Wuxi: tradición y vanguardia en el corazón de Jiangsu en China

Paisajes poéticos, espiritualidad y auge audiovisual se mezclan en la “pequeña Shanghai”.

Vista nocturna del antiguo canal en Wuxi.

Muy cerca de Shanghái, a orillas del lago Taihu, se encuentra la ciudad de Wuxi, en la provincia de Jiangsu, al este de China. Esta localidad es conocida como la “pequeña Shanghái” por su vertiginoso desarrollo económico, urbanización acelerada y creciente potencial como centro tecnológico e industrial. Por otro lado, la ciudad no olvida preservar su rica historia cultural. Los que visiten Wuxi descubrirán la dualidad que define gran parte de China: perseverancia del pasado con el dinamismo del presente.

Lo primero que llama la atención es su paisaje urbano, compartido por canales fluviales y jardines tradicionales que emergen con modernos rascacielos, parques tecnológicos y centros de innovación que convierten a la ciudad en un polo estratégico de la economía digital en el este del país. Dentro de su jurisdicción conviven industrias de alta tecnología, la inteligencia artificial, big data y producción audiovisual, con Wuxi Studios como estandarte de la apuesta por el cine y la animación.

Vista aérea de la ciudad de Wuxi.

Gran Canal: Herencia histórica

Uno de los emblemas de Wuxi es el Gran Canal artificial, con más de 2.000 años de antigüedad y declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La majestuosa obra de ingeniería conecta Beijing con Hangzhou a lo largo de más de 1.700 kilómetros y fue clave para el transporte de granos, seda y mercancías durante las dinastías Ming y Qing.

Pasear cerca de sus bordes deja ver o imaginar la vida del comercio y la cultura que había en esta vía acuática, que aún tiene barrios antiguos, puentes de piedra y tiendas locales. No es solo algo del pasado; el canal forma parte del día a día: los paseos en barco con luces por la noche, las casas de la época reconvertidas en bares y restaurantes le dan al lugar una energía a la vida nocturna.

El Gran Canal no solo fue una vía económica, también fue un canal de ideas y formas de vida. Por él circulaban mercaderes, religiosos y artistas que trajeron a Wuxi gustos, estilos constructivos y costumbres que aún pueden verse en sus zonas antiguas. Hoy día, el canal es un recuerdo vivo de cómo la unión y apertura cultural han sido grandes impulsores del crecimiento chino desde hace muchos años.

Lago Taihu.

El lago Taihu: poesía y sostenibilidad

En sus bordes sureste, Wuxi toca el lago Taihu, uno de los más grandes de China, con más de 2.000 km cuadrados. Sus aguas han inspirado a poetas, artistas y músicos durante la historia. En los libros antiguos de China, Taihu es señal de limpieza y paz, y aun ahora los ͏visitantes encuentran en sus aguas un lugar para relajarse.

Pero Taihu es más que un lugar bonito, ya que ͏se ha vuelto un ejemplo de cuidado ͏del medio ambiente. En los últimos años, las autoridades llevan en marcha un plan ambicioso para limpiar el lago luego de muchas décadas de contaminación. ͏Dragados amigables con la naturaleza, sistemas ͏inteligentes para mirar la calidad del agua, disminución de la actividad industrial y agrícola, así como la desviación ͏de agua del río ͏Yangtsé que han ayudado a mejorar la vida del ecosistema del lago. Hoy, las aves migran de vuelta al lago, mientras que turistas y vecinos disfrutan de caminos, patios verdes y actividades acuáticas.

El lago es también un motor económico, ya que alberga granjas de perlas de agua dulce y criaderos de peces que abastecen al mercado local. Además, es un lugar muy popular que atrae a muchos visitantes, gracias a sus islas, colinas y templos que mezclan lo natural y lo espiritual. Así, el lago se vuelve un símbolo de Wuxi: un espacio donde tradición, modernidad y sostenibilidad buscan convivir.

Pantalla LED en Wuxi Studios.

Wuxi Studios: la “Hollywood de Oriente”

En el distrito de Binhu se levanta el Parque Industrial Nacional de ͏Cine Digital (Wuxi Studios), uno de los centros más modernos del sector audiovisual en China. Edificado en los terrenos de una vieja fábrica de hierro, es marca ͏de cómo la ciudad apoya un cambio hacia la economía creativa.

El complejo tiene uno de los estudios de películas más grandes de Asia, de 12.000 metros cuadrados, además de espacios especiales para llevar a cabo tareas de postproducción, grabar fuera y laboratorios para hacer cosas virtuales. Entre sus innovaciones destaca una pantalla LED volume semicírculo de 44 metros de ancho, 10 de alto y 23 de diámetro, que permite crear escenarios digitales de última generación, similares a los utilizados en producciones de Hollywood.

En Wuxi Studios se han producido más de 1.200 películas y series, entre ellas superproducciones como The Wandering Earth y The Captain. También se ruedan dramas televisivos chinos, películas animadas y coproducciones internacionales. Empresas de efectos visuales como BaseFX tienen presencia en el parque, lo que demuestra la apertura del complejo hacia la colaboración global.

Más allá del cine, Wuxi Studios es un atractivo turístico en sí mismo. Los visitantes pueden recorrer sets, conocer salas de efectos especiales e incluso participar en experiencias interactivas que muestran cómo se construye la magia del cine. Este enfoque cultural refuerza la idea de que la industria audiovisual no solo genera riqueza económica, sino también identidad y proyección internacional.

Una ciudad entre tradición y futuro

Wuxi sorprende en cada esquina con la calma de sus jardines tradicionales, la monumentalidad de sus templos, la energía vibrante de sus centros tecnológicos y la calidez de una población que mira con orgullo su herencia y con confianza hacia el futuro. El Gran Buda de Ling Shan, de 88 metros de altura, es una muestra imponente de la espiritualidad budista; los jardines clásicos de Liyuan y Jichangyuan recuerdan el legado artístico de la región; mientras que los museos de seda y de la industria textil rinden homenaje a otra faceta histórica de Wuxi, conocida como la “ciudad de la seda”. La ciudad es un espejo de la China contemporánea: un país que no renuncia a su identidad histórica, pero que avanza con decisión en la senda de la innovación y el desarrollo sostenible. En sus calles se siente la fuerza de la modernidad, pero también el susurro del pasado que sigue vivo en sus canales, templos y paisajes.

Visitar Wuxi no solo es un aprendizaje cultural, sino también una oportunidad de comprender cómo las ciudades pueden reinventarse sin perder su esencia. Es, al mismo tiempo, tradición y vanguardia, memoria y futuro. Una ciudad que invita a reflexionar sobre los caminos del desarrollo y sobre la posibilidad de construir un mundo donde lo antiguo y lo nuevo conviven en armonía.

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