Senado conmemoró el Día de la Mujer Afrolatina con llamado a profundizar políticas de igualdad racial

La Cámara de Senadores realizó este miércoles una sesión especial para conmemorar el Día Internacional de la Mujer Afrolatina, Afrocaribeña y de la Diáspora. La actividad, que ocupó el primer punto del orden del día en el Palacio Legislativo, incluyó un homenaje y reconocimiento a las mujeres afrodescendientes, con el objetivo de reafirmar el compromiso del Parlamento con sus derechos.

Senado conmemoró el Día de la Mujer Afrolatina con llamado a profundizar políticas de igualdad racial

La senadora frenteamplista Susana Andrade -pionera en relevar está fecha a nivel parlamentario- impulsó esta iniciativa, que reunió tanto la Cámara de Senadores, miembros del cuerpo diplomático acreditado en el país, representantes de organismos sociales e invitados.   

En su intervención, realizada en el marco de la celebración del Mes de la Afrodescendencia que Uruguay conmemora cada julio, la senadora repasó los avances alcanzados en los últimos años, pero también señaló las deudas pendientes en materia de equidad racial. “El racismo y el machismo no se detienen, la idea es visibilizar un problema social tan actual como legendario que genera preocupación social y demanda trabajo político”. 

Andrade recordó que la conmemoración de esta fecha constituye una política pública impulsada por los gobiernos del Frente Amplio desde 2016. A lo largo de estos años, dijo, se han registrado avances importantes, dentro de ellos se ha fortalecido el reconocimiento de la herencia africana como parte inseparable de la identidad nacional.También se han desarrollado actividades educativas, culturales y académicas, se ha consolidado el debate sobre el racismo y la discriminación, y se han promovido políticas orientadas a la equidad racial.

Senadora del Frente Amplio Susana Andrade

Sin embargo, la senadora fue enfática al señalar que esos avances aún no alcanzan. «Las brechas sociales que afectan a la población afrodescendiente continúan siendo profundas», afirmó. Persisten desigualdades en el acceso al empleo de calidad, a la educación, a la vivienda, a la salud, a los ingresos y a los espacios de decisión. El racismo estructural, subrayó, sigue condicionando las oportunidades de miles de uruguayas y uruguayos. “En Uruguay el contexto del llamado servicio doméstico todavía tiene cara de mujer negra a pesar de avances en legislación y políticas públicas”. 

El racismo estructural como problema presente

En sus palabras, Andrade dedicó una importante mención para explicar por qué el racismo estructural existe y no es un problema del pasado. Está presente en las estadísticas, en la desigualdad de oportunidades, en los ciclos educativos truncos o dificultosos de la población afrouruguaya, que presenta un rezago social endémico que no es casual, sino derivado de la colonización invasionista y la trata humana basada en supremacías raciales. “En Uruguay el Instituto Nacional de Estadísticas muestra que alrededor de 110 mil a 120 mil personas trabajan en el servicio doméstico remunerado. De las cuales 99% son mujeres y respecto a la composición étnico racial del sector, donde las mujeres afrodescendientes están sobre representadas”. 

Un estudio de Cepal indica que el 16% de las mujeres afro ocupadas en Uruguay trabajan en el servicio doméstico remunerado una porción superior a la de las mujeres no afrodescendientes. Otro informe de Inmujeres mostró que el 12, 8% de las mujeres trabajadoras domésticas son afrodescendientes cuando las mujeres afro representan el 7,7%  del total de mujeres ocupadas, y 3 de cada 10 mujeres trabajan en este rubro.

Frente a esta realidad, Andrade planteó que Uruguay necesita profundizar las políticas de igualdad racial, acelerar las acciones afirmativas, fortalecer los mecanismos de prevención y sanción de la discriminación, y avanzar en medidas de reparación real que contribuyan a revertir siglos de exclusión, sentenció.

En Uruguay el contexto del llamado servicio doméstico todavía tiene cara de mujer negra

El rostro femenino de la desigualdad

La senadora puso el foco en el impacto diferenciado que el racismo estructural tiene sobre las mujeres y la infancia. Cuando hablamos de estas desigualdades, debemos reconocer que mayoritariamente tienen rostro de mujer y de infancia. Son las mujeres afro quienes soportan las mayores tasas de precarización laboral, de pobreza y de sobrecarga de tareas de cuidados. Son también muchos niños, niñas y adolescentes afrodescendientes quienes crecen enfrentando condiciones de mayor vulnerabilidad, con menos oportunidades desde el inicio de sus vidas, situación agravada por los altos porcentajes de madres afro jefas de hogar.

 «Que este Mes de la Afrodescendencia nos convoque no solo a celebrar nuestra identidad y nuestro legado, sino también a renovar el compromiso de construir un Uruguay donde el origen étnico-racial deje de determinar el futuro de la ciudadanía y donde las mujeres, las niñas y los niños afros puedan desarrollar plenamente sus proyectos de vida en condiciones de verdadera igualdad de derechos y oportunidades», concluyó.

Estigmas sociales

Por su parte, la senadora Gloria Rodríguez del Partido Nacional destacó que las mujeres migrantes afrodescendientes enfrentan una triple vulnerabilidad. Uruguay es un país de migrantes, dónde destacó el papel de la mujer que cruzó fronteras, desafiaron distancias y dejó atrás parte su historia para hacer de este suelo uruguayo su hogar. Mujeres que no solo se han adaptado, sino que están transformando el país con su trabajo y conocimiento técnicos y profesionales, formación académica, cultura y gastronomía. 

Aprovechó la instancia para hacer un llamado a la no discriminación a los migrantes, con especial énfasis en la mujer afrodescendiente. Ante esta realidad, la senadora refiere que es momento de reconocer oficialmente la diversidad étnica del Uruguay. Las mujeres afrodescendientes no “somos pobrecitas, no somos esclavas, somos mujeres completamente libres, de cuerpo y espíritu sostenida por nuestra propia historia y dignidad”. 

El senador del Partido Colorado Robert Silva enfatizó que celebrar esta fecha en sí mismo representa un desafío para sentar las bases en la construcción de una sociedad más equitativa, conforme repasaba los logros legislativos a lo largo de la historia. “Estamos hablando de mujeres que han sostenido comunidades enteras, que han preservado tradiciones, que han transmitido valores y han educado generaciones, que han creado arte, han enseñado en las aulas y han cuidado a sus familias”. En el marco de esta conmemoración, el senador agrega que cuando una sociedad amplía derechos para quienes históricamente han encontrado mayores barreras está fortaleciendo la libertad de todos. 

 

En sus palabras, Andrade dedicó una importante mención para explicar por qué el racismo estructural existe y no es un problema del pasado

El senador por el Frente Amplio Óscar Andrade plantea que “las razas no existen, existe el racismo como construcción social histórica, la discriminación de cuánta sobre representación hay en los asentamientos, en la pobreza y en las cárceles, y en el desempleo, sobre todo cuando se cruzan entre sí”.

Junto a esto la senadora del Frente Amplio Verónica Miranda expresó que para erradicar estás desigualdades hay que realizar acciones concretas, porque la inclusión no puede quedarse en discursos, tienen que traducirse en oportunidades reales para una mejor convivencia basada en el respeto mutuo. 

¿Hay racismo en Uruguay? Es la pregunta a la que se suma el senador del Frente Amplio Daniel Borbonet. “Sí, hay racismo en Uruguay, y las brechas así lo demuestran, la pobreza es una de ellas”. En la educación también hay brechas, pues hay mayor deserción escolar con respecto a los niños blancos que si terminan la escolaridad, lo cual se deriva de múltiples factores sociales, como lo es el ingreso en los hogares, principalmente en hogares monoparentales. “Tenemos una deuda con nosotros mismos, tenemos que eliminar los estereotipos”. 

El Día Internacional de la Mujer Afrolatina, Afrocaribeña y de la Diáspora se conmemora cada 25 de julio. La fecha tiene su origen en el Primer Encuentro de Mujeres Afrolatinas, Afrocaribeñas y de la Diáspora, realizado en 1992 en República Dominicana, donde confluyeron mujeres afrodescendientes de 32 países de América Latina y el Caribe. En ese encuentro surgió la Red de Mujeres Afrolatinoamericanas, Afrocaribeñas y de la Diáspora, que ha sido fundamental para articular demandas y promover políticas públicas orientadas a mejorar la calidad de vida de estas mujeres.

La efeméride tiene como objetivo visibilizar a las mujeres afrodescendientes y promover políticas públicas que ayuden a mejorar su calidad de vida. Las mujeres afrolatinas y caribeñas enfrentan múltiples formas de discriminación, tanto de género como racial, lo que agrava las desigualdades en el ámbito laboral, educativo y social.

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