En un contexto de asfixia energética casi total, el gobierno de la Federación de Rusia ratificó su apoyo estratégico a la República de Cuba. El ministro de Energía ruso, Serguéi Tsiviliov, anunció este jueves desde el foro Energoprom-2026 en Kazán que un segundo buque cisterna se encuentra en proceso de carga para dirigirse a la isla caribeña.
«Cuba está totalmente bloqueada, la aislaron. Un buque de Rusia ya rompió el bloqueo y un segundo se está cargando en este momento. No dejaremos a los cubanos en apuros», enfatizó Tsiviliov. Estas declaraciones se producen días después del arribo al puerto de La Habana del petrolero Anatoly Kolodkin, que transportó 100 mil toneladas de crudo bajo la figura de «carga humanitaria», un alivio crítico para una nación cuya red eléctrica se encuentra al borde del colapso.
El factor Trump
La situación energética en Cuba se tornó dramática tras la orden ejecutiva firmada por Donald Trump el pasado 29 de enero. Dicha normativa no solo endureció el embargo, sino que facultó a Washington para imponer aranceles punitivos a cualquier nación que suministre petróleo a la isla. Esta «guerra de tarifas» busca cortar los suministros vitales que afectaron el transporte, la salud y la producción de alimentos.
Sin embargo, en un giro inesperado, el diario The New York Times informó que la Guardia Costera de Estados Unidos recibió órdenes de no interceptar ni bloquear el paso del buque ruso, a pesar de la retórica agresiva de la Casa Blanca. Esta aparente flexibilidad humanitaria contrasta con las declaraciones del presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, quien calificó la política de Washington como «criminal» y denunció un intento deliberado de paralizar la vida cotidiana de los cubanos.
El impacto del desabastecimiento es profundo. Sin el petróleo venezolano (interrumpido tras la captura de Nicolás Maduro) ni el flujo regular desde otros aliados, Cuba ha dependido de estos envíos rusos para evitar un «apagón total» de su infraestructura. Rusia parece dispuesta a asumir el riesgo de las sanciones arancelarias de Trump para mantener su pie geopolítico en el Caribe, desafiando abiertamente la zona de influencia estadounidense en un momento de máxima tensión global.


Los Uruguayos esperamos que el presidente Orsi tenga la iniciativa de proponer a Cuba y USA un Plan de trabajo consensuado para destrabar el conflicto e iniciar una apertura democratica