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El gobierno chino instó a Estados Unidos al cese inmediato de las amenazas de uso de la fuerza contra Cuba

Beijing reafirmó su postura frente a Washington al reclamar el cese inmediato de las amenazas militares y del bloqueo contra la Mayor de las Antillas. En medio de las nuevas acusaciones de EE.UU hacia Cuba, el Gobierno chino reafirmó su respaldo a la soberanía cubana y cuestionó la política estadounidense hacia la isla.

El gobierno chino instó a Estados Unidos al cese inmediato de las amenazas de uso de la fuerza contra Cuba

El gobierno chino instó a Estados Unidos al cese inmediato de las amenazas de uso de la fuerza contra Cuba y cualquier forma de sanciones unilaterales contra la isla, en un contexto marcado por la tensión diplomática en torno a la situación del país caribeño. La declaración fue realizada este viernes por Mao Ning, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino. Según informó la Agencia de Noticias Xinhua esta manifestación fue en respuesta a informes de medios que señalan que Washington estaría evaluando posibles operaciones militares contra Cuba.

En este sentido, la vocera dió a conocer que China ha tomado nota de los informes y reafirmó su postura como en múltiples instancias. “China seguirá apoyando firmemente a Cuba en la defensa de su soberanía nacional y en su oposición a la injerencia externa, y trabajará con todas las partes para salvaguardar la equidad y la justicia internacionales”, subrayó.

En esa misma línea, el Ministerio de Relaciones Exteriores de China reiteró su rechazo al bloqueo impuesto por Estados Unidos y exigió su levantamiento inmediato. El gigante asiático reconoce que Washington ha mantenido “un bloqueo integral y sanciones ilegales” contra Cuba durante más de 60 años, lo que ha provocado “un profundo sufrimiento” en la población. La declaración fue reforzada por el portavoz Lin Jian, quien insistió en que Estados Unidos debe poner fin a la coacción y la presión sobre la isla.

La portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Mao Ning

Acusaciones de EE.UU

Las tensiones se intensificaron tras un informe del Departamento de Estado estadounidense que vuelve a situar a Cuba en el centro de sus críticas a gobiernos considerados adversarios. El documento cuestiona la relación de La Habana con países como China, Rusia e Irán, y plantea que el Gobierno cubano mantiene vínculos estratégicos con estos actores.

En respuesta, el Gobierno chino sostiene que sus relaciones con Cuba son “legítimas y transparentes” y rechaza las acusaciones de Estados Unidos sobre la supuesta presencia de instalaciones militares y de inteligencia extranjeras en la isla, después de que Washington describiera a La Habana como una “amenaza” para su seguridad nacional.

Durante una rueda de prensa en Beijing, Lin Jian rechazó las acusaciones estadounidenses y defendió la relación bilateral con Cuba al referir que no se admiten calumnias ni difamaciones. Instamos a la parte estadounidense a que deje de difamar repetidamente a otros países y ponga fin a estas maniobras”, afirmó. El portavoz reiteró además que China continuará apoyando firmemente a Cuba en la defensa de su soberanía nacional y en la oposición a la interferencia externa.

En ese contexto, las autoridades chinas rechazaron esta interpretación y aseguraron que su vínculo con La Habana se basa en la cooperación económica, el intercambio tecnológico y el respeto a la soberanía de los países. Para el Gobierno chino, las críticas estadounidenses representan un intento de interferir en las decisiones internacionales de un Estado soberano.

portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Lin Jian

La disputa se produce en el contexto de uno de los conflictos diplomáticos más prolongados de la historia reciente. El embargo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos a Cuba permanece vigente desde hace más de seis décadas y es señalado por el gobierno cubano como uno de los principales obstáculos para su desarrollo.

Las restricciones afectan el acceso de la isla a mercados, inversiones, crédito internacional y determinados productos, incluidos equipos y tecnologías con componentes estadounidenses. Mientras Washington sostiene que las sanciones buscan impulsar cambios políticos en el país, el Gobierno cubano las denuncia como una política de estrangulamiento económico y una violación de los derechos internacionales.

En el ámbito multilateral, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprueba de forma recurrente resoluciones que reclaman el fin del embargo. China se encuentra entre los países que respaldan el levantamiento de estas medidas coercitivas.

Una relación histórica entre China y Cuba

La relación entre Beijing y La Habana tiene una base histórica consolidada. Cuba fue el primer país de América Latina y el Caribe en establecer relaciones diplomáticas con la República Popular China en 1960, tras el triunfo de la Revolución Cubana en 1959.

El 2 de septiembre de 1960, durante un multitudinario acto en la Plaza de la Revolución, Fidel Castro anunció la decisión de establecer vínculos diplomáticos con China, respaldado por la aprobación masiva de la población. Posteriormente, el 28 de septiembre de ese mismo año, ambos países formalizaron el establecimiento de relaciones diplomáticas mediante un comunicado conjunto que contemplaba el intercambio de representaciones con rango de embajada.

Ese mismo año, una delegación encabezada por Ernesto “Che” Guevara visitó China para firmar acuerdos de cooperación económica, científica y tecnológica. En 1961, el presidente cubano Osvaldo Dorticós se convirtió en el primer mandatario latinoamericano en visitar el país asiático.

El presidente chino, Xi Jinping (d), estrecha la mano del presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, en el Gran Palacio del Pueblo en Pekín, China, el 4 de septiembre de 2025. EFE/EPA/XINHUA

Desde entonces, los vínculos bilaterales han evolucionado con énfasis en la cooperación política, económica y tecnológica. A partir de la década de 1990 y especialmente en el siglo XXI, las relaciones se han intensificado con frecuentes visitas de alto nivel, crecimiento del comercio bilateral y expansión de los intercambios culturales y educativos.

Las visitas recíprocas entre dirigentes han sido una constante desde ese entonces. Dichos intercambios han contribuido al fortalecimiento de la cooperación en múltiples áreas. China exporta a Cuba productos como electrodomésticos, autobuses, y textiles, e importa níquel, azúcar y tabaco. El comercio bilateral ha crecido de forma significativa, pasando de 120 millones de dólares en 1986 a más de 2.100 millones en 2008, con fluctuaciones posteriores vinculadas a la crisis financiera internacional.

La cooperación incluye además proyectos conjuntos en sectores como energía, alimentación, biotecnología y turismo. China se ha consolidado como el segundo socio comercial de Cuba y ha impulsado inversiones en infraestructura, transporte y producción industrial.

La colaboración entre ambos países también abarca la investigación científica y tecnológica. Hasta 2007, se habían firmado más de 200 proyectos conjuntos en áreas como agricultura, industria, biotecnología e informática. Desde 1990, una comisión mixta bilateral coordina estos esfuerzos mediante reuniones periódicas.

En el ámbito cultural y educativo, los intercambios se han intensificado desde la década de 1990. Miles de estudiantes chinos han viajado a Cuba para estudiar español, mientras que ciudadanos cubanos se han formado en China en idioma y cultura. La inauguración del Instituto Confucio en la Universidad de La Habana consolidó este proceso de acercamiento cultural.

El actual intercambio de declaraciones refleja una disputa más amplia por la influencia en América Latina y el Caribe. Mientras Estados Unidos ha considerado históricamente a la región como un espacio estratégico, China ha incrementado su presencia mediante comercio, inversiones y proyectos de infraestructura. Para Washington, esta expansión representa un desafío geopolítico. Para Beijing, se trata de una cooperación basada en el desarrollo y el respeto a las decisiones soberanas de cada país.

¿Estados Unidos actúa como “ladrón que grita atrapen al ladrón”? Ante las evidencias, la respuesta es sí. En la política exterior contemporánea, este refrán cobra fuerza al ilustrar cómo este país norteamericano -potencia global- instrumentaliza la retórica de los derechos humanos y la seguridad internacional como una pantalla de humo.  Por medio de acusaciones ruidosas a “sus rivales” de expansionismo, ciberespionaje o autoritarismo.

Y sin dudas configuran una narrativa que desvía -a conveniencia- la atención del mundo con la intención de legitimar sus propias intervenciones y violaciones al derecho internacional. Y aquí lo claro es que al final, el ruido mediático demuestra que el principal infractor de las reglas globales suele ser quien las escribe.

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