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Entre el 10% y el 20% de los pacientes recuperan completamente el color de su piel

Vitíligo, una afección autoinmune

El vitíligo se caracteriza por la aparición de manchas blancas de distintos tamaños en diferentes partes del cuerpo, principalmente en las más expuestas al sol, como manos, brazos, cara y pies.

Aproximadamente el 1% de la población mundial padece esta condición
Aproximadamente el 1% de la población mundial padece esta condición

El vitíligo es una afección de la piel que provoca la pérdida del pigmento natural, dando lugar a manchas blancas o más claras que el tono habitual del cuerpo. Estas áreas despigmentadas reciben el nombre de máculas si miden menos de un centímetro de ancho, o manchas si superan esa medida. Cuando afecta zonas con vello, este puede volverse blanco o plateado.

Según datos de Cleveland Clinic, aproximadamente el 1% de la población mundial padece esta condición. Aparece por igual en personas de todas las razas y ambos sexos, aunque resulta más visible en pieles oscuras. Las manchas suelen comenzar antes de los 30 años, frecuentemente en manos, antebrazos, pies y cara, aunque pueden desarrollarse en cualquier parte del cuerpo, incluidas las membranas mucosas, los ojos y el oído interno.

El vitíligo se produce cuando el sistema inmunitario destruye los melanocitos, las células encargadas de producir melanina, el químico que da color a la piel. Las causas exactas se desconocen, pero las investigaciones apuntan a una combinación de factores: enfermedades autoinmunes (el cuerpo ataca por error a sus propias células), mutaciones genéticas (más de 30 genes pueden aumentar el riesgo), estrés emocional o físico, y desencadenantes ambientales como la radiación ultravioleta o la exposición a químicos tóxicos. Alrededor del 30% de los casos son hereditarios. 

El vitíligo se produce cuando el sistema inmunitario destruye los melanocitos, las células encargadas de producir melanina, el químico que da color a la piel.
El vitíligo se produce cuando el sistema inmunitario destruye los melanocitos, las células encargadas de producir melanina, el químico que da color a la piel.

Existen varios tipos de vitíligo y el más común es el generalizado, con máculas en diversas partes del cuerpo. El segmental afecta solo un lado o una zona específica. También hay formas mucosas, focales, tricoma (con aspecto de diana) y universal, donde más del 80% de la piel pierde su pigmentación. Los síntomas incluyen áreas de piel o mucosas que se vuelven blancas, y vello corporal que se torna plateado, gris o blanco. Algunas personas experimentan picazón antes de la despigmentación.

El vitíligo no duele, pero las zonas afectadas son más sensibles al sol y pueden sufrir quemaduras con facilidad. Se recomienda usar protector solar de FPS 30 o superior, evitar la exposición en horas de mayor radiación y usar ropa protectora. Aunque es principalmente una condición estética, puede derivar en complicaciones como anomalías oculares (en retina o iris, aunque generalmente sin afectar la visión), mayor predisposición a otras enfermedades autoinmunes (hipotiroidismo, diabetes tipo 1, anemia) y desafíos emocionales como baja autoestima, ansiedad o depresión. En estos casos, los especialistas aconsejan buscar apoyo psicológico o grupos de ayuda.

El diagnóstico suele ser visual. El médico puede emplear una lámpara de Wood, que emite luz ultravioleta para diferenciar el vitíligo de otras afecciones como la leucodermia química, la tiña versicolor, el albinismo o la pitiriasis alba. El tratamiento no es obligatorio, ya que la afección no daña el organismo.

Sin embargo, existen opciones para quienes desean uniformizar el tono de su piel. Entre ellas se incluyen medicamentos (corticosteroides, inhibidores de Janus quinasa como ruxolitinib, inhibidores de la calcineurina), fototerapia con luz UVB o láser, terapia despigmentante con monobenzona para eliminar el color restante, cirugía (injertos de piel o de ampollas) y asesoramiento psicológico. No existe una cura definitiva.

Entre el 10% y el 20% de los pacientes recuperan completamente el color de su piel. Especialmente aquellos diagnosticados antes de los 20 años, con propagación rápida (menos de seis meses) y síntomas principalmente faciales. Es menos probable la repigmentación en personas mayores de 20 años o con síntomas en labios, extremidades o manos. El vitíligo no es contagioso, no se transmite por contacto físico. Dado que no se conocen formas seguras de prevenirlo, se recomienda proteger la piel del sol, hidratarla a diario, evitar el estrés y controlar cualquier enfermedad autoinmune subyacente.

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