La autora Gabriela Escobar Dobrzalovski (Montevideo, 1990) es escritora y música. Su primera novela, Si las cosas fuesen como son, recibió el Premio Juan Carlos Onetti 2021, y ya se ha publicado en España, Uruguay, Argentina y Chile. Participa de la antología de poesía lésbica Devotas.
Tras una ruptura amorosa, la narradora se ve obligada a regresar a la casa materna, la de la Tumbona. El final de su relación con Julia parece, al principio, amortiguarse entre plátanos, guayabos y pomelos, con el rumor persistente del mar como telón de fondo. Pero la tregua es breve. La convivencia con una madre áspera y dominante, y con unos hermanos distantes y apáticos, transforma rápidamente ese regreso en un purgatorio tragicómico, poblado de silencios densos, crujidos ominosos y un lirismo tan oscuro como fascinante.

La casa familiar, lejos de ofrecer refugio, se vuelve un territorio hostil donde la sangre pesa, los vínculos se tensan y la intimidad duele. Escobar Dobrzalovski construye una novela fragmentaria y feroz, en la que el humor ácido convive con una sensibilidad poética incisiva. El relato avanza como un conjuro rítmico que arrastra al lector hacia paisajes desolados —solares de maleza frutal, playas vacías— donde la devastación resulta extrañamente hipnótica.
La voz narradora, desencantada y lúcida, herida y brillante a la vez, observa a su familia y a su propia soledad con una mirada microscópica, casi entomológica. Cada frase corta como un proyectil; cada imagen se clava con precisión. Aquí, la maternidad no es abrigo sino fuerza invasiva; la familia, una cárcel emocional de la que es imposible huir del todo.
Ganadora del Premio Onetti, Si las cosas fuesen como son se inscribe como una de las óperas primas más potentes de la narrativa reciente en español. Un texto breve e intenso, atravesado por miedos, deseos y una escritura que arde entre la poesía y la oralidad más cruda. Gabriela Escobar Dobrzalovski irrumpe con una voz propia, incómoda y luminosa, que no pide permiso y no deja indemne a quien la lee.

