Virginia Verderese: «La educación terciaria cambia las condiciones laborales de los estudiantes»

La directora general de UTU ofrece a Diario La R un balance a un año de su gestión y visión a futuro

Prof. Virginia Verderese, directora general de UTU

La gestión de la educación técnica en el Uruguay actual implica un delicado equilibrio entre la tradición pedagógica y la vertiginosa demanda de un mercado laboral en constante cambio. Al frente de este desafío y con 29 años de trayectoria ininterrumpida en la educación técnica y media, se encuentra la Prof. Virginia Verderese, quien asumió la Dirección General de la Dirección General de Educación Técnico Profesional (UTU) con un mapa nítido de la institución en su cabeza.

Su paso previo como directora de Planeamiento Educativo entre 2015 y 2020 le permitió recorrer casi todas las escuelas del país, una experiencia que hoy define como «una buena maestría para hoy estar en este lugar». A poco más de un año de haber asumido el cargo, Verderese lidera un modelo de gestión que rompe con la individualidad y apuesta fuertemente a la continuidad institucional y al trabajo en equipo.

“Entramos con una impronta de trabajo en equipo. Si bien hay una dirección general, tengo un subdirector que es el profesor Wilson Netto con amplia trayectoria. Somos un equipo consolidado porque hace más de 29 años que trabajamos juntos; por lo tanto, hay un conocimiento desde allí del equipo de dirección y de la estructura», destaca la jerarca, aludiendo también a los 22 directores de programa y campus que sostienen la red educativa a nivel nacional.

Recientemente, el equipo de dirección llevó a cabo una instancia de evaluación de este primer año de gestión. Al balancear los logros y los nudos más complejos, Verderese señala que el factor tiempo es el principal desafío: «Si tuviera que decirte las dificultades, a veces tienen que ver con los tiempos que le podemos dedicar de repente algunos temas que nos interesan y poder generar mayores espacios de trabajo».

Sin embargo, enfatiza el clima de sintonía y articulación interinstitucional en el que se viene avanzando: «Vengo trabajando con mucha confianza en el trabajo que se viene haciendo, con mucha articulación, abriendo espacios interinstitucionales, y en clave ANEP, que parece a veces un eslogan pero no lo es».

UTU se consolida fuertemente en la educación media uruguaya

El territorio como punto de partida para la innovación

Frente al auge de áreas no tradicionales como la inteligencia artificial, la automatización, la biotecnología y la movilidad eléctrica, la estrategia de UTU no pasa por improvisar, sino por escuchar al territorio y dar continuidad a las políticas que funcionan.

«Cuando planillamos las propuestas educativas, lo hacemos en un proceso que hoy se llaman ‘encuentros que cuentan’. Esto lleva a que podamos, en primera instancia, trabajar con los equipos técnicos, revisar cuáles son los espacios educativos que tienen cada uno de los centros y ver qué características tienen las regiones donde vamos a instalar las propuestas», explica Verderese.

El despliegue institucional se apoya en una estructura fuertemente descentralizada: el país está dividido en cinco Campus de Educación Tecnológica y el área Metropolitana, dentro de los cuales funcionan 16 polos tecnológicos. Esta arquitectura permite que la currícula dialogue directamente con el sector productivo de cada zona, como ocurrió en su momento con el desarrollo de la biotecnología en Pando.

«Miramos el territorio primero en las potencialidades que tiene esa región, en las posibilidades que tienen nuestros centros educativos para poder trabajar, y es allí donde construimos en conjunto con los lineamientos del país. No venimos a destruir el trabajo que se venía haciendo y que daban beneficios a la educación técnica, sino que en algunas líneas hay continuidad con otro acento», afirma con claridad.

lucha contra la deserción y la educación dual

Uno de los puntos más críticos que enfrenta la educación media superior en el Uruguay actual es la deserción prematura de los estudiantes, motivada de forma frecuente por una rápida inserción en el mercado laboral, “muchas veces informal”. Para contrarrestar este fenómeno, UTU viene impulsando con fuerza la modalidad de formación dual y las alianzas estratégicas con el sector privado y público.

«Tenemos un problema importante que es el sostenimiento en la educación media superior de nuestros estudiantes, porque muchas veces aprenden en uno o dos años una formación de base que los habilita a insertarse rápidamente en el mundo del trabajo. Poder ver y trabajar en conjunto con las empresas, que la empresa donde trabaja y se forma tiene que ver con esa formación, y tomar esos aprendizajes para el mundo del trabajo es importante», analiza la Directora General.

Acercarse al sector empresarial sigue siendo una tarea de orfebrería pedagógica y social: «No es fácil a veces poder llegar a las empresas, pero hay un trabajo que viene de hace muchos años. Es un trabajo que hay que hacer de a poquito, ir rompiendo esa piedra, porque cuando conocen el trabajo de los estudiantes, realmente las empresas lo agradecen».

Herramientas para el arraigo estudiantil

Para lograr que la propuesta educativa sea atractiva y retenga a los jóvenes, UTU se apoya en su histórica matriz identitaria: el aprender haciendo. «El atractivo está muchas veces en la parte técnica; esto que decía Pedro Figari: ‘hacer pensando y pensar haciendo’. El estudiante, en el hacer cotidiano, tiene la posibilidad del trabajo y es donde se siente más atrapado para seguir», reflexiona la jerarca.

En materia estrictamente tecnológica, Verderese destaca herramientas innovadoras y recientes como los Nodos de Educación Tecnológica abiertos a la sociedad y la implementación del sistema CAS: «Son espacios donde los estudiantes pueden probar si su proyecto ya se hizo en algún lugar, si tiene desarrollo en otro espacio o si hay alternativas que le permitan saber si el problema que está resolviendo otra persona ya lo pudo resolver. Es algo bastante nuevo para la educación técnica uruguaya».

Virginia Verderese: “La apuesta en el futuro es a tener más estudiantes”

Horizonte 2030

Con la mirada puesta en el futuro de la educación técnica, los esfuerzos de la administración se concentran en diversificar y flexibilizar los trayectos formativos mediante herramientas como las acreditaciones de saberes, capacitaciones específicas y el programa Finest, diseñado para que quienes dejaron sus estudios a mitad de camino puedan culminar sus ciclos de manera ágil.

Al ser consultada sobre qué UTU proyecta para el año 2030, Virginia Verderese es categórica en su visión de movilidad social: «La apuesta es a tener más estudiantes o quisiera tener más estudiantes en la educación terciaria, porque apostamos a que en el país hay una diferencia importante estadísticamente: a un estudiante, cualquiera sea su formación, aunque haya hecho un año de educación terciaria, le cambia sus condiciones laborales. Y eso es una apuesta que para este país es muy importante y para la población también».

Para la Directora General, el horizonte es claro: proteger las trayectorias de las poblaciones más vulnerables, adaptar las aulas a las realidades de los jóvenes adultos y consolidar un sistema técnico profesional que continúe siendo el motor productivo del Uruguay.

«El desafío más grande es poder sostener a los estudiantes en la educación media superior, poder cuidar a esta población que no es tan joven como la edad oportuna que tiene secundaria. El desafío es generar propuestas también para los jóvenes y adultos, asi como propuestas más flexibles que habiliten a llegar a la educación terciaria en las distintas modalidades», concluye.

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