El fenómeno de El Niño intensificado se extenderá hasta principios de 2027

Su intensidad podría ser superior a la de otras ocasiones.

El Niño podría tener valores muy extremos en el segundo semestre.

El fenómeno climático conocido como El Niño dejó de ser una proyección para convertirse en una realidad confirmada. La consultora meteorológica brasileña Metsul y el Instituto Uruguayo de Meteorología (Inumet) coinciden en que el episodio 2026-2027 ya se inició, con efectos que se extenderán sobre Uruguay al menos hasta los primeros meses del año próximo. La incógnita ya no es si llegará, sino cuán intenso será.

El Niño es un fenómeno climático que ocurre de manera irregular, cada varios años, cuando las aguas del océano Pacífico ecuatorial acumulan calor por encima de sus valores históricos. Ese calentamiento altera los patrones de vientos y precipitaciones en gran parte del planeta. Para América del Sur, y para Uruguay en particular, sus consecuencias históricas son conocidas: más lluvias, temperaturas superiores a lo habitual y mayor frecuencia de tormentas intensas, con especial concentración en la primavera y el comienzo del verano.

El fenómeno opera en fases sucesivas. Primero se registra el calentamiento oceánico, luego la atmósfera responde modificando los vientos, y finalmente esos cambios se traducen en alteraciones climáticas regionales que pueden durar varios trimestres. Lo que distingue al episodio actual es tanto la velocidad con que se instaló como la magnitud que algunos modelos le atribuyen.

Las señales que lo confirman

El boletín de tendencias climáticas de Inumet para el trimestre junio-julio-agosto de 2026, elaborado junto a la Universidad de la República, documenta el avance del fenómeno con precisión. En las últimas semanas se registró el inicio de anomalías cálidas en la temperatura superficial del mar del Pacífico ecuatorial, acompañadas de un calentamiento significativo en las capas subsuperficiales. El índice de la Oscilación Sur se mantuvo en valores negativos, profundizando registros previos, lo que es consistente con una transición desde la neutralidad climática hacia condiciones de El Niño.

Los datos cuantitativos respaldan ese diagnóstico. Al 26 de mayo de 2026, las anomalías de temperatura superficial del mar mostraban valores de 1,6 °C en la región Niño 1+2, 0,7 °C en Niño 3, 0,5 °C en Niño 3.4 y 0,6 °C en Niño 4. Aunque aún moderados, estos registros confirman una tendencia sostenida hacia el fortalecimiento del fenómeno. Los modelos del Centro de Predicción Climática de la NOAA, inicializados en mayo, proyectan que se alcanzarían condiciones plenas de El Niño durante el trimestre mayo-junio-julio de 2026 con una probabilidad del 82%, y que el fenómeno se consolidaría en el trimestre siguiente con una probabilidad superior al 90%, manteniéndose al menos durante todo el año 2026.

Lo que preocupa a los especialistas no es únicamente la presencia del fenómeno sino su potencial escala. Metsul advierte que las condiciones actuales podrían derivar en un evento de intensidad fuerte o muy fuerte, comparable a los registrados en 1982-1983 y 1997-1998, que figuran entre los más severos del siglo pasado. Algunos modelos apuntan incluso a la posibilidad de un episodio que supere esos antecedentes.

Con todo, los propios expertos marcan los límites de esa certeza. Cada episodio de El Niño tiene características propias, y aunque la señal de los modelos es consistente, la magnitud exacta de su impacto sobre Uruguay y la región no puede determinarse con meses de anticipación.

El inviernoon más calor

El boletín estacional de Inumet para junio-julio-agosto ofrece una lectura diferenciada según la variable. En materia de precipitaciones, el organismo no registra una señal definida. La probabilidad se distribuye en partes iguales entre las tres categorías posibles, por encima, dentro y por debajo de lo normal, lo que refleja la menor predictibilidad que tiene la temporada invernal en cuanto a lluvias.

La temperatura presenta un panorama más claro. Se espera que la temperatura media del trimestre supere los valores normales en todo el país. Inumet asigna un 50% de probabilidad a que el trimestre caiga en el tercil superior, un 30% al tercil medio y un 20% al inferior. En términos prácticos, el invierno que está comenzando tiene mayores chances de resultar más cálido que de costumbre en todo el territorio nacional.

La influencia más pronunciada de El Niño sobre Uruguay se concentra históricamente en la primavera y el comienzo del verano. Según Inumet, en esa franja temporal es cuando las precipitaciones tienden a ubicarse por encima de lo normal con mayor consistencia, un patrón que se extiende típicamente de octubre a enero. El efecto luego se atenúa hacia febrero para retomarse en el otoño siguiente. Para el otoño de 2027, el organismo proyecta lluvias superiores a las históricas, con mayor intensidad en las zonas al norte del río Negro, que es donde los impactos de El Niño suelen ser más marcados. A escala global, Inumet señala que el calentamiento asociado al fenómeno podría hacer de 2027 uno de los años más cálidos desde que existen registros sistemáticos.

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