«Los que menos tienen, menos egresan, menos aprenden» dijo el presidente de Anep

En educación media, el 82% de quienes integran el quintil más alto egresan, y del quintil más bajo sólo lo hace el 18%.

Se realizó un nuevo encuentro “Cara a cara con la comunidad” en Las Piedras (Canelones), el cual fue propiciado por la Anep. Durante estos encuentros se plantea el proceso de la transformación educativa que impulsan las autoridades de la enseñanza.

El presidente del Consejo Directivo Central de la Anep Robert Silva dijo que de las 11.000 familias que podrían perder el beneficio de las Asignaciones Familiares, ya que sus hijos no concurren a estudiar, los datos revelan que el 77% son mayores de 13 años. «A los 16 años, el 15% está fuera del sistema educativo y un 34% con rezago. A los 19 años esa situación empeora al 42% que ya abandonó la educación” acotó.

Silva explicó que entre los adolescentes de 15 a 17 años de los hogares que tienen ingresos más altos el 74% asiste en la edad oportuna a los niveles que les corresponden en los centros de educación, y abandona un 6%. En el 20% de menores ingresos, solo asiste en edad oportuna el 27%, ya abandonó un 28% y presenta rezago un 45%. «El rezago que es ni más ni menos que la repetición, es un predictor de fundamental incidencia en el éxito o en el fracaso educativo. Hay pocas posibilidades de éxito educativo a partir de las repeticiones y sobre todo si son repeticiones consecutivas de grado” manifestó.

Por otro lado, Silva expuso acerca de qué sucede con el egreso y la culminación de ciclos educativos. “Entre los 21 y 23 años en Educación Media Superior egresan solo 4 de cada 10, pero si miramos el quintil 1 y el 5, la diferencia es abismal. El 82% de los que más tiene egresan, mientras que solo el 18% de los que menos tiene lo hace. Es una situación con un impacto de diferente naturaleza”.

“Estamos en una situación dramática en lo que compete a los aprendizajes en el Uruguay. La evaluación Aristas del Ineed lo demuestra. En sexto año de Primaria, las diferencias son abismales. En los dos niveles más bajos, el 15% de nuestros niños está en un contexto muy favorable, y en el muy desfavorable trepamos al 49%. Vemos que hay una situación de aprendizaje, pero además una cuestión que es gravísima en nuestro sistema educativo que es la inequidad interna. Los que menos tienen, menos egresan, menos permanecen, menos aprenden” dijo. 

En tercero de Educación Media de UTU o Secundaria, la diferencia aumenta considerablemente. El 31% de los que están en un contexto muy favorable, se ubica en los niveles más bajos de aprendizaje, pero esa situación asciende al 82% en el quintil más desfavorable. “Este 82% no puede calcular un porcentaje.

El presidente de Anep dijo que “la situación es terriblemente desventajosa según sea en el quintil favorable o en el desfavorable. Los que están por debajo del umbral mínimo de competencias para insertarse con éxito en la sociedad, varían. Lo peor se da en Matemática, en donde en general 1 de cada 2 jóvenes de 15 años, no cuenta con las competencias básicas para estar incluido en una sociedad. Lo demuestran las pruebas PISA de 2018”, señaló.

Silva indicó que «no solo hay que cambiar los contenidos, sino que hay que cambiar cómo se enseñan. La cuestión metodológica resulta fundamental. Las prácticas que llevamos adelante en el aprendizaje y en la enseñanza, muchas veces perimidas, terminan incidiendo en la permanencia o no de nuestros jóvenes en los centros educativos”.

Valoró que “hay que reducir la inequidad interna. Nuestra sociedad justiciera no permite que un tema educativo sea un factor de incidencia en la exclusión de los que menos tienen. Podrá doler, pero las cosas para entenderlas hay que decirlas con todas las palabras. Nosotros en el equipo de la educación lo hablamos permanentemente y lo transmitimos. Primero tenemos que darnos cuenta de lo mal que estamos en algunos aspectos para poder tomar las medidas que hay que tomar”.

“Para cambiar la educación es fundamental generar la conciencia colectiva de la imperiosa necesidad de cambiar. No podemos cambiar si nos parece que las cosas están bien. Y sepámoslo: las cosas no están bien, están mal. La educación pública está en una situación en la que necesita cambios y posicionarse de una forma diferente a la de cuando fue concebida. Para ello es fundamental que todos aunemos esfuerzos y lo concretemos”, concluyó.

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