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Trastornos metabólicos hereditarios

Los aminoácidos son los componentes básicos de las proteínas.

El cuerpo humano utiliza los aminoácidos para llevar a cabo funciones vitales

El cuerpo humano utiliza los aminoácidos para construir tejidos, producir enzimas y llevar a cabo funciones vitales. Algunos los fabrica por sí mismo; otros, los llamados esenciales, deben obtenerse a través de los alimentos. Sin embargo, existe un grupo de enfermedades genéticas en las que este proceso se interrumpe.  Son los trastornos hereditarios del metabolismo de los aminoácidos, patologías poco frecuentes pero que, sin tratamiento, pueden causar daños neurológicos graves e incluso la muerte.

Estos trastornos se producen cuando el organismo no puede procesar adecuadamente ciertos aminoácidos. La causa es genética: los padres transmiten a sus hijos genes defectuosos que contienen las instrucciones para fabricar las enzimas encargadas de descomponer estas sustancias.

En la mayoría de los casos, el patrón de herencia es autosómico recesivo. Esto significa que ambos progenitores son portadores de una copia del gen alterado, aunque ellos no padecen la enfermedad. Para que el niño desarrolle el trastorno, debe heredar las dos copias defectuosas, una de cada padre. Existen excepciones, como los trastornos ligados al cromosoma X, en los que una sola copia del gen anormal puede causar la enfermedad en los varones.

Los síntomas no suelen ser evidentes al nacer. Con el tiempo, los niños no tratados pueden presentar vómitos, erupciones cutáneas similares al eczema y un olor corporal peculiar. El diagnóstico temprano es clave: el tratamiento consiste en una dieta estricta de por vida con un contenido muy bajo de fenilalanina. Cuando se inicia en los primeros días de vida, previene las complicaciones graves.

Los aminoácidos son los componentes básicos de las proteínas.

Otro trastorno de este grupo es la enfermedad de la orina con olor a jarabe de arce, una patología autosómica recesiva causada por la deficiencia de una enzima que participa en el metabolismo de los aminoácidos de cadena ramificada: leucina, isoleucina y valina. Su nombre proviene del olor característico que desprenden los líquidos orgánicos, especialmente el cerumen, similar al del jarabe de arce o al caramelo quemado.

La forma grave se manifiesta en los primeros días de vida con vómitos, letargo, convulsiones y, sin tratamiento, coma y muerte. Existen variantes más leves en las que los síntomas aparecen solo ante situaciones de estrés, como infecciones o cirugías. El diagnóstico se confirma mediante la detección de altas concentraciones de aminoácidos de cadena ramificada en plasma y pruebas genéticas.

Dentro de los trastornos de los aminoácidos de cadena ramificada se incluyen también las acidemias orgánicas, enfermedades en las que la acumulación de ácidos orgánicos provoca acidosis metabólica grave.

La acidemia isovalérica, también conocida como síndrome de los «pies sudorosos» por el olor característico que desprende el ácido isovalérico acumulado, puede presentarse en una forma aguda en los primeros días de vida con rechazo de la alimentación, vómitos y dificultad respiratoria. 

La acidemia propiónica, por su parte, es causada por la deficiencia de la enzima propionil CoA carboxilasa. Comienza en los primeros días o semanas de vida con síntomas similares y puede dejar secuelas neurológicas y renales en los sobrevivientes.

La acidemia metilmalónica se debe a la deficiencia de metilmalonil CoA mutasa o a alteraciones en su cofactor, la adenosilcobalamina (un metabolito de la vitamina B12). Sus manifestaciones y tratamiento son similares a los de la acidemia propiónica, aunque en algunos casos la cobalamina puede ser útil en lugar de la biotina.

Estos trastornos, aunque poco frecuentes, representan un desafío médico y emocional para las familias afectadas. El conocimiento de su base genética ha permitido desarrollar estrategias de prevención y tratamiento que han transformado el pronóstico de enfermedades que, hace décadas, eran invariablemente mortales o dejaban secuelas graves.

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