Vejiga hiperactiva: Urgencia constante de ir al baño

Es un trastorno más frecuente en mujeres y está infradiagnosticada.

Si te dan repentinas e incontrolables ganas de orinar a cualquier hora del día, a pesar de haberlo hecho poco antes, posiblemente podrías sufrir de vejiga hiperactiva (VH), que si bien no es considerada una enfermedad, sí es un trastorno que puede afectar seriamente la calidad de vida de quien la padece.

La vejiga hiperactiva causa ganas repentinas de orinar que pueden ser difíciles de controlar. Es posible que tengas que orinar muchas veces durante el día y la noche. También puede haber fugas involuntarias de orina o incontinencia por urgencia. En los hombres, es más común a partir de la mediana edad, pero es más frecuente en mujeres y está infradiagnosticada, ya que hasta el 50 % de quienes la padecen no acuden al médico.

Esto se debe a que las personas con vejiga hiperactiva pueden sentir vergüenza. Eso puede hacer que se alejen de los demás o restrinjan su vida laboral y social. Lo positivo es que se puede tratar. Es por ello que los especialistas recomiendan nunca ignorar los síntomas, ya que puede causar problemas emocionales, sociales y físicos.

Hay “multitud” de causas que pueden producirla, pero la definición de vejiga hiperactiva como tal es aquella que no es secundaria a otras alteraciones orgánicas; sobre todo en la mujer, muchos médicos hacen el diagnóstico para descartar otras anomalías. Es importante destacar que el riesgo de incidencia y severidad aumenta con la edad. El trastorno se divide entre vejigas hiperactivas secas, que son las que no producen incontinencia, y húmedas, y las que sí. Son estas últimas las que más afectan a la calidad de vida. Si se llevan a cabo cambios sencillos en el comportamiento, se pueden controlar los síntomas de la vejiga hiperactiva. Para evitar esto, se pueden incluir cambios en la alimentación, orinar con un horario determinado y utilizar los músculos del suelo pélvico para controlar la vejiga. También hay otros tratamientos que se pueden probar.

A nivel mundial el padecimiento está infradiagnosticada por varias razones, los médicos insisten, que entre las causas más comunes están que muchas pacientes creen que es propio de su condición femenina y de la edad, o porque la han padecido las mujeres de su familia y piensan que a ella les toca también y no van al médico. Mientras que en los hombres puede ser por vergüenza que no buscan ayuda.

Existen algunos tratamientos con fármacos de primera línea con antialérgicos y adrenérgicos, que relajan la vejiga, de forma que disminuyen la frecuencia de las contracciones involuntarias. Además, el abordaje es multidisciplinar y personalizado, que incluye recomendaciones dietéticas, reeducación vesical y rehabilitación del suelo pélvico, de forma que se instruye a las pacientes a posponer las micciones poco a poco.

Aun así, la VH no debe ser motivo de vergüenza ni de silencio. Consultar a un médico en forma oportuna puede marcar la diferencia entre vivir sufriendo una serie de incomodidades o recuperar el control.

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