Desde que asumió la nueva directiva en CASMU dirigida por el doctor Domingo Beltramelli se han dado una gran cantidad de desvinculaciones a médicos de perfil opositor.
Las recientes desvinculaciones entre fines del 2025 y comienzo del 2026 de médicos que prestaban servicios en el CASMU abrió un foco de malestar que trasciende lo laboral y se instala en el terreno institucional.
Un grupo de profesionales sostiene que las decisiones adoptadas no responden únicamente a criterios administrativos, sino que reflejan una lógica de exclusión vinculada a posicionamientos gremiales y afinidades internas.
Lejos de tratarse de casos aislados, los entrevistados afirman que existe un patrón que afecta a médicos identificados con sectores considerados “opositores” dentro de la estructura profesional. La preocupación central no es solo la pérdida de puestos de trabajo, sino el impacto que estas prácticas podrían tener en la libertad de expresión, la autonomía médica y la calidad del sistema de salud.
¿Cómo describirían el proceso que llevó a sus desvinculaciones?
Fue un proceso irregular. No hubo evaluaciones de desempeño negativas, ni advertencias previas. En muchos casos, los servicios funcionaban con normalidad y cumplían con los estándares requeridos. Sin embargo, de un momento a otro se nos informó que dejábamos de ser parte de la institución. Eso genera sospechas inevitables.
¿Qué elementos los llevan a pensar en una motivación política o gremial?
El recorte no fue general ni aleatorio. Se concentró en determinados perfiles. Coincidentemente, varios de los desvinculados hemos tenido participación activa en debates internos o hemos expresado posiciones críticas. No se trata de una afirmación liviana: es una lectura que surge de observar quiénes quedan afuera y quiénes permanecen.
¿Se puede hablar de persecución?
Es una palabra fuerte, pero lo que sí podemos afirmar es que hay un clima de disciplinamiento. No hace falta una orden explícita: basta con que algunos casos se hagan visibles para que el resto entienda el mensaje. Eso afecta la libertad de pensamiento dentro del ámbito médico.
¿Cómo impacta esto en la dinámica interna de los equipos de salud?
Genera incertidumbre y desconfianza. Los equipos se resienten cuando las decisiones no son claras ni transparentes. Además, se pierde capital humano con experiencia, lo que repercute directamente en la calidad asistencial. No es un tema menor.
¿Qué rol juegan los servicios tercerizados en este conflicto?
Los servicios tercerizados suelen tener menor estabilidad y protección. Eso los convierte en un punto vulnerable dentro del sistema. Es más fácil prescindir de estos profesionales sin generar un conflicto formal inmediato. Pero justamente por eso deberían existir mayores garantías, no menos.
¿Han recibido respaldo de organizaciones médicas o gremiales?
Hay preocupación en distintos ámbitos, aunque no siempre se traduce en acciones concretas. Parte del problema es el temor a exponerse. Cuando se instala la idea de que opinar puede tener consecuencias, el silencio empieza a ganar terreno.
¿Qué consecuencias puede tener esto a largo plazo?
Si se consolida esta lógica, el sistema pierde pluralidad y calidad. La medicina necesita debate, intercambio, incluso disenso. Cuando eso se limita, se empobrece la práctica profesional. Además, se envía una señal negativa a las नई generaciones de médicos.
¿Qué reclaman concretamente a las autoridades?
No tenemos ni representación que nos defienda ni tampoco diálogo con la directiva oficialista.Reclamamos transparencia en los criterios, revisión de las decisiones y garantías de no discriminación. Nadie está pidiendo privilegios, sino reglas claras. El mérito profesional debe ser el único criterio válido.
¿Evalúan acciones legales o institucionales?
Sí, estamos analizando distintas vías. No solo por nuestra situación particular, sino por lo que esto representa. Creemos que es necesario sentar un precedente que proteja a los profesionales en el futuro.
Un conflicto que interpela al sistema
Más allá de los casos individuales, el episodio plantea interrogantes sobre el funcionamiento interno de las instituciones de salud y los límites entre gestión y arbitrariedad. En un sector donde la confianza es un activo central, cualquier señal de discriminación aunque sea indirecta erosiona los cimientos del sistema.
Uruguay ha construido históricamente un modelo sanitario basado en la profesionalidad y la estabilidad institucional. Sin embargo, situaciones como esta obligan a revisar prácticas y mecanismos de control. La descentralización de decisiones, la transparencia en la gestión y el respeto por la diversidad de opiniones aparecen como clave para evitar que conflictos internos deriven en crisis mayores.
En definitiva, lo que está en juego no es solo el futuro laboral de un grupo de médicos, sino la calidad democrática de las instituciones que sostienen uno de los pilares más sensibles de la sociedad: la salud.



Recién ahora se dan cuenta que el CASMU, con la complicidad del SMU siempre ha sido un comité de base?
Recién ahora se dan cuenta que el CASMU, con la complicidad del SMU siempre ha sido un comité de base del PN?
Que raro que siga el tema del CASMU en el diario
Qué intereses hay de por medio?
A mí Psiquiatra la desvincularon hace un mes aproximadamente, porque denunció una irregularidad de un médico hacia un paciente suyo, un acoso, y parece que no fue bien vista está denuncia, por el jefe del departamento de Salud Mental, y sin más el Casmu dejó unos cuantos pacientes con largos tratamientos, algunos como yo, sin la atención la excelente profesional, a esto se refiere el artículo. Está claro que no hay libertad de expresión y se tapan los horrores cometidos sin investigar nada.
Socia del Casmu
A mí me pasó lo mismo que a Marlene, desvincularon a mi psiquiatra POR HACER LO CORRECTO, porque denunció una irregularidad: el acoso de un médico. Me atendía con ella hacía casi 2 año, mi tratamiento cortado.
Conseguir a un médico que cuide de tu salud mental no es tan fácil. Que te entienda, que tenga cariño por su profesión y compromiso real con sus pacientes.
Clarísimo la falta de libertad de expresión, el no respeto a sus funcionarios.
Después de leer esta nota, CASMU deja mucho que desear.
Att Socia de Casmu