Literatura Latinoamericana

Pablo Neruda y el arte de la poesía en Revolución

Neruda nació en 1904, en Parral, al sur de Chile.

Pablo Neruda poeta y político chileno
Pablo Neruda poeta y político chileno

Hubo un tiempo en que la poesía en lengua española se escribía desde las alturas. Donde se hablaba de lo eterno, de lo grandioso, de lo inmutable. Ahí fue donde llegó Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, más conocido como Pablo Neruda, para decidir que ese lenguaje debía aterrizar. Que lo más simple también podía ser hermoso. Que el amor, lejos de prometerse eterno, se movía con la libertad de lo que realmente respira.

Su primer libro, Crepusculario, apareció en 1923. Pero fue Veinte poemas de amor y una canción desesperada, un año después, lo que lo instaló en la literatura, así, sin más, con una voz que parecía no pedir permiso. “Es tan corto el amor y es tan largo el olvido”, escribió entonces, y esas líneas terminaron por cruzar fronteras. La intensidad juvenil, las dudas y el desgarro encontraron allí una forma que aún hoy sigue siendo punto de partida para generaciones que creen que la poesía es, ante todo, una manera de nombrar lo que duele.

En 1971 recibió el Premio Nobel de Literatura.
En 1971 recibió el Premio Nobel de Literatura.

Junto a esto, la carrera diplomática lo llevó a Asia. En Rangún, Colombo, en Batavia, el aislamiento y el deseo lo empujaron hacia otro tipo de escritura. Residencia en la Tierra (1933) marcó un giro, la angustia existencial, la materia desordenada, el hombre solo frente a un mundo que no responde. Esa obra lo convirtió, sin buscarlo, en un precursor del existencialismo en América Latina. Pero el poeta que exploraba el vacío aún no había llegado al poeta que tomaría partido. El punto de quiebre ocurrió en 1936, donde Neruda era cónsul de Chile en Barcelona y luego en Madrid. La Guerra Civil española estalló y con ella la muerte de Federico García Lorca, amigo personal. Hasta entonces, se había mantenido al margen de la política activa. La sangre en las calles, como él mismo escribió después, lo obligó a explicar algunas cosas. 

Con España en el corazón (1937), Neruda asumió que la poesía no podía ser neutra. Tampoco se trataba de un cambio de estilo sino de una transformación en la manera de entender el oficio. El arte, sostuvo desde entonces, debía servir al pueblo. La belleza no quedaba excluida, pero ahora habitaba también en la solidaridad, en la denuncia, en el pan que se comparte y precisamente esa decisión lo acompañó hasta el final. En 1945 fue elegido senador por las provincias de Tarapacá y Antofagasta, y ese mismo año ingresó al Partido Comunista de Chile.

En su militancia, desde la tribuna parlamentaria denunció la persecución a los trabajadores y las injusticias del orden establecido. Tres años después, la Ley de Defensa Permanente de la Democracia, impulsada por el presidente Gabriel González Videla, declaró ilegal al Partido Comunista. Neruda pasó a la clandestinidad y luego al exilio. Regresó recién en 1952, con un prestigio literario que ya era universal pero con las marcas del perseguido político.

En los años siguientes, su poesía se abrió hacia lo elemental. Odas elementales (1954) celebró el pan, el vino, los calcetines, el tomate, la madera. Neruda encontró entonces que lo simple podía ser tan profundo como lo complejo, y que la poesía no necesitaba solemnidad para ser importante. Construyó casas que eran también obras de arte: en Isla Negra, en Valparaíso, en Santiago. Cada una con recovecos, pasillos secretos, objetos de colección que hablaban de su amor por el mar y por las cosas hechas a mano.

Neruda había sido precandidato presidencial por el Partido Comunista en 1970, pero finalmente declinó para apoyar la candidatura única de la Unidad Popular. Asimismo, en 1971 recibió el Premio Nobel de Literatura. Neruda dejó una obra de 45 libros traducidos a más de 35 idiomas. Pero dejó también una manera de entender la vida: la de quien no separó la escritura del compromiso, la de quien consideró que ser poeta era también ser ciudadano. “La poesía no habrá cantado en vano”, esa frase, dicha desde la convicción de quien entregó la vida a su palabra, sigue siendo la síntesis de un hombre que no quiso ser puro ni eterno, pero sí útil. Y esa, quizá, fue su mayor revolución.

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3 Comentarios

  1. UN GRAN HIJO DE PUTA…. UN SER HUMANO DELEZNABLE, QUE ABANDONO A SU MUJER E HIJO, A SU SUERTE……. QUE NEGOCIO CON PINOCHET PARA VIVIR TRANQUILO EN ISLA NEGRA. TRAIDOR, SIN MORAL NI HONESTIDAD, aunque un buen escritor.

  2. PERO BALTASAR QUE SON ESOS EXABRUPTOS ,NO REGALES IMPROPERIOS QUE NO SON VERDAD ,PERO CLARO TU LOS DICES PORQUE ERES UN PILLIN Y REPARTES AFIRMACIONES QUE NO SON VERDADERAS Y ES MUY FEO REPARTIRLAS EN SEMANA SANTA …..SABIAS (POR SUPUESTO QUE NO ) QUE PABLO NERUDA MURIO EL 27 DE SETIEMBRE DE 1973…….CUIDADO CON LAS JOROBAS !!!!!!!

  3. DISCULPA BALTASAR QUE QUIERO RECTIFICAR UN ERROR QUE TUVE AL ESCRIBIR ,PABLO NERUDA NO MURIO EL 27 DE SETIEMBRE SI NO QUE MURIO EL 23 DE SETIEMBRE DE 1973 ……..

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