Desde las páginas del Diario El País allá por la década de los 60 y 70 se pedía a las fuerzas de seguridad torturar más para obtener mejores resultados contra la guerrilla que la llamaba sedición el mencionado medio.
Se inclinaban y lo siguen haciendo como sirvientes a las peticiones de la Embajada Americana. Defendían como hasta hoy a la jodida oligarquía uruguaya.
No hay mucho cambio de esa época pasada.
En el medio tiempo desde mi generación, aprendíamos a cantarles “Diario basura vos sos la dictadura”.
Porque en realidad los civiles que escribían desde sus páginas eran perros carroñeros de los milicos fascistas muchos de ellos. Por no decir casi todos.
Yo tengo memoria, yo los leí en la Biblioteca Nacional los ejemplares de esa época.
Apoyaban internacionalmente la invasión a Cuba y declaraban hasta el cansancio que había que parar el comunismo en Uruguay financiado por Cuba y la URSS.
Bueno de China ni hablar era la prehistoria.
A la Cuba de José Marti y Fidel Castro Ruz la siguen demonizando y claman hoy con los gringos en el mar Caribe con la flota mayor instalada frente a Venezuela para quitar del mapa a Venezuela y Cuba gran parte del eje del mal según ellos juntos con Irán.
Si, el mismo Irán que hace meses les mostró al mundo que tiene manos y se sabe defender solito.
Con China hoy coquetean pero en su jodido pensar por dentro tienen el concepto de antes.
Litros de tinta de plumas recontra civiles que pedían y piden como hienas excitadas más sangre y resultados.
No hay que asustarse y hay que decirlo fueron parte del sostén del régimen dictatorial cívico militar.
Porque había milicos pero también había civiles.
Si señores muy civiles, súper civiles, recontra civiles que se quejaban desde las páginas de El diario El País reclamando más tortura, para parar a los Tupamaros y todo lo que se considerara de izquierda.
Hoy han mutado a una posición más global. Son antiterroristas, que nos parece perfecto y a su vez pro israelíes y anti palestinos.
Ahora destilan litros de tinta con color a sangre para condenar a Hamas y confundir con el Estado de Palestina.
Presionan al gobierno blandito de Orsi a que no use la palabra GENOCIDIO y que no rompa relaciones con el Estado ASESINO de ISRAEL.
El diario camaleónico de la dictadura nuevamente marca una línea muy fina en donde ser terorrista y palestino para este medio es más o menos lo mismo.
No usan la palabra genocidio en el tema palestino porque les condiciona la pauta publicitaria y por otro lado la Embajada de Israel los manda a recorrer los lugares que ellos quieren en Cisjordania para que escriban lindo contra Palestina.
Y siguen siendo civiles, recontra civiles ultra civiles y paupérrimamente civiles los perros carroñeros de hoy.
En una palabra son la misma mierda que en los 60 y 70 , siguen haciendo los mandados al que está para el que pague y mande e incluso no sienten piedad ni por niños ni mujeres.
Tenía que decirlo en el Uruguay hipócrita de lo debidamente correcto y falto de memoria.
Fueron, son y seguirán siendo lo que en la historia demostraron.
Pero lo que pasa es que nadie se anima a decirlo.
Todavía suena en la Plaza Cagancha o popularmente llamada Plaza Libertad el grito de los fines de los 80.
“Diario basura vos sos la dictadura”.
Ojo que muchos Wilsonistas de ley también lo cantaban.
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“La trama detrás de la mentira”


Exelente exposición de una época que me tocó vivir y sufrir.
Aguante la resistencia.
Abajo las dictaduras.
CUIDADO cuando comenzamos a calificar a la prensa de derechista, de izquierdista, rancia, amargada, resentida, amarilla o cualquier otro de los tantos calificativos con los que suelen calificarla aquellos que sólo ven con buenos ojos la prensa afín a sus puntos de vista.
El País publicó suplementos dominicales de muchas páginas y a todo color dedicados a los gobiernos de Stroessner y de Pinochet. Por más que algún facho lo niegue , ahí están en los archivos. A día siguiente de las elecciones fraudulentas -cómo lo afanaron a Wilson Ferreira Aldunate- de 1971, publicaron en sus editoriales loas a Bordaberry. Festejaron las capturas y muertes de dirigentes estudiantiles y sindicales. Obvio, tuvo su tasa de retorno: la dictadura le inyectó plata a través de préstamos que nunca se pagaron y se desarrolló el Gallito Luis que terminó por fundir a los avisos de El Día y luego a El Día. En 1985, rápidamente reconvertidos en demócratas, fueron oficialistas en los gobiernos de Sanguinetti, Lacalle Herrera, Sanguinetti de nuevo, Batlle y Lacallle Pou, tras pasar por la amarga experiencia, en más de 100 años, de ser opositores en los 15 años de el FA. Y ahora opositores de nuevo por la derrota aplastante de noviembre. Obvio, por ser opositores sólo en los gobiernos de izquierda, nunca fueron clausurados ni censurados.