“El Mercosur es como un matrimonio largo: ya no hay pasión, pero separarse sale muy caro”.
Nueva York, faro del capitalismo global, se convierte en trinchera de resistencia ética.
El secretario general António Guterres encarna una ONU debilitada, reducida a comentar los conflictos en lugar de resolverlos. Mientras el planeta se consume en guerras, desigualdad y caos, el organismo que debía ser la conciencia del mundo se hunde en la irrelevancia.
En Uruguay, el poder no ruge: bosteza. No impone, modula. No manda, sugiere.
A cinco años de su creación, el Ministerio de Ambiente sigue sin recursos suficientes para fiscalizar, planificar y ejecutar políticas efectivas.
Uruguay debe posicionarse en la región como una reserva moral en política internacional.
No hay democracia duradera sin educación.
