La ciudad se mueve con su ritmo habitual… semáforos cambian y las multitudes cruzan las calles. En la esquina vemos a un hombre intentando cruzar, se detienen frente a un paso de peatones, lleva un bastón el cual extiende con movimientos precisos. Escucha… el tráfico corre paralelo a su posición y su guía se orienta hacia los motores de los autos, y sí, sigue verde. Cuando el sonido cambia, cuando los autos que circulaban en su misma dirección se detienen, avanza. No hay un pitido que confirme que es seguro. No hay un mensaje grabado que indique un cruce habilitado. Solo su oído, su instinto o la memoria del recorrido.
Esta escena, que podría repetirse cientos de veces al día en cualquier lugar del país, resume una contradicción donde las personas ciegas se desenvuelven en entornos construidos por y para personas que no presentan estas dificultades. La carencia no está en quienes navegan con otros sentidos, sino en un diseño urbano, digital y social que sistemáticamente olvida que la visión no es la única forma de habitar el mundo.

Los espacios públicos acumulan obstáculos que para la mayoría pasan inadvertidos. Un kiosco mal ubicado en medio de la vereda, un poste de luz con la base rodeada de columnas metálicas que ningún manual de diseño justifica. Por otro lado, los árboles cuyas ramas bajas nunca se podan a la altura adecuada. Para una persona ciega, cada salida implica un ejercicio cartográfico mental, que incluye memorizar recorridos, contar esquinas, identificar puntos de referencia táctiles que el azar urbano puede modificar sin previo aviso.
El problema no es la discapacidad, el problema son los diseños urbanísticos inaccesibles, los cambios de nivel en las calles, que son inexistentes tanto en zonas céntricas como en barrios periféricos. El transporte público añade otra capa de dificultad. Cuando los colectivos no anuncian las paradas o no presentan sistemas de audio, cuando las aplicaciones de viaje compartido no permiten indicar con precisión el punto de encuentro sin depender de referencias visuales, la movilidad se complementa con la incertidumbre.
Cabe reconocer que la persona que sufre ceguera puede ser a raíz de una enfermedad, lesión, o cualquier otra condición que limite la visión. Conocer los desafíos a los que se enfrentan las personas ciegas o con alguna discapacidad visual, puede ayudar a que las personas que no presentan esta afección comprendan a todo lo que se tiene que enfrentar un débil visual o ciego. Actualmente, la ciudad no es para nada amable para una persona invidente. Pues es muy común encontrar barreras. La ciudad moderna se piensa a sí misma como inclusiva, inteligente y conectada. Sin embargo, para miles de personas con discapacidad visual, el espacio urbano sigue siendo un territorio hostil. La exclusión no siempre es deliberada, pero se manifiesta en cada espacio común.

Sin dudas el primer obstáculo es el físico podemos citar que caminar por las calles de Montevideo, implica sortear baldosas sueltas, desniveles inesperados, motos estacionadas sobre la vereda y mesas de bares que invaden el paso peatonal. Para una persona no vidente, estos elementos no son simples molestias, sino riesgos concretos. La falta de mantenimiento urbano se convierte en una barrera diaria que limita la autonomía.
A ello se suma la escasa implementación de baldosas podotáctiles (esas superficies con relieve que orientan a quienes utilizan bastón) y su colocación muchas veces deficiente. No basta con instalarlas en algunos cruces emblemáticos, la accesibilidad requiere continuidad y planificación integral. De lo contrario, el recorrido accesible termina abruptamente y deja al peatón nuevamente a la deriva. Es momento de entender que la discapacidad no define a una persona. Sino que desafía a la sociedad a ser más inclusiva, empática e innovadora. Cada día, millones de personas con discapacidad se desenvuelven en un mundo que a menudo no fue diseñado para ellas. Desde la interacción con espacios físicos y entornos digitales hasta el estigma social, las realidades cotidianas son complejas y profundamente humanas.

Por otra parte, la promesa de la tecnología como gran igualador ha quedado a medio cumplir. Pues es común encontrar lugares públicos sin indicadores de voz para personas con este tipo de discapacidad. Podemos poner como ejemplo los contrastes de color deficientes en las pantallas, las tipografías pequeñas sin opción de ampliación, los videos sin descripción de audio. Y no se trata de funcionalidades sofisticadas, sino estándares de accesibilidad documentados desde hace años que se siguen omitiendo en fases de diseño y desarrollo.
Para comprender los desafíos que enfrentan las personas con discapacidad a diario, debemos superar los estereotipos y observar experiencias reales. Se trata de conectar con las personas en su situación actual y diseñar sistemas que les permitan moverse con libertad, trabajar plenamente y vivir con valentía. Mucha gente asocia la visión con la independencia, pero para las personas ciegas, la historia es mucho más compleja y mucho más inspiradora. Su vida cotidiana ofrece historias de profunda resiliencia, resolución creativa de problemas e innovaciones que no solo las benefician a ellas, sino a todos. Ya sea desenvolverse en las ciudades, forjar una carrera profesional o criar una familia, las personas con discapacidad visual lo hacen todo, solo que de forma diferente.
Es preciso comprender que en el país existe un gran porcentaje de personas con necesidades diferentes las cuales deben integrarse bajo un diseño adecuado. Y al día de hoy es muy fácil encontrar errores de accesibilidad que se pueden evitar utilizando el sentido común. Mientras eso pasa, las personas con dificultades visuales, entretanto, continúan sorteando obstáculos, inventando rutas alternativas, adaptando herramientas, educando con paciencia a quienes las rodean sobre lo que necesitan y lo que no. Lo hacen porque no hay otra opción. Porque la ciudad, la sociedad y sus instituciones aún no han aprendido a verlas.


SI, SI TODO ESO ES CIERTO…. PERO LOS INTENDENTES PREFIRIERON SACAR LAS PAPELERAS NO ARREGLAR LAS CALLES NI LAS VEREDAS… SEGUIR CON LA MUGRE….. PERO ¡ESO SI ! DARLES PREMIO DE REPARTO A LA CORRUPCION Y JODA DE EL DEPTO. TRANSPORTE……… CUATRO MILLONES Y MAS DE DOLARES QUE SE REPARTIO EL LUMPEN EL AÑO PASADO. AL MISMO TIEMPO CONTRATAR Y CONTRATAR MAS ASESORES ESTE GORDO YA TOMO 80, SI SI SI OCHETA. EN 6 MESES… MAS LOS QUE DEJO LA CAROL