La Comisión Especial del Senado aprobó este lunes por unanimidad el proyecto de ley que habilita la ratificación del acuerdo de comercio entre el Mercosur y la Unión Europea, tras recibir en audiencia al ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone, y al canciller Mario Lubetkin. El respaldo fue total: 14 votos en 14, lo que habilita que el texto sea tratado por el plenario del Senado el miércoles y, al día siguiente, por la Cámara de Diputados con carácter de grave y urgente.
La comparecencia del Poder Ejecutivo cerró una semana intensa de trabajo parlamentario, durante la cual la comisión recibió a delegaciones empresariales, sindicatos y representantes de distintos sectores productivos. El objetivo fue despejar dudas y evaluar impactos de un acuerdo que, tras más de dos décadas de negociaciones, ingresa ahora en su fase decisiva de ratificación interna.
Un acuerdo en un contexto global incierto
Durante su exposición inicial, Oddone ubicó el acuerdo en un escenario internacional que definió como de “enorme complejidad” y marcado por cambios estructurales. Señaló, entre otros factores, el impacto del cambio climático en la gobernanza global, el avance acelerado de la inteligencia artificial sobre los procesos productivos y el empleo, y la reconfiguración geopolítica que, a su entender, rompe con las reglas que dominaron la economía internacional durante los últimos 70 años.
En ese marco, sostuvo que Uruguay enfrenta el desafío de integrarse a espacios que respeten reglas claras, valores democráticos y estándares previsibles. Desde esa perspectiva, el acuerdo con la Unión Europea aparece como una oportunidad estratégica. “Cuando lo miremos dentro de 15 años, va a ser un antes y un después para Uruguay, si prospera también del lado de los otros socios”, afirmó.
El ministro remarcó que el Estado uruguayo cuenta con información, equipos técnicos y capacidad institucional para gestionar la implementación del acuerdo y sus efectos. Subrayó, además, que el proceso no es nuevo: los impactos vienen siendo estudiados desde hace años por los equipos del Ministerio de Economía y del Ministerio de Relaciones Exteriores.
Impacto sectorial y transición productiva
Uno de los ejes centrales de la comparecencia fue el análisis del impacto del acuerdo en los distintos sectores económicos. La presentación técnica estuvo a cargo del director de la Asesoría de Política Comercial del MEF, Juan Labraga, y de la subsecretaria de Relaciones Exteriores, Valeria Csukasi, quienes detallaron los plazos de desgravación, los productos alcanzados y los efectos esperados en el comercio bilateral.
Oddone fue enfático en señalar que el balance neto del acuerdo es positivo para el país, aunque reconoció que existen sectores que enfrentarán mayores desafíos. “Hay sectores que tienen que ser atendidos para gestionar su transición, y en eso hay amplio conocimiento y estudios”, sostuvo, descartando que se trate de un proceso improvisado.
Consultado sobre posibles medidas de mitigación, el ministro explicó que los efectos del acuerdo se desplegarán de forma gradual y prolongada en el tiempo, por lo que no se prevén impactos inmediatos que requieran subsidios en el corto plazo. No obstante, dejó abierta la posibilidad de que futuros gobiernos adopten herramientas de apoyo si la transición así lo requiere.
El foco en el sector lácteo y la relación con Brasil
El sector lácteo fue uno de los más mencionados durante la sesión. Labraga lo definió como un sector “desafiado”, en particular por el aumento de la competencia en el mercado brasileño. Sin embargo, aclaró que el impacto derivado del acuerdo con la Unión Europea sería menor en comparación con otros factores coyunturales.
En ese sentido, se refirió a la reapertura en Brasil de una investigación por presunto dumping iniciada en 2023, que podría afectar las exportaciones uruguayas de leche en polvo. Señaló que el gobierno uruguayo viene trabajando el tema “al más alto nivel” y que considera que una eventual medida antidumping sería contraria al espíritu del Mercosur.
Consenso político y trámite parlamentario acelerado
En conferencia de prensa posterior a la sesión, el canciller Lubetkin destacó el amplio acuerdo político existente para avanzar con la ratificación del tratado. Confirmó que, de cumplirse los plazos previstos, el Senado votará el proyecto el miércoles y Diputados lo hará al día siguiente, completando así el trámite legislativo en Uruguay.
Lubetkin subrayó que el proceso parlamentario uruguayo se distingue por haber escuchado a todos los sectores involucrados, algo que, según afirmó, no ocurrió con la misma profundidad en otros países del bloque. Esa deliberación, dijo, fortalece la legitimidad de la decisión.
Aplicación provisional y plazos de implementación
Uno de los puntos clave explicados durante la conferencia fue el mecanismo de aplicación provisional del acuerdo por parte de la Unión Europea. Dado que el tratado completo debe atravesar instancias jurídicas y políticas adicionales en Europa, se prevé una aplicación provisional del componente comercial mientras se completa ese proceso, que podría demorar entre uno y dos años.
Esto permitiría que, una vez ratificado por Uruguay y notificado formalmente, el acuerdo comience a regir en un plazo estimado de dos a tres meses. En ese momento, se iniciarían las desgravaciones arancelarias previstas, algunas de aplicación inmediata y otras escalonadas a cinco o diez años.
Además, se destacó que el acuerdo contempla la posibilidad de aplicación bilateral provisional, lo que permitiría a Uruguay beneficiarse aun si otros socios del Mercosur demoran más tiempo en completar sus ratificaciones.
Perspectivas económicas y comerciales
Desde el Poder Ejecutivo se insistió en que el acuerdo liberaliza, en el largo plazo, más del 90% del flujo comercial entre ambos bloques. Para Uruguay, esto implica mayores oportunidades de acceso al mercado europeo para productos agroindustriales, así como un ingreso gradual de bienes industriales y semiindustriales europeos al mercado local.
Oddone y Lubetkin coincidieron en que el acuerdo también genera un marco de mayor previsibilidad y confianza para la inversión, incluyendo el sector servicios, aunque este no esté regulado de forma directa por el tratado.
Una nueva etapa tras la ratificación
Con la aprobación en comisión y el respaldo político mayoritario, el Parlamento se encamina a convertir a Uruguay en uno de los primeros países del Mercosur en ratificar el acuerdo. De concretarse, se abrirá una nueva fase centrada en la implementación, el seguimiento de impactos y la definición de políticas públicas para acompañar a los sectores más sensibles.
Tanto el gobierno como legisladores de distintos partidos coincidieron en que la ratificación no es un punto de llegada, sino el inicio de un proceso que exigirá coordinación interministerial, diálogo con los actores productivos y una estrategia clara de inserción internacional en un contexto global cada vez más incierto.
RECUADRO
Claves del Acuerdo Interino Mercosur–Unión Europea
La presentación realizada por los equipos técnicos del Ministerio de Economía y Finanzas y del Ministerio de Relaciones Exteriores ante la Comisión Especial del Senado subraya que el Acuerdo Interino de Comercio entre el Mercosur y la Unión Europea apunta a una liberalización progresiva del intercambio comercial, con un horizonte de desgravación que alcanza a más del 90% del flujo bilateral.
El documento destaca que el acuerdo no se limita a la reducción de aranceles, sino que incorpora disciplinas en áreas como facilitación del comercio, medidas sanitarias y fitosanitarias, compras públicas, propiedad intelectual, indicaciones geográficas y desarrollo sostenible. En ese marco, se prevé un acceso preferencial para productos agroindustriales del Mercosur al mercado europeo, junto con mayores oportunidades para bienes industriales y servicios provenientes de la UE.
Asimismo, la presentación reconoce que el impacto del acuerdo será asimétrico entre sectores, por lo que identifica áreas “desafiadas” que requerirán políticas de acompañamiento y transición. Según los equipos técnicos, los efectos económicos del acuerdo se desplegarán de forma gradual, permitiendo a los países ajustar sus políticas productivas y regulatorias.
Finalmente, se subraya que el carácter “interino” del acuerdo habilita su aplicación provisional mientras avanzan los procesos de ratificación completos en ambas regiones, lo que permitiría a Uruguay comenzar a captar beneficios comerciales en el corto plazo.



