Hubo un tiempo en que la izquierda era juventud y desafío.
La política internacional siempre fue un terreno donde los gobiernos se permiten más margen que en la agenda interna.
Un derecho aún en construcción.
Uruguay arrastra un problema estructural que trasciende gobiernos, ciclos económicos y discursos de campaña: la dificultad para consolidar una industria verdaderamente competitiva.
Hay un fenómeno curioso en la política contemporánea: cierta izquierda que, cansada de repetir viejos eslóganes y sospechando que ya nadie los escucha, decidió mirar hacia la derecha.
La polémica por la instalación del monumento a Ho Chi Minh en Montevideo volvió a dejar al descubierto una tensión persistente en la vida pública uruguaya
En Uruguay, hay una tendencia que se repite con obstinación cada vez que se anuncia una nueva obra pública: la ceremonia del exitismo.
“La globalización no ha traído la supuesta interdependencia, sino una acentuación de la dependencia. Lejos de globalizarse la riqueza, se ha extendido la pobreza. El desarrollo ni se ha generalizado ni se ha compartido. Por el contrario, el abismo entre el Norte
Montevideo arrastra un problema estructural con la basura que trasciende gobiernos, partidos y gestiones municipales.
