El pasado martes, sobre las 20 horas, el equipo de prensa de Diario La R se hizo presente en el policlínico de CASMU con el objetivo de relevar de primera mano el clima previo y el contenido de la Asamblea Ordinaria. Lo que debía ser una instancia institucional clave para evaluar balance y memoria terminó dejando al descubierto una serie de desprolijidades, tensiones y cuestionamientos de fondo.
Entre los puntos a tratar, llamó especialmente la atención la incorporación —por fuera de lo que algunos participantes consideraron el encuadre legal inadecuado— de una propuesta para aprobar una investigación sobre la gestión anterior. Este agregado generó suspicacias no sólo por su forma, sino también por el contexto político interno en el que se inscribe.
Según pudo reconstruir este medio, meses antes de la asamblea ya se habían desarrollado reuniones de la actual conducción, encabezada por el presidente, el doctor y productor rural Domingo Beltramelli, junto a los doctores Diamant y Rey. En esos encuentros, de los que Diario La R fue testigo el presidente de CASMU planteó la posibilidad de judicializar la deuda de la institución que mantiene con proveedores ,la misma surgió como estrategia para obtener elementos que comprometieran a la directiva anterior. La idea, más cercana a una lógica de confrontación que a una solución estrictamente administrativa, fue parte del telón de fondo que condujo los meses previos a la asamblea.
Durante la propia reunión, uno de los aspectos más llamativos fue la intervención del doctor Diamant, quien en reiteradas oportunidades evidenció un manejo impreciso —cuando no directamente desconocimiento— de los aspectos estatutarios de la institución y de los temas específicos en discusión. Aun así, insistió con una consigna generalista, repetida en varias ocasiones: “tenemos que ayudarnos entre todos”, una frase que, lejos de aportar claridad, dejó entrever cierta falta de conducción técnica en un momento delicado y oscurantismo al hecho mismo.
El presidente de CASMU, Dr.Beltramelli cerró la reunión meses antes de la asamblea, diciendo – el Dr. Fosalba fundó el CASMU y a mí me tocará cerrarlo , sin que me tiemble la mano-.
Asamblea guionada.
Pero si el contenido de la asamblea ya generaba ruido, la forma terminó de agravar el panorama. Desde el inicio, la asamblea se vio atravesada por problemas operativos que expusieron una organización deficiente. El sistema de votación electrónica, que debía agilizar y transparentar las decisiones, no funcionó como se esperaba. La mayoría de los presentes no sabía cómo utilizar las tarjetas pulsadoras , lo que derivó en demoras significativas.
El primer proceso de votación se extendió por más de 35 minutos en un clima de confusión generalizada, marcado por explicaciones improvisadas y una evidente falta de preparación. La escena, por momentos, resultó francamente insólita: el propio presidente de Casmu, Domingo Beltramelli, intentaba conducir el procedimiento con indicaciones básicas como “esperen que se les prenda la lucecita”, sin que quedara claro si esa señal implicaba la activación del dispositivo o una sugerencia implícita sobre qué opción seleccionar. La ambigüedad no hizo más que aumentar el desconcierto entre los votantes, muchos de los cuales no lograban comprender el funcionamiento del sistema.
Lejos de aportar transparencia o agilidad, la herramienta tecnológica terminó evidenciando una alarmante improvisación organizativa. La falta de capacitación previa y de criterios claros para el uso del sistema dejó expuesta una conducción que no logró garantizar ni siquiera las condiciones mínimas para el desarrollo ordenado de la asamblea.
El resultado fue una instancia que, en lugar de proyectar solidez institucional, dejó la sensación de estar cuidadosamente orientada en sus fines políticos, pero completamente desbordada en su ejecución. Entre cuestionamientos sobre la legalidad de algunos puntos incorporados, estrategias previas que alimentan la confrontación interna y fallas operativas difíciles de justificar, la asamblea terminó reflejando una crisis mucho más profunda que la meramente financiera.
La ineptitud exhibida por la directiva oficialista no solo generó malestar en los sectores opositores, sino también desconcierto y preocupación dentro de sus propias filas. Incluso entre médicos afines a la conducción se percibió sorpresa ante la falta de respuestas concretas y la incapacidad para encauzar una situación que exigía claridad, liderazgo y solvencia técnica. En ese contexto, lo ocurrido no hizo más que erosionar la ya debilitada credibilidad de la institución.

La presentación del balance no pasó inadvertida por su tono y forma. La lectura, lejos de ser neutra o meramente informativa, pareció cuidadosamente impostada por quien la expuso ante la asamblea. Cada dato negativo no solo era destacado, sino enfatizado con una carga declamativa que parecía buscar un efecto más emocional que técnico.
El recurso no resultó casual: las pausas, la entonación y la selección de énfasis daban la impresión de estar orientadas a generar una reacción en el auditorio, casi como si se tratara de conducir la interpretación de los presentes más que de informarles. En más de un momento, esa forma de exposición derivó en un aplauso previsible, casi inducido, en un clima donde la sugestión colectiva jugó un papel evidente.
Cualquier observador con nociones básicas de comunicación —o incluso de dinámica de grupos— podría advertir que este tipo de metodología no es ingenua. Se trata de mecanismos que, en contextos de alta expectativa, tienden a reforzar determinados climas de opinión, orientando las percepciones hacia conclusiones previamente marcadas. Más que una exposición contable, lo que se percibió fue una puesta en escena con intencionalidad, donde la forma terminó pesando tanto —o más— que el contenido.
Un final más voluntarista, que realista.
El tramo final de la asamblea no hizo más que profundizar la sensación de contradicción que atravesó toda la jornada. En ese marco, la intervención de la doctora Raquel Pannone, en representación del oficialismo, terminó generando más desconcierto que consenso.
Pannone planteó la necesidad de avanzar en un “plan de unidad y reorganización”, apelando a la construcción de acuerdos y a la superación de diferencias internas pero en donde nunca aclaró cómo se financiarían. Sin embargo, sus palabras chocaron de frente con el clima que había predominado durante toda la asamblea. Hasta ese momento, la dinámica había estado marcada por señalamientos, acusaciones y la intención de instalar responsabilidades sobre la gestión anterior, muchas veces sin una base probatoria sólida expuesta en la propia instancia.
La apelación a la unidad, en ese contexto, sonó más a un recurso discursivo que a una propuesta consistente. Para buena parte de los presentes, resultó difícil conciliar ese llamado con lo que se había vivido minutos antes: una asamblea atravesada por tensiones, con posiciones endurecidas y un enfoque que parecía más orientado a condenar que a construir.
El contraste fue tan evidente que dejó en el aire una pregunta incómoda: ¿se puede convocar a la unidad después de haber alimentado un escenario de confrontación? Lejos de cerrar la jornada con una señal de cohesión, la intervención terminó exponiendo una fisura entre el discurso y la práctica que no pasó desapercibida.



Muy poco serio ,todo.
Cargado de brutalidad, se olvidan que esto no es sindicato médico, el Casmu es una empresa y como tal hay que conducir la entre todo dos pero con esa furia arrenetedora como si fueran bandos de partidos de football nooo.
Si hay que aclarar algo o investigar que se investige pero lo que me llama mas la atención es la declaración de Beltramelli es pro casmu ?…ojo? Que «no le iba a temblar la mano para cerrarla» a mi si me temblaría donde van a ir a parar los 176000 pacientes que hay que cuidar ? El ya no trabaja en el casmu , los protejera en algun lado a los mas jovenes que elija Y a los mayores donde ? Los van a dejar desperdigados como botín de guerra por ahí? Como sucedió en casa de Galicia sin avisarles sin preguntsrles!!!! Yo cuidaría mucho de los pacientes no bajaría por nada la calidad a mis pacientes y darles todos los servicios . Y tampoco estaría arengando gente en contra del Casmu , eso hace que disminuyan socios y eso paso cuando se salio a publicidad y se intervino no se encontró nada y los interventores siguieron tutelando con sueldos pagados por el Casmu ,se hacen juicios laborales por sumas muy abultadas… E plan propuesto muy magro, solo títulos. SE DEBERA CUIDAR , LOS PACIENTES ESTRICTAMENTE . SE DEBERAN PROTEGER TODOS LOS SERVICIOS Y EL PATRIMONIO .EL CASMU DEBE SEGUIR!!!!
Está situación se arrastra de años. Los uruguayos NO pueden continuar manteniendo una empresa déficitaria a través de préstamos sobre prestamos sobre prestamos que terminaremos pagando todos, porque el BROU es de todos los uruguayos. El MSP CÓMPLICE de la situación al igual que el SMU han mirado para el costado mientras los afiliados tienen un servicio cada día más caro, (te cobran hasta las curaciones post operatorias), y más ineficiente, (las demoras en las agendas para consultas y estudios demoran MESES y ni hablemos de cirugías). Mientras tanto la mafia blanca continúa tan campante con sus negociados, (tercerizaciónes, laboratorios amigos, tickets, órdenes, tasas moderadoras, etc., etc., etc.), y todo eso regado con sustanciosos sueldos de seis cifras. Se impone, entonces la única solución posible: EL CIERRE DEL CASMU y la distribución de la masa de afiliados y del personal médico, técnico y administrativo entre las instituciones medicas actualmente operativas en el país.
Yo me muero si cierra el CASMU…es mi mutualista desde que tenía seis años. Actualmente soy paciente crónica y dependo mucho de la atención que me brinda…no me quejo, pago lo que tengo que pagar y fijo mis citas con médicos con anticipación. El personal, todo el personal, es muy profesional y humano.
Sería terrible que una institución con la historia del CASMU tuviera que cerrar como pasó con Casa de Galicia.
Yo no sabría a dónde afiliarme, cambiando todas mis rutinas pero seguir recibiendo una atención de calidad.
Soy jubilada por incapacidad para trabajar y recibo del CASMU toda la medicación sin la cual no estaría compensada como lo estoy.
Por la continuidad de mi mutualista pido se tomen todas las medidas que correspondan. Pero que no cierre.
Señora hay cantidad de mutualistas buenas Basta mirar
Bien tendencioso el artículo, parece redactado por el ex-Presidente.
Lamentable, poca credibilidad .
En ese caso FONASA tendrá que transferir a otra mutualista