Uruguay asiste a cumbre militar hemisférica en el Pentágono con “orden expresa” de escucha

El gobierno envió al jefe del ESMADE a la reunión convocada por Estados Unidos en el Pentágono.

El general Rodolfo Pereyra (parado, tercero desde la izquierda) jefe del ESMADE es el representante de Uruguay en el encuentro castrense.

Uruguay participó este 11 de febrero en una reunión de altos mandos militares de 34 países del hemisferio occidental convocada por Estados Unidos y realizada a puertas cerradas en la sede del Pentágono, en Washington. La delegación uruguaya asistió con la “orden expresa” de no adherir a declaraciones conjuntas ni suscribir documentos finales, en línea con una postura definida por el Poder Ejecutivo.

El país estuvo representado por el jefe del Estado Mayor de la Defensa (ESMADE), general Rodolfo Pereyra. A fines de enero, la ministra de Defensa Nacional, Sandra Lazo, informó que el objetivo de la participación fue estrictamente informativo: conocer de primera mano la visión estratégica de Estados Unidos en materia de seguridad hemisférica y cooperación regional ante el crimen organizado y el narcotráfico.

La conferencia —considerada inédita por su escala y nivel jerárquico— reunió a los máximos responsables militares de América, así como a representantes de países europeos con presencia territorial en la región, entre ellos Reino Unido, Francia y Dinamarca. De acuerdo con información oficial difundida por Washington, el encuentro buscó fortalecer la coordinación ante amenazas comunes y profundizar la cooperación frente a organizaciones criminales y actores externos que, según la administración estadounidense, socavan la estabilidad regional.

Días antes del encuentro, Lazo había confirmado que el gobierno resolvió que la delegación nacional mantuviera una postura de escucha activa y no suscribiera eventuales documentos finales. La instrucción fue clara: no adherir a declaraciones conjuntas, en defensa de una política de no injerencia y de preservación de la soberanía nacional.

La decisión se inscribe en una tradición diplomática uruguaya de participación en ámbitos multilaterales sin comprometer alineamientos automáticos. Desde el Ejecutivo se explicó que el interés radica en intercambiar información y analizar el nuevo escenario geopolítico, pero sin asumir compromisos que puedan interpretarse como adhesión a una estrategia de bloque.

Contexto estratégico

La reunión se desarrolló en un contexto de redefinición profunda de la estrategia de defensa estadounidense. El Pentágono presentó recientemente su nueva Estrategia de Defensa Nacional (NDS, por sus siglas en inglés), documento que reposiciona al hemisferio occidental como un espacio estratégico central.

El texto plantea la necesidad de evitar la expansión de actores extrahemisféricos considerados hostiles, proteger rutas comerciales, infraestructura crítica y cadenas de suministro, y garantizar el acceso a territorios clave desde una perspectiva militar y económica. También establece que, mientras Estados Unidos concentra recursos en la defensa del territorio nacional y el Indopacífico, sus aliados deberán asumir mayores responsabilidades en sus propias regiones, con un apoyo estadounidense más limitado.

Este enfoque marca diferencias respecto a la estrategia anterior. A diferencia del documento publicado bajo la administración de Joe Biden —que señalaba a China como el principal desafío estratégico y a Rusia como una amenaza aguda— la nueva versión adopta un tono más moderado hacia Beijing, llama a mantener “relaciones respetuosas” y describe la amenaza rusa como “persistente pero manejable”.

En paralelo, la estrategia sitúa a América Latina en el centro de la agenda de seguridad estadounidense. El Pentágono afirma que buscará “restaurar el dominio militar estadounidense en el hemisferio occidental” para proteger su territorio y su acceso a zonas consideradas estratégicas. El documento ha sido interpretado por algunos analistas como una actualización del histórico enfoque geopolítico que delimitaba a América Latina como área de influencia prioritaria de Washington.

El encuentro se realizó en el Pentágono.

Temas en agenda

El objetivo formal de la cumbre fue mejorar la coordinación regional frente al narcotráfico y las organizaciones criminales transnacionales. También se incluyeron intercambios sobre amenazas emergentes y prioridades estratégicas compartidas.

En un comunicado previo a la reunión, la oficina del general Dan Caine —anfitrión del encuentro— informó que los jefes de defensa explorarían “la importancia de alianzas sólidas, cooperación continua y esfuerzos conjuntos para contrarrestar organizaciones criminales y terroristas transnacionales, así como actores externos que socavan la seguridad y la estabilidad regionales”.

Las deliberaciones se realizaron a puertas cerradas y no se prevé la publicación de una declaración conjunta, aunque podrían difundirse lineamientos generales. La cumbre había sido prevista originalmente para enero, pero fue reprogramada para febrero por razones climáticas.

El trasfondo geopolítico incluye recientes movimientos estratégicos en la región y tensiones diplomáticas que reconfiguran el escenario hemisférico. En ese marco, Washington insiste en que la cooperación militar es indispensable para enfrentar fenómenos que trascienden fronteras y afectan directamente su seguridad interna.

Desde el gobierno se subrayó que la presencia uruguaya responde a la necesidad de mantener canales de diálogo abiertos y conocer de primera mano los lineamientos estratégicos de una potencia con fuerte influencia en la región. Al mismo tiempo, se reiteró que cualquier definición de política exterior o de defensa se adoptará en función de los intereses nacionales y dentro del marco constitucional.

La participación sin adhesión a documentos refleja una línea de equilibrio: presencia activa en foros multilaterales, pero sin comprometer posicionamientos automáticos en un escenario internacional caracterizado por la volatilidad y la competencia entre grandes potencias.

En un contexto de redefinición de alianzas y prioridades estratégicas, Uruguay optó por estar presente en la mesa de discusión hemisférica, aunque marcando con claridad los límites de su involucramiento.

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7 Comentarios

  1. La posición del estado uruguayo como «observador» en una reunión de esa naturaleza reafirma –o debe reafirmar sin duda alguna– el carácter neutral de nuestra república, posición destacada a través de la historia en diferentes instancias y foros internacionales.
    En momentos de grandes movimientos polarizados efectuados por entidades poderosas y reflejados en acciones que claramente violan elementos básicos y reglas primarias del derecho internacional, hoy más que nunca es necesario defender el carácter neutral de nuestro país.
    Esa neutralidad debe estar basada en la firme defensa del derecho individual respaldado por la carta de las Naciones Unidas, hoy en día tan violada y manoseada por determinados actores respaldados sólo por su poderío económico-militar y no por derecho alguno, con excepción del que emana del «más fuerte».
    Hoy más que nunca recordamos las palabras de nuestro profesor de derecho que destacaba la existencia de dos derechos que definía como «derecho derecho» y «derecho torcido», diferenciando así las normas establecidas por la justicia y las dictadas por el «más fuerte».
    Ejemplos crudos, tales como leyes discriminatorias basadas en raza/religión e implementadas en la Alemania del Tercer Reich, que no eran técnicamente ilegales dentro de su territorio pues habían sido aprobadas a nivel legislativo, siendo este un fiel ejemplo del «derecho torcido».
    El mismo tenor aplica al racismo del apartheid en Sud África previamente a la liberación de Mandela en 1991, las normas discriminatorias de uso y tránsito para las personas «de color» existentes en EEUU hasta la mitad de los años 60s, entre otros muchos ejemplos y hasta arribar a la masacre genocida actualmente en curso por parte de la fuerza militar que invade Palestina.
    Ante estos ejemplos recurrentes que afectan la humanidad, naciones no sólo conscientes de lo que sucede sino también respetuosas de los derechos primarios y fundamentales de individuos y naciones, claramente reflejados en la Carta de las Naciones Unidas, no tienen otra opción sino defender esos derechos con tesón y con honor para evitar que sean borrados para siempre.
    Defender esos «derechos derechos» significa no alinearse con posiciones respaldadas por «derechos torcidos» ni respaldar o asociarse a entidades que mediante elementos belicistas intentan arrasar países y continentes enteros haciendo uso de su condición de «más fuertes».
    La neutralidad es el tesoro más grande que un estado puede darle a su pueblo. Ella no sólo garantiza la seguridad y la vida de sus habitantes sino que le permite desempeñar otros papeles más importantes, como las mediaciones diplomáticas en conflictos, y que tienen como noble misón el salvar vidas inocentes y no destruirlas en los campos de batalla.
    Quienes abandonan la neutralidad automáticamente convierten a cada hombre, mujer, niño, anciano, enfermo, a cada habitante de su país en un blanco de las armas de los «enemigos» del país o bloque al cual se alinean.
    Uno de los ejemplos más claros y recientes es el abandono de Suecia a su neutralidad para alinearse al grupo de la OTAN, tirando por la borda más de 250 años de neutralidad. Sabidas son las gestiones de mediación en las que actuó Suecia durante la Segunda Guerra Mundial y cuántas decenas de miles de europeos judíos salvó de las masacres hitlerianas, convirtiendo su país en un templo de refugiados, discriminados y perseguidos, y al mismo tiempo preservando la vida de sus habitantes de los horrores de la guerra.
    Y todo ese acervo histórico y humanístico tirado por la borda en un simple decreto. Y sin consulta popular al menos con un referendum. Nos preguntamos ¿cuál es el derecho que un gobierno tiene para cambiar así el destino de sus habitantes, con qué derecho cambia la seguridad de su vida en la neutralidad por la de ser un blanco en conflictos bélicos ajenos a su país y los intereses y vidas de sus habitantes? Pensamos que es otro ejemplo de «derecho torcido» y que ha cambiado totalmente el destino de sus hijos.
    Y este ejemplo debe servir como precedente para, en nuestro caso y nuestra realidad de hoy en día, preservar a toda costa esa neutralidad que nos ampara a nosotros y sobre todo a las generaciones por venir. Así estará también garantizada nuestra posible actuación como mediadores de conflictos, utilizando la diplomacia, considerando el derecho de todos por encima de los intereses de algunos, teniendo dignidad al defender la Carta de las Naciones Unidas, salvando vidas y en última instancia también honrando la actuación de los compatriotas que perdieron su vida por lo establecido en esa Carta Magna, vistiendo el casco azul en el Congo y en el Líbano, representando al mundo en contra del atropello a pueblos y a las instituciones democráticas que defienden sus derechos.
    Uruguay, estrella firme en un universo enorme y cuyo brillo debe destacarse en el firmamento de la democracia y la defensa de la libre autodeterminación de los pueblos.
    Ser neutral es no sacrificar las vidas jóvenes en suelo extranjero con guerras ajenas de agresión, no de defensa, es no defender otros intereses que no son los nuestros, es ser libres e independientes.

  2. Aunque sea de forma de «escucha», con solo la presencia sigue siendo una forma de subordinación y alineamiento. Es como hacen ejercicios militares conjuntos, no es porque te están enseñando a defenderte ante una guerra, es una forma de mentalizarte que ellos son «amigos» y tenerte a sus ordenes, es psicología aplicada sobre las defensas de los países súbditos para cuando ellos las necesiten, como pasó con las dictaduras que se pusieron a las ordenes inmediatamente del comando sur como si fuesen parte del ejercito yankee defendiendo sus intereses. Ningún ejercito de los países latinos debería estar ahí. No somo parte de ningún «occidente», somos súbditos vasallos occidentalizados, que es otra cosa. Con el correr de los años y décadas nos inculcaron los medios privados derechistas que somos parte de ese inexistente para nosotros «occidente». Con solo observar como están sacando a los latinos de EE.UU. como delincuentes, destratando inhumanamente a las familias pobres, peor ver niños enjaulados y separados de sus padres los cuales son encadenados y desechados como basura en cualquier país de Latam sin importar de que país provengan. Solo quieren de nosotros subordinación, las materias primas y que nos mantengamos lejos de su país. Todo por culpa de cipayos genuflexos lacayos entreguistas domésticos que deberían estar presos por traidores a la patria o por ser unos simples cobardes oportunistas.

  3. SI VOTÉ A LA IZQUIERDA ES PORQUE QUIERO LO CONTRARIO A LO QUE HACE LA DERECHA CIPAYA URUGUAYA. ¿QUÉ MIERDA ESTAN HACIENDO AHÍ LOS MILICOS URUGUAYOS PARTICIPANDO DE UN GRUPO DE CONSPIRADORES DELINCUENTES QUE QUIEREN FRENAR EL PROGRESO DE CHINA, RUSIA Y DEMÁS PAÍSES PARA MANTENER SU HEGEMONÍA MUNDIAL CON SUS REGLAS DE ESCLAVISTA? USEN EL CEREBRO, DÉJENSE DE ACARICIAR AL TIGRE QUE ENCUALQUIER MOMENTO TE MATA POR INSTINTO,IDIOTAS.

  4. ¡Independencia de esta mierda ya! Cansan con sus gestos serviles al sorete del norte. Salen como perritos detrás de su amo enfilando como los demás. Déjense de hacer bulto que después se ponen en contra como les pasó a los argentinos con las Malvinas, con pacto continental y todo defendieron los intereses de los ingleses de mierda.

  5. Si uno pudiera confiar en el criterio de los enviados, quizá podría ser útil asistir a ese tipo de reuniones para de primera mano obtener información.
    Pero… ¿Se puede confiar en militares formados con doctrinas de la escuela del Norte?
    Cada vez más claro que la decadencia del Imperio está en curso… Son años, pero está transcurriendo… Manotazos de bravucón que muestra la desesperación con aparente calma o frialdad. Sus contradicciones internas están llegando a puntos álgidos, queriendo desviar la atención con sus intervenciones en el exterior. Roma no cayó en 1 día, ni en una semana…

  6. Soy votante del Frente pero hasta ahora las FFAA han respetado la decisión de la ciudadanía en las urnas Decían muchos que cuando la izquierda llegó al gobierno no lo harían y se equivocaron No tengo motivos para pensar ahora de otro modo Respondo al comentario de Alejandro » se puede confiar en militares formados en la escuela del Norte?

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