Esto ocurre mientras las tensiones con grupos supremacistas blancos y otros grupos extremistas siguen sin resolverse de manera contundente.
Uruguay no fracasa porque existan personas en situación de calle; fracasa porque se resigna a que existan.
No se trata de negar los avances logrados ni de desconocer la complejidad de gobernar.
Mientras muchos funcionarios repiten discursos redactados por asesores y vaciados de contenido, Volonté habló con una voz propia, incómoda para el poder y clara para el pueblo. Su palabra no buscó agradar, sino despertar.
Uruguay ha demostrado, con hechos, que el multilateralismo no es una herramienta obsoleta ni una quimera idealista.
Hoy, cuando América Latina enfrenta desafíos comunes como la desigualdad, la crisis climática y la dependencia tecnológica, resulta imprescindible revisar críticamente ese legado.
Trump convirtió una derrota electoral en una crisis institucional. Y el precio lo pagó la democracia.
Para América Latina, la lección es clara: quien pierde el control de sus recursos estratégicos pierde también su capacidad de decidir su destino.
El asco que siente Trump por los inmigrantes es parte de la cara de una moneda que se une a la prepotencia imperial.
El impulso de la derecha hunde sus raíces en factores muy concretos. La inseguridad, el crecimiento del crimen organizado y la percepción de desprotección ciudadana han puesto el tema del control y la ley en el centro del debate.
