Américo Celestino Del Cioppo Fogliacco nació en febrero de 1904 en el departamento de Canelones. Tuvo una temprana inclinación por la poesía que lo llevó a adoptar el nombre de Atahualpa, con el que firmó sus primeros poemas y con el que sería conocido en todos los ámbitos artísticos que frecuentó. Para 1930 ya había escrito una obra nunca representada, «El gaucho», con música de Vicente Ascone, y publicado su poemario «Rumor», que el Ministerio de Instrucción Pública premió en el Concurso del Centenario de la Constitución.
En 1936, junto a su primera esposa Ofelia Naveira, que tenía un programa radial llamado «La Isla de los Niños», Del Cioppo creó el grupo teatral del mismo nombre. La iniciativa respondía a una concepción estratégica: aproximarse a la sensibilidad infantil con la necesaria cautela y, al mismo tiempo, atender a la formación de futuros espectadores adultos.
Allí estrenó en 1946 «La negra Jesusa», su única pieza conservada, aunque escribió otras obras para niños como «Lo que enseña la vida en la sala de clase», «El casamiento de Agapito» y «Llegaron los Reyes Magos», que se alternaron con obras de reconocidos especialistas del género en esa época.
Ese mismo año el grupo pasó a llamarse simplemente «La Isla», estrenando en el SODRE «Mirandolina», de Goldoni, y «El regreso de Ulises», de Carlos Denis Molina, títulos que ampliaron el alcance de su labor escénica al público adulto y a la promoción del autor nacional. Tres años más tarde, la fusión de «La Isla» con una parte escindida del Teatro del Pueblo dio nacimiento el 2 de septiembre de 1949 a la Institución Teatral El Galpón.

A partir de entonces, la labor de Atahualpa como director, docente, teórico y viajero infatigable se intensificó y multiplicó dentro y fuera de Uruguay. En el país dirigió a la Comedia Nacional en 1957 con «El jardín de los cerezos», de Chéjov, y a Club de Teatro en 1964 con «Diario de un pillastre», de Ostrovski.
Sin embargo su aporte más trascendente fue la introducción y difusión masiva de la obra de Bertolt Brecht en América Latina, con quien compartía la convicción de que el teatro debía despertar la conciencia y la lucidez en los hombres. En 1957, Del Cioppo dirigió a El Galpón en el primer montaje de Brecht realizado en Latinoamérica: «La ópera de dos centavos». Le seguirían «El círculo de tiza caucasiano», que en 1959 recibió en Buenos Aires el premio «Talía» que otorgaba anualmente un grupo de críticos argentinos.
Fue invitado a festivales en Cuba, Manizales, Bogotá, Caracas y Berlín, y contratado para dirigir y enseñar en Lima, Concepción, la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid y los teatros La Máscara e IFT de Buenos Aires. Su prolongado exilio mexicano comenzó en Costa Rica, donde dirigió a la Compañía Nacional, y se extendió a Nicaragua y Quito. En Colombia trabó amistad con Enrique Buenaventura, otro teórico del teatro y gran impulsor de la técnica dramatúrgica de creación colectiva, a cuyas propuestas adhirió entusiastamente dirigiendo allí sus obras «La orgía» y «La maestra».
Promovió un arte político porque concebía que este debía estar dirigido a despertar la conciencia y la lucidez en los hombres. Asimismo, los reconocimientos se multiplicaron a lo largo de su carrera. Además, en 1967, el Círculo de la Crítica de Montevideo creó el Gran Premio Nacional «Cyro Scoseria», cuyos primeros adjudicatarios fueron Del Cioppo y Antonio Larreta. En 1978, el Centro Latinoamericano de Creación e Investigación Teatral le otorgó el premio «Ollantay» por su labor permanente y su contribución al desarrollo del arte escénico en América Latina.
En 1984, La Habana le dedicó su Festival y la medalla «Haydée Santamaría»; y en 1991, el gobierno de Chile le otorgó la medalla Gabriela Mistral por su tesón en la conjunción de la belleza, la justicia y la verdad. El maestro falleció el 1º de octubre de 1993 en La Habana, adonde había viajado especialmente invitado para recibir un segundo homenaje de Cuba en el Festival de Teatro de La Habana.

