Factores sociales, de género y envejecimiento agravan una crisis silenciosa que duele en cada familia. Este no es un podio que enorgullezca: es uno del que deberíamos bajarnos con urgencia.
Los últimos datos del organismo internacional muestran que el país no solo encabeza las estadísticas negativas en la región, sino que se posiciona entre las naciones con mayor tasa de suicidios del planeta. Mientras gran parte de América Latina mantiene cifras comparativamente más bajas, Uruguay aparece en los mapas con los indicadores más altos. En el último año la tasa volvió a subir, confirmando una tendencia que se arrastra desde hace más de una década.
Cifras que superan a la violencia y el tránsito
El especialista Andrés Scavarelli señaló recientemente que la tasa de suicidios alcanzó los 25,8 casos por cada 100.000 habitantes. El número impacta por una razón simple y brutal: supera la suma de las muertes por homicidios y por siniestros de tránsito juntas.
Mientras los homicidios han mostrado descensos y los accidentes viales se mantienen en cifras preocupantes pero estables, la autoeliminación sigue una curva ascendente. Uruguay es hoy el segundo país de América con mayor tasa, solo por detrás de Guyana. En términos de muerte violenta, el principal enemigo no es el delito: es el dolor silencioso.
El “oasis” que no puede con la soledad
Resulta paradójico que un país considerado estable, con instituciones sólidas y niveles de desigualdad menores que otros de la región, enfrente este drama estructural. No se trata de una crisis económica lineal. Los especialistas coinciden en que confluyen factores culturales, demográficos y sociales.
Uruguay es uno de los países más envejecidos del continente. La soledad de los adultos mayores aparece como una herida profunda. Muchos viven aislados, con redes familiares debilitadas y escaso acompañamiento cotidiano. El envejecimiento, sumado a enfermedades crónicas, jubilaciones insuficientes o pérdida de proyectos vitales, configura un terreno frágil.
El peso del silencio en el hombre uruguayo
El perfil predominante es claro: casi el 80% de los casos corresponden a hombres, especialmente mayores de 60 años. La construcción cultural del varón fuerte, reservado y autosuficiente sigue pesando. Hablar de angustia, depresión o miedo todavía es, para muchos, una señal de debilidad.
Ese mandato de silencio resulta letal. La tasa masculina triplica la media regional. Padres y abuelos que crecieron bajo la lógica de “aguantar” encuentran pocas herramientas emocionales para pedir ayuda. La salud mental continúa siendo un tema incómodo en sobremesas, trabajos y ámbitos sociales.
El interior profundo: donde la distancia pesa
Si Montevideo preocupa, varios departamentos del interior presentan cifras aún más altas. En zonas rurales con despoblación creciente, menos servicios y mayores distancias, la sensación de aislamiento se intensifica. Comunidades pequeñas, oportunidades laborales limitadas y acceso desigual a especialistas configuran un escenario complejo.
Las políticas públicas han intentado responder con acceso gratuito a medicación y protocolos de atención. Sin embargo, los expertos advierten que las pastillas no reemplazan al vínculo social. Sin redes de contención, sin comunidad, la intervención clínica llega muchas veces tarde.
Un desafío colectivo
Uruguay comparte este ranking con países de realidades muy distintas como Lesoto, Corea del Sur y Sudáfrica. Estar en ese grupo no es un dato frío: es una alarma.
La autoeliminación sigue siendo la principal causa de muerte violenta en el país. El desafío no es solo sanitario; es cultural. Implica reconstruir el tejido social, combatir el aislamiento y desarmar la idea de que pedir ayuda es fracasar.
Vigilancia en tiempo real
En los últimos años, con apoyo de la Organización Panamericana de la Salud, Uruguay modernizó su sistema de registro. Desde 2022 funciona una vigilancia digital que obliga a los 97 servicios de urgencia a reportar intentos de suicidio en menos de 24 horas.


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YO SE MENOS QUE ÉL PORQUE APENAS TERMINE 2º DE LICEO.
SCAVARELLI ES ESPECIALISTA EN NADA NADA DE NADA QUE TENGA QUE VER CON LOS KKROSA…. UNO QUE SE FUE DEL PARTIDO COLORADO POR UNO MANGOS QUE LE PAGO EL LUMPEN PNPIT, UN ENFERMO QUE NO TIENE NI VERGUENZA. MENTIROSO, FALSO Y FALTO A SUS JURAMENTOS. TIENE UN HIJO QUE ES SU FOTOCOPIA COMO EL MÍO UN RETRASADO MENTAL……. ¡SIGUE DANDO MIERDAS EL TIEMPO ME DIJO MI PADRE CUANDO NACÍ!
Hay dos, o te suicidas o te vas del país, con los multikks que explotan a la población nadie ya forma familia que no se pueda mantener. Traer un hijo para que pase a ser esclavo del sistema y sin futuro mejor no tener nada. Termina plantando lechugas de sol a sol, o en el mejor de los casos, en una empresa produciendo por 12 horas por el básico apenas llegando a fin de mes, sumando 2 horas de ida y dos horas de vuelta (16 horas fuera de casa), turnos rotativos, y sin poder estar en familia. Aburriéndose en un país estancado en infraestructura desde mediados del siglo pasado. 3/4 de Montevideo parece un pueblito del interior con casas viejas y bajas, sin gente, perros pululando, gris, rancheríos mechados, de noche apenas alguna luz amarrilla que ilumina. Depresión en la vida que termina en suicidio.
Me da la impresión que el perfil que se da como mayoritario entre los suicidas (varones, adultos mayores y solitarios) no se corresponde con la realidad. Yo he sentido hablar de otro tipo de personas que se han suicidado. Habría que hacer un estudio más fehaciente para proponer las medidas adecuadas.