Nueva Delhi se convirtió en el escenario elegido por Uruguay para presentar una ambiciosa estrategia de inserción internacional. Ante gobernantes, cancilleres y altos dignatarios reunidos en la Cumbre de los BRICS, el ministro de Relaciones Exteriores, Mario Lubetkin, habló como enviado especial del presidente Yamandú Orsi y llevó un mensaje directo: el país está dispuesto a asumir un papel más activo en la construcción de un nuevo equilibrio global.
El discurso comenzó con un agradecimiento al primer ministro Narendra Modi, al Gobierno y al pueblo de India por la invitación y la hospitalidad. Pero rápidamente avanzó hacia el centro político de la intervención: el multilateralismo atraviesa una etapa de fuertes presiones y los países en desarrollo ya no pueden limitarse a adaptarse a los cambios definidos por las grandes potencias.
“Están llamados no solo a adaptarse al cambio, sino también a contribuir a darle forma”, sostuvo Lubetkin. En ese escenario, el canciller destacó el papel de los BRICS como una plataforma capaz de fortalecer la voz del Sur Global y promover un sistema internacional más representativo.
Uruguay llegó a la capital india con una acumulación inédita de responsabilidades multilaterales. El país ejerce actualmente la Presidencia Pro Tempore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, integrada por 33 naciones; la presidencia del Grupo de los 77 y China, y la conducción temporal del Mercosur.
Lubetkin presentó esas tres presidencias como una oportunidad para tender puentes con los BRICS y no simplemente como cargos formales. Desde la CELAC, Uruguay pretende fortalecer e institucionalizar el diálogo de América Latina y el Caribe con India y China, además de profundizar los vínculos ya existentes con otros integrantes del bloque.
En el G77 y China, la apuesta pasa por coordinar posiciones frente a los grandes desafíos de los países en desarrollo y fortalecer a las Naciones Unidas como ámbito central para la negociación internacional. Desde el Mercosur, el objetivo es más concreto: actualizar y ampliar el Acuerdo de Comercio Preferencial para aumentar el intercambio entre las dos regiones. La intervención también confirmó que India ocupa un lugar prioritario en la nueva hoja de ruta de la política exterior uruguaya. Lubetkin señaló que la relación bilateral atraviesa “un momento excepcional” después del encuentro entre Orsi y Modi, que dejó un mandato político para profundizar la asociación.
Ese acercamiento coincide con la decisión india de instalar por primera vez una embajada residente en Montevideo y con la nominación de Fernando Lugris —exembajador uruguayo en China y Mongolia— como nuevo representante en Nueva Delhi. Uruguay busca que el fortalecimiento diplomático abra oportunidades en alimentos, producción agrícola, industria farmacéutica, tecnología, robótica y desarrollo espacial. Lubetkin ubicó la resiliencia, la innovación, la cooperación y la sostenibilidad como los cuatro grandes ejes de trabajo. No los presentó como conceptos abstractos, sino como respuestas necesarias frente a economías vulnerables, transformaciones tecnológicas aceleradas y una desigualdad internacional que continúa condicionando el desarrollo.

El canciller felicitó a los integrantes de los BRICS y especialmente a la presidencia india por los consensos alcanzados. En un mundo atravesado por guerras, disputas comerciales y una creciente fragmentación política, defendió la capacidad de mantener el diálogo entre países con intereses y perspectivas diferentes.
“Defender el multilateralismo, preservar el diálogo y fortalecer nuestra capacidad de alcanzar acuerdos resulta esencial para construir un orden internacional más representativo, eficaz y pacífico”, afirmó.
El mensaje uruguayo buscó combinar principios históricos con objetivos económicos. Por un lado, reafirmó la defensa del multilateralismo, la solución pacífica de las controversias y la cooperación entre los países del Sur. Por otro, dejó claro que esas plataformas deben generar resultados concretos en materia de comercio, inversión, innovación y desarrollo.
Para Uruguay, el desafío será convertir su presencia simultánea en la CELAC, el G77 y China y el Mercosur en capacidad real de iniciativa. Presidir organismos internacionales puede aumentar la visibilidad, pero no garantiza influencia. La diferencia estará en la posibilidad de construir acuerdos, abrir mercados y colocar los intereses nacionales dentro de las grandes discusiones globales. Desde Nueva Delhi, Lubetkin transmitió el mensaje político encargado por Orsi: Uruguay pretende dialogar con los BRICS sin abandonar su autonomía ni quedar atrapado en nuevas alineaciones automáticas.
“Desde el sur más profundo de América del Sur, venimos con amistad, confianza y un mensaje claro”, señaló el canciller antes de cerrar su intervención.
Uruguay se presentó ante los BRICS como un país pequeño, pero con múltiples responsabilidades regionales y globales. Ahora deberá demostrar que esa acumulación de presidencias puede transformarse en algo más que protagonismo diplomático: resultados para su comercio, su desarrollo y su presencia en un mundo que vuelve a discutir cómo se reparte el poder.

