El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, arremetió contra la tasa a las propiedades de lujo no residentes promovida por el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, catalogando la medida tributaria como un riesgo para la estabilidad económica y la recaudación fiscal de la metrópoli. A través de declaraciones públicas, el jefe de Estado advirtió sobre el éxodo de contribuyentes de altos ingresos hacia jurisdicciones con menor presión impositiva y confirmó que su administración analiza los mecanismos legales disponibles para determinar si el Gobierno Federal cuenta con competencias para dejar sin efecto el gravamen estatal.
La controversia cobró un nuevo impulso tras la resolución judicial emitida por un magistrado neoyorquino, quien ordenó frenar temporalmente la aplicación del denominado impuesto a las segundas residencias de lujo a raíz de una demanda presentada por propietarios individuales. La normativa, promulgada por la legislatura del estado de Nueva York con el aval de la gobernación, prevé una sobretasa a inmuebles valuados en más de cinco millones de dólares y condominios superiores al millón de dólares en manos de personas sin residencia permanente en la ciudad, estimando una recaudación de 500 millones de dólares anuales destinados a financiar servicios públicos y reducir el déficit presupuestal municipal.
Frente al fallo cautelar que impide la notificación de nuevas cargas impositivas a los titulares de bienes inmuebles, la Alcaldía de Nueva York confirmó que recurrirá la decisión ante los tribunales de apelación. Las autoridades de la ciudad defienden la legitimidad constitucional de la herramienta fiscal para enfrentar la brecha de más de cinco mil millones de dólares heredada de la administración previa, ratificando que se mantendrán las actuaciones jurídicas en la audiencia fijada para el 31 de agosto.

