La embajadora de la Unión Europea en Paraguay, Katja Afheldt, afirmó que la firma del acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea marca apenas el inicio de una etapa decisiva: la implementación efectiva del entendimiento alcanzado entre ambos bloques. En ese marco, destacó el compromiso del bloque europeo de acompañar a los países del Mercosur durante este proceso, para lo cual la Comisión Europea movilizará 1.800 millones de euros destinados a apoyar la transición hacia el nuevo escenario económico y comercial que se abrirá con la futura zona de libre comercio.
Durante su intervención, Afheldt subrayó que el acuerdo no debe entenderse únicamente como un instrumento comercial, sino como una plataforma integral de cooperación y desarrollo. “La firma representa el comienzo de un proceso crucial que es la implementación. Para acompañar a los socios del Mercosur en esta etapa, la Unión Europea pondrá a disposición recursos concretos”, señaló la diplomática, al remarcar la importancia de transformar los compromisos asumidos en políticas y proyectos tangibles.
Según explicó la embajadora, los fondos europeos se canalizarán a través de subvenciones e instrumentos financieros, con el objetivo de apoyar iniciativas que impulsen el crecimiento sostenible y la adaptación de los países del Mercosur al nuevo entorno económico que surgirá tras la entrada en vigor del acuerdo. Estas iniciativas, precisó, podrán provenir tanto del sector público como del sector privado, lo que amplía el alcance del respaldo europeo y fomenta la participación de distintos actores económicos y sociales.
“A través de estos mecanismos, apoyaremos proyectos que permitan a los países del Mercosur aprovechar plenamente las oportunidades que ofrece la futura zona de libre comercio”, afirmó Afheldt. En ese sentido, destacó que uno de los ejes centrales del financiamiento estará orientado a facilitar la convergencia y armonización de normativas, un aspecto clave para reducir barreras técnicas, mejorar la competitividad y garantizar reglas de juego claras entre ambos bloques.
La alta autoridad europea detalló además que parte de los recursos se destinarán a iniciativas para reforzar la productividad de las micro, pequeñas y medianas empresas, consideradas un pilar fundamental del desarrollo económico y del empleo en la región. El fortalecimiento de este sector resulta estratégico para asegurar que los beneficios del acuerdo se distribuyan de manera más equitativa y alcancen a un mayor número de actores productivos.
Otro de los ejes prioritarios mencionados por Afheldt es la mejora de infraestructuras críticas, indispensables para facilitar el comercio, optimizar la logística y aumentar la integración regional. En este punto, señaló que la modernización de infraestructuras no solo impacta en la competitividad externa, sino también en la cohesión interna de los países del Mercosur y en su capacidad de atraer inversiones.
Las declaraciones de la embajadora se dan en un contexto de debate regional sobre la ratificación del acuerdo Mercosur–Unión Europea, en el que varios gobiernos defienden la necesidad de avanzar con rapidez en los procesos legislativos correspondientes. Desde la perspectiva europea, el acompañamiento financiero busca reforzar la confianza en el acuerdo y demostrar que la Unión Europea está dispuesta a respaldar de manera concreta la implementación de los compromisos asumidos.
De este modo, el acuerdo Mercosur–UE se proyecta no sólo como un tratado comercial, sino como una herramienta de transformación económica, con apoyo financiero, cooperación técnica y un enfoque en el desarrollo sostenible, la productividad y la integración normativa entre ambos bloques.

