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El neurodesarrollo es la forma en que el cerebro crece, se organiza y aprende.

Salas multisensoriales en el cuidado a personas con trastorno del espectro autista

En el marco de la Plataforma de Proyectos para la Inclusión, el Ministerio de Desarrollo Social presentó una iniciativa para crear espacios adaptados para favorecer la autorregulación y promover el encuentro comunitario de personas con trastorno del espectro autista (TEA)

Las salas multisensoriales son espacios interactivos donde, mediante estímulos controlados, se trabajan distintas experiencias sensoriales
Las salas multisensoriales son espacios interactivos donde, mediante estímulos controlados, se trabajan distintas experiencias sensoriales

Las salas multisensoriales son espacios interactivos donde, mediante estímulos controlados, se trabajan distintas experiencias sensoriales. Están conformadas por rincones que integran elementos como pared táctil con texturas variadas, telas, luces, tubos con burbujas, audio y esencias aromáticas. El objetivo es crear un lugar atractivo, motivador, dinámico e interactivo que facilite los procesos de educación y maduración de personas con necesidades educativas especiales.

Entre los beneficios que se buscan generar se encuentran lograr un ambiente propicio para la relajación y gratificación, optimizar los procesos de aprendizaje. Además de potenciar el desarrollo de capacidades de autonomía, mejorar el habla y la comunicación. Así como aumentar la atención y concentración, expresar emociones contenidas y colaborar en la mejora de la relación con el entorno.

Entre los beneficios que se buscan generar se encuentran lograr un ambiente propicio para la relajación y gratificación
Entre los beneficios que se buscan generar se encuentran lograr un ambiente propicio para la relajación y gratificación

El neurodesarrollo es la forma en que el cerebro crece, se organiza y aprende. El autismo es una condición del neurodesarrollo, lo que implica que ese crecimiento, organización y aprendizaje se dan de manera particular, con singularidades en la comunicación, la interacción social y la flexibilidad cognitiva. Las personas con autismo se benefician de espacios estructurados, ordenados y predecibles, ya que la incertidumbre genera ansiedad.

Además, siete de cada diez personas con autismo presentan el separatismo. Cuando se exponen a estímulos nuevos o distintos, pueden experimentar crisis, angustia o desbordes emocionales. Existen barreras que comprometen su participación como el tiempo de espera prolongado, sobrecarga sensorial en entornos no habituales, falta de apoyos en comunicación y espacios poco inclusivos o segregantes. Las consecuencias incluyen conductas de escape, limitación del vínculo social, aumento de conductas autorregulatorias, gritos, deambulación, ansiedad, miedo a salir de casa y reducción de la participación en espacios comunes.

Las familias y las personas con autismo enfrentan grandes desafíos para encontrar lugares a los que puedan concurrir para el esparcimiento y la socialización. Cuando los espacios no están adaptados, salir se convierte en un riesgo. La persona puede sentirse atacada o mal, y la familia no tiene un lugar donde disfrutar con tranquilidad. El censo de 2023, el 0,7% de la población uruguaya tiene autismo. Se observa un lento crecimiento de la prevalencia, y si bien se habla más del tema y se ve más en espacios públicos, educativos y de salud, hasta ahora no existía un dispositivo estatal unificado para abordar la transversalidad de las políticas de discapacidad focalizadas en el autismo.

Según Daiana Vázquez, gerenta del área de Programas Transversales del Instituto Nacional de Discapacidad del Mides, con la creación del Instituto Nacional de Discapacidad (INADIS), se estableció una unidad de autismo que permite trabajar articulando con espacios estatales sobre esta temática. El objetivo es capacitar en los propios programas, revisar protocolos de atención y articular con otros ministerios e instituciones.

En este caso, el Espacio Modelo, se ha convertido en un referente en innovación. Es el primer espacio público del Estado que supo escuchar las necesidades de las familias, quienes trasladaron la necesidad de contar con un lugar de calma donde regular los estímulos. Estos espacios no son exclusivos para personas con autismo. Están pensados con transversalidad ya que pueden ser utilizados por niños pequeños, familias sin autismo que necesitan regularse sensorialmente, o cualquier persona. Son lugares especialmente acondicionados donde la luz, el sonido, los movimientos y las texturas se ajustan para acompañar las necesidades sensoriales de cada individuo. Lo cual favorece la reducción de sobrecargas y promoviendo la autorregulación.

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