La hipogalactia: obstáculo para la lactancia materna

A pesar de su baja incidencia, puede ser perjudicial para los bebés que lo sufren.

El alimento ideal para un bebé es la leche materna; sin embargo, en ocasiones, la cantidad que genera la madre es insuficiente. Es lo que se denomina hipogalactia. En términos generales, esta condición médica se refiere a la producción insuficiente de leche materna por parte de una madre, lo que puede dificultar la lactancia exclusiva del bebé.

Esta falta o escasez de leche materna tiene una incidencia del 5% de las mujeres en el mundo. Si bien se estima que solo un pequeño porcentaje de mujeres son incapaces de producir leche por razones fisiológicas, muchas más reportan una producción insuficiente. Esta situación puede llevar a la interrupción temprana de la lactancia materna, con consecuencias para la salud del bebé y de la madre.

Aunque es común que las madres experimenten dificultades para producir leche en las primeras semanas, la hipogalactia materna se refiere a una falta prolongada o crónica de producción. Es crucial abordar esta condición para asegurar el bienestar tanto de la madre como del recién nacido.

El diagnóstico de la hipogalactia es clínico, lo que quiere decir que no es necesaria ninguna analítica o pruebas complejas. Entre otras cosas, se basa en evaluar el peso del bebé, ya que en el caso de la hipogalactia, no ganará el adecuado; pero también hay que controlar la diuresis y el número de deposiciones del bebé, porque ayuda al médico a valorar una posible deshidratación o la aparición de ictericia.

Entre las causas de la hipogalactia se encuentran aquellas en las que el agarre del bebé al pecho no es el adecuado porque presenta alguna alteración anatómica como la anquiloglosia. Otros problemas pueden deberse a complicaciones de la madre, entre ellos, la retención de la placenta tras el parto, el déficit de prolactina, el síndrome de ovario poliquístico o las alteraciones endocrinas más comunes, como el hipotiroidismo o la diabetes.

También entre los motivos se encuentran una deficiente técnica de lactancia o disruptores endocrinos que interfieren en la producción de leche. Otras posibles causas que en ocasiones pueden producir escasa producción de leche materna son las cesáreas de urgencias, el parto instrumental o la analgesia epidural, que hacen que disminuya la producción de oxitocina, una hormona esencial durante el parto y la lactancia. En algunos casos, la hipogalactia puede volverse permanente; esto ocurre cuando hay problemas crónicos con la producción de leche, que no se resuelven a través de cambios en el tratamiento o la técnica de lactancia. La hipogalactia permanente puede ser el resultado de problemas hormonales graves o de un daño irreversible en el tejido mamario. Es importante diagnosticarla a tiempo para buscar alternativas para la alimentación del bebé.

Es recomendable que una madre consulte con un médico o consultora de lactancia si experimenta alguno de los siguientes problemas: Si el bebé no está ganando peso o muestra signos de hambre constante, si la madre no experimenta mejoras en la producción de leche a pesar de seguir las recomendaciones sobre la lactancia, si hay dolor persistente en los pechos o signos de infección, como fiebre o enrojecimiento, si la madre siente que no puede continuar con la lactancia por la falta de producción.

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