El vínculo bilateral que hoy alcanza el nivel de Asociación Estratégica Integral China-Uruguay va más allá de 1988 como resultado de una construcción mucho más extensa. Ese fue uno de los principales ejes de la conferencia “Asociación Estratégica Integral Uruguay-China: un importante camino recorrido”, ofrecida por el diplomático uruguayo Fernando Lugris, director general para Asuntos Culturales del Ministerio de Relaciones Exteriores y quien se desempeñó como embajador extraordinario y plenipotenciario de Uruguay en la República Popular China entre 2015 y 2025. El encuentro tuvo lugar en la Universidad Católica del Uruguay (UCU) y fue moderado por Ignacio Bartesaghi, director del Instituto de Negocios Internacionales de esa institución.
Entre los asistentes se encontraba el encargado de negocios a.i. de la Embajada de China en Uruguay, Sr. He Fei y funcionarios de la representación diplomática china, Nicolás Potrie presidente de la Cámara de Comercio Uruguay-China e invitados del cuerpo diplomático de la Embajada de Estados Unidos en Uruguay. Asimismo contó con la presencia del expresidente uruguayo Luis Alberto Lacalle de Herrera, invitados y estudiantes.
Al dar la bienvenida Bartesaghi planteó cómo un país pequeño en términos demográficos como Uruguay logró ocupar un lugar relevante dentro de la agenda exterior de una potencia de las dimensiones de China. Para el académico, la respuesta también está relacionada con la capacidad uruguaya de sostener durante décadas una línea de política pública hacia China, más allá de los cambios de gobierno.

Uno de los recursos utilizados por Lugris para explicar esa continuidad fue el número 8, asociado en la cultura china con la prosperidad y la buena fortuna. El diplomático propuso mirar no solamente hacia 1988, año del establecimiento de relaciones diplomáticas con la República Popular China, sino también hacia 1888, cuando se produjo uno de los primeros contactos diplomáticos entre Uruguay y China por un emisario chino de la Dinastía Qin.
“Si bien nos acercamos a 40 años de relaciones entre ambas naciones, creo que podemos hablar de 140 años de contactos diplomáticos que ayuda a entender por qué la relación pudo desarrollarse posteriormente con una profundidad mayor”.
La idea central es que las relaciones bilaterales se construyen de forma acumulativa. Los vínculos entre personas generan contactos institucionales; estos contactos pueden convertirse en acuerdos; los acuerdos abren espacios comerciales y políticos, y, con el tiempo, todo ese entramado puede transformarse en una relación de mayor alcance.
Los primeros vínculos del siglo XX
Uno de los episodios relatados durante la conferencia estuvo relacionado con el obsequio de piedras semipreciosas uruguayas a un representante chino, un gesto que Lugris vinculó con el posterior interés comercial de China por las amatistas y ágatas uruguayas que se mantienen hasta hoy y que se multiplicaron un 700%.
Posteriormente Uruguay decidió avanzar en la instalación de una representación diplomática en China. La legación comenzó a funcionar en Beijing en 1920 y desde aquella representación se elaboraron informes sobre las características del mercado chino y se llegó incluso a publicar material destinado a orientar a empresarios uruguayos interesados en hacer negocios en ese país. La experiencia, sin embargo, se vio afectada por los cambios políticos que atravesó China durante las décadas siguientes y por los acontecimientos internacionales que modificaron el escenario asiático.

Normalización diplomática
El establecimiento de relaciones diplomáticas abrió una etapa diferente. Uruguay comenzó a desarrollar una política de Estado hacia China que tuvo como característica principal su continuidad. Los sucesivos gobiernos democráticos mantuvieron el vínculo y los presidentes uruguayos realizaron visitas a China. Esa continuidad permitió acumular declaraciones conjuntas, acuerdos y mecanismos de cooperación.
Lugris destacó especialmente la visita de Luis Alberto Lacalle de Herrera a China, incluida su presencia en Shenzhen, ciudad que en aquel momento se encontraba en pleno proceso de transformación y hoy ya es uno de los grandes centros tecnológicos y económicos de China.
La particularidad está en que Uruguay y China poseen dimensiones, sistemas políticos y estructuras institucionales muy diferentes. Sin embargo, esas diferencias no han impedido la construcción de mecanismos estables de diálogo.
La continuidad se refleja en las declaraciones conjuntas firmadas durante las últimas administraciones. Según explicó Lugris, cada documento fue tomando como referencia los compromisos anteriores y agregando nuevos elementos. De esa manera, la relación fue acumulando contenido en lugar de reiniciarse con cada cambio de gobierno. Esa acumulación es, precisamente, lo que permite hablar de una política de Estado.

China como destino de las exportaciones uruguayas
El segundo gran componente de la relación es económico. Durante la década en la que Lugris estuvo al frente de la embajada uruguaya en Beijing, China concentró aproximadamente el 30% de las exportaciones uruguayas al mundo. La relación comercial se caracteriza, de acuerdo con su exposición, por una importante complementariedad. Uruguay cuenta con productos agropecuarios y alimentos que China demanda, mientras que China constituye un mercado de enorme escala para la producción nacional.
Uruguay pasó de concentrar buena parte de sus ventas en productos tradicionales a incorporar nuevos bienes y obtener habilitaciones sanitarias para productos más específicos. Sin embargo, el diplomático también señaló que todavía existen áreas en las que la relación económica puede crecer. Entre ellas mencionó la llegada de inversiones de mayor calidad, el comercio de servicios, la incorporación de mayor valor agregado a las exportaciones uruguayas, las industrias creativas y los servicios globales.
“Quiero enfatizar en las últimas visitas presidenciales, donde se emitieron tres declaraciones conjuntas muy importantes que reiteraron los grandes principios establecidos en las visitas del expresidente uruguayo Julio María Sanguinetti y que, por supuesto, evolucionaron y le dieron mucha más sofisticación a esta relación bilateral”.
Se transformó en una gran relación comercial que diversificó ampliamente la canasta de productos exportables de Uruguay a China y consolidó a Uruguay como uno de los pocos países del mundo que tiene superávit comercial en bienes y servicios, según los datos de la Aduana China. “Eso se mantuvo durante toda la década que ejercí como embajador en la República Popular China. Es decir, una relación comercial sana, marcada por un superávit favorable a los uruguayos, que se fue diversificando en los productos exportables”.

Asociación estratégica
Otro aspecto central de la conferencia fue la explicación del término Asociación Estratégica Integral. Desde su perspectiva, la asociación implica una relación basada en el diálogo, la cooperación y la búsqueda de consensos, sin que las diferencias políticas o institucionales impidan el desarrollo del vínculo.
¿Qué significa que sea integral? La palabra “integral” amplía todavía más el alcance de la relación. No se trata solamente de comercio ni de política exterior. La cooperación incluye áreas como ciencia, tecnología, educación, deporte, cultura, investigación y formación profesional.
Uno de los ejemplos señalados durante la conferencia fue la cooperación científica. Uruguay y China cuentan con experiencias de trabajo conjunto en investigación vinculada con la soja y la bio-nanotecnología, además de posibilidades para ampliar la cooperación en ciencia, tecnología e innovación.
Lugris puso especial énfasis en los intercambios entre personas, lo que en el lenguaje de la diplomacia china suele denominarse people-to-people exchanges. En ese terreno aparecen las becas para estudiantes uruguayos, los intercambios universitarios, los programas de investigación y la posibilidad de que jóvenes uruguayos realicen maestrías y doctorados en China.
Uruguay ha enviado deportistas a centros de alto rendimiento chinos y, según explicó Lugris, existe un proceso de cooperación deportiva que considera distintas disciplinas, más allá del fútbol. Además de artistas y docentes uruguayos han participado en intercambios y residencias en China, mientras que instituciones académicas y culturales han desarrollado proyectos conjuntos.

