ha recorrido los 19 departamentos del país, llegando a pueblos y comunidades donde las oportunidades suelen ser más escasas. “La autonomía económica no puede ser un privilegio de las grandes ciudades”, sostiene Castellanos.
La pandemia marcó un punto de inflexión al facilitar la virtualidad y el seguimiento a distancia. Hoy, más del 60% de las emprendedoras que participan provienen del interior. “Hacen esfuerzos enormes para venir, conectarse y sostener el proceso”, destaca Testa.
En ese camino surge el Programa de Referentes Territoriales, pensado para fortalecer liderazgos locales. “Queremos que esas mujeres tengan un mapa de todas las respuestas que hay en territorio y puedan acompañar a otras”, explica Castellanos. La apuesta es multiplicar el impacto y hacer sostenible la transformación.
Medir para transformar
La medición de impacto es una herramienta estratégica para OMEU. “No trabajamos desde el relato, trabajamos desde los datos”, afirma Castellanos. Las evaluaciones pre y post programas permiten ajustar, mejorar y demostrar que invertir en mujeres genera retornos económicos, sociales y simbólicos.
Por su parte, Testa explica que “la medición permite ir más allá de los testimonios y generar evidencia robusta. Queremos visibilizar transformaciones que las métricas tradicionales no captan, como la confianza o el capital social”.
En un contexto donde las discusiones de género suelen quedar atrapadas en el conflicto, OMEU propone otra vía. “Salir del conflicto y basarse en los datos”, plantea Castellanos, recordando cifras duras sobre violencia y desigualdad. Para la organización, la autonomía económica es una herramienta clave para prevenir y salir de múltiples violencias.

Un 8M que se construye todo el año
“En OMEU decimos que marzo es todo el año”, afirma Badiola. El 8 de marzo funciona como un faro, pero el trabajo es permanente. La agenda incluye nuevos ciclos de Más Emprendedoras, Más Ejecutivas, Mujeres Inversoras y programas con foco en migrantes y territorio.
El mensaje de las referentes es: nadie se salva sola. “No te salvás sola, esto es colectivo”. OMEU no promete éxito inmediato, pero sí acompañamiento, comunidad y la posibilidad de que cada mujer defina cómo quiere vivir. En ese camino, la autonomía económica deja de ser un concepto abstracto y se convierte en una herramienta concreta de libertad, dignidad y transformación social.
Organización de Mujeres Empresarias, Ejecutivas y Emprendedoras
OMEU se consolidó como un motor de cambio para la autonomía económica y el liderazgo femenino. Su misión es derribar las desigualdades de género y concientizar a las mujeres para que lideren el cambio cultural necesario que permita alcanzar la equidad y ser protagonistas de la vida que desean construir. Desde su creación, ha trabajado para brindar herramientas concretas que potencien la carrera profesional, el emprendimiento y la toma de decisiones de las mujeres en todos los ámbitos de la sociedad.
Su visión se centra en un Uruguay donde las mujeres puedan desarrollarse plenamente, ejerciendo autonomía económica y liderazgo en sus comunidades, empresas y espacios públicos. Para lograrlo, implementa programas con enfoque integral, territorial e interseccional, considerando las diferentes realidades de mujeres de Montevideo y del interior, migrantes, afrodescendientes o de distintos sectores laborales.
Entre sus objetivos estratégicos, destacan: fortalecer la autonomía económica, promover la igualdad salarial, acompañar a mujeres en el liderazgo empresarial y generar redes de apoyo que conecten experiencias y conocimientos. Además, buscan formar referentes territoriales capaces de guiar y articular recursos locales, estatales e internacionales, asegurando que cada mujer encuentre orientación y acompañamiento frente a desafíos laborales, sociales o personales.


