En una declaración histórica, las organizaciones israelíes B’Tselem y Médicos por los Derechos Humanos de Israel (PHRI) acusaron al gobierno israelí de cometer un genocidio en Gaza, un pronunciamiento que ha resonado fuertemente en el ámbito internacional. Esta denuncia se produce en el contexto de una creciente crisis humanitaria en la Franja, con la llegada de los primeros cargamentos de ayuda, aunque la efectividad de estos esfuerzos sigue siendo objeto de controversia.
Durante una rueda de prensa en Jerusalén, la doctora Daphna Shochat, de PHRI, subrayó la urgencia de «llamar a las cosas por su nombre», mientras presentaba un informe sobre las devastadoras condiciones médicas en Gaza. La directora ejecutiva de B’Tselem, Yuli Novak, expresó su profundo dolor y denunció que «Israel está cometiendo un genocidio contra los palestinos de Gaza», un reconocimiento desgarrador sobre la implicación del Estado israelí en lo que ella calificó de «destrucción intencionada de la sociedad palestina».
A pesar de los esfuerzos por aliviar la situación, con Israel anunciando «pausas humanitarias» para facilitar la entrega de ayuda, la tragedia continúa. Este lunes, se reportaron al menos 36 muertes, incluyendo 14 por desnutrición, lo que eleva el total de víctimas por hambre a 147 desde el inicio del conflicto. Las organizaciones internacionales han sido tajantes en señalar que el desbloqueo parcial de la ayuda no está siendo suficiente para abordar la magnitud de la crisis.
«Deshumanización sistemática»
El informe de PHRI detalla cómo la ofensiva israelí en Gaza cumple con los requisitos legales para ser considerada genocidio, conforme a la Convención de Ginebra, citando la intención de destruir de manera deliberada la sociedad palestina. B’Tselem, por su parte, subraya declaraciones de funcionarios israelíes que exigen la destrucción de Gaza. Yuli Novak, por su parte, criticó la deshumanización sistemática de los palestinos en Gaza, acusando a la sociedad israelí de perder toda empatía y moralidad en este proceso.
Mientras tanto, las autoridades israelíes niegan las acusaciones. El portavoz del gobierno israelí, David Mencer, calificó las denuncias de «sin sentido», señalando que las toneladas de ayuda enviadas a Gaza desmentirían cualquier intención genocida. Por su parte, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, insistió en que la ofensiva continuará hasta cumplir los objetivos de eliminar a Hamas y traer de vuelta a los rehenes.
La ayuda no alcanza
El bloqueo israelí al acceso de ayuda humanitaria ha sido uno de los puntos más críticos de las denuncias. Organizaciones como Médicos Sin Fronteras han calificado de «ineficaz» y «peligrosa» la estrategia de lanzamientos aéreos de ayuda, que no logran distribuir de manera adecuada los suministros necesarios. Jean Guy Vataux, coordinador de emergencias de MSF en Gaza, instó a las autoridades israelíes a permitir el ingreso de camiones con ayuda, argumentando que la logística actual es «insuficiente y cargada de cinismo».
A pesar de los esfuerzos por facilitar el acceso a la ayuda, la situación sigue siendo desoladora, con una población que enfrenta la falta de alimentos, medicinas y un acceso limitado a atención médica en medio de los bombardeos continuos. Mientras tanto, la comunidad internacional continúa presionando a Israel para que permita un acceso humanitario más amplio y efectivo, y las organizaciones israelíes de derechos humanos hacen un llamado a la acción frente a lo que consideran una tragedia sin precedentes.

