Valentino: El último emperador de la elegancia italiana

Valentino Clemente Ludovico Garavani, conocido universalmente simplemente como Valentino, falleció a los 93 años. Nacido el 11 de mayo de 1932 en Voghera, una pequeña localidad al suroeste de Milán (Lombardía, Italia), Valentino creció en una familia acomodada. Desde muy joven mostró una pasión irrefrenable por la moda, el teatro y la belleza. A los 17 años, en 1949, se mudó a París para formarse en la prestigiosa École des Beaux-Arts y en la Chambre Syndicale de la Couture Parisienne. Allí trabajó como aprendiz junto a leyendas como Jacques Fath y el mismísimo Cristóbal Balenciaga, experiencias que moldearon su visión de la alta costura como arte supremo de refinamiento y feminidad.

En 1959, con el apoyo financiero de su padre y la visión comercial de su socio y pareja Giancarlo Giammetti, Valentino abrió su propia maison en Roma, en la Via Condotti. Solo tres años después, en 1962, su primera gran colección presentada en el Palazzo Pitti de Florencia causó sensación internacional. El éxito fue inmediato: Jackie Kennedy Onassis, Audrey Hepburn, Elizabeth Taylor, Grace Kelly y, más tarde, actrices como Julia Roberts, Gwyneth Paltrow, Anne Hathaway y Lady Gaga, entre muchas otras, convirtieron los vestidos de Valentino en sinónimo de glamour eterno. El sello más reconocible de Valentino es, sin duda, su rojo intenso, conocido como “rosso Valentino”, un tono apasionado y sofisticado que aparecía en casi todas sus colecciones. Pero su universo iba mucho más allá del color: encajes delicados, plisados perfectos, volúmenes controlados, bordados exquisitos y una silueta que siempre exaltaba la feminidad sin caer en la ostentación vulgar. Valentino se retiró oficialmente de la dirección creativa en 2008, tras casi 50 años al frente de su casa, aunque siguió siendo una figura tutelar y muy activa en el mundo del arte y la filantropía hasta sus últimos días.

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