Mundial 2026: Paridad absoluta en el grupo de Uruguay tras la primera fecha

Los resultados del Grupo H rompieron los pronósticos y tiene a los cuatros equipo empatados a un punto

El gol de Uruguay fue obra de Maximiliano Araújo al minuto 80’

El inicio del Grupo H en la Copa Mundial de la FIFA 2026 dejó un escenario de paridad absoluta y sentimientos encontrados para la selección de Uruguay tras completarse la primera fecha. El sorpresivo empate 0-0 entre España y Cabo Verde a primera hora abrió una ventana inmejorable para que la Celeste se quedara en punta de la tabla de posiciones.

Sin embargo, aunque lidera la llave gracias a los criterios de desempate, los dirigidos por Marcelo Bielsa se toparon con una férrea e intensa selección de Arabia Saudita en Miami y no pudieron pasar del empate por la mínima. El combinado asiático golpeó primero a los 40 minutos por intermedio de Abdulelah Al-Amri, capitalizando un rebote corto.

En el Hard Rock Stadium, a Uruguay le costó encontrar fluidez en el juego ofensivo durante la primera mitad, lo que obligó al entrenador a mover el banco de suplentes desde el arranque del complemento, disponiendo los ingresos de Agustín Canobbio y Juan Manuel Sanabria en reemplazo de Darwin Núñez y Matías Viña.

La insistencia uruguaya tuvo premio sobre los 80 minutos de partido: Maximiliano Araújo capturó una pelota suelta tras una intervención del arquero Mohammed Al-Owais, quien terminó siendo la gran figura de la noche al desactivar varios remates clave de Federico Valverde y Nicolás de la Cruz, y estampó el 1-1 definitivo.

Este panorama dejó en la retina de los uruguayos una selección muy diferente entre los dos tiempos jugados. En los primeros 45 minutos, al combinado de Bielsa le costó mucho hacer pie y no pudo destrabar el juego en el sector medio; poco a poco, los árabes tomaron oxígeno y se soltaron por las bandas para dañar con transiciones rápidas y punzantes sobre el arco de Sergio Rochet, de sobria actuación más allá del gol recibido.

El tanto de Al-Amri llegó en una segunda jugada tras la ejecución de un tiro de esquina. Los saudíes ganaron por arriba los cuatro córners que cobraron durante todo el encuentro, una cifra muy menor frente a los 14 tiros de esquina que ejecutó la Celeste a lo largo de los 90 minutos.

En la segunda mitad, ya con las variantes ensayadas, Uruguay se volcó con agresividad al ataque ante la necesidad de revertir el marcador. El complemento fue un monólogo celeste, apenas interrumpido por algunas contras aisladas y sin peligro por parte de Arabia Saudita. El ingreso de Canobbio le dio un dinamismo vital al equipo por la banda derecha y comenzó a generar espacios en el mediocampo ofensivo de la selección.

La insistencia de Nicolás de la Cruz hizo que Federico Valverde se soltara con mayor libertad. Cada vez que el «Halcón» recibía de frente al arco generó peligro inminente, incluyendo dos o tres remates de media distancia que exigieron al máximo a Al-Owais. En total, Uruguay registró 27 remates, de los cuales 10 fueron directamente al arco.

El empate se recibió con una mezcla de frustración, autocrítica y sabor a poco, especialmente tras las expectativas que había generado el empate a primera hora en la otra vereda del grupo. El propio Bielsa no ocultó su disconformidad con el resultado ni con el desarrollo del juego.

En sus declaraciones obligatorias para la transmisión oficial tras el encuentro, el entrenador argentino dejó en claro que la obligación del equipo era quedarse con los tres puntos: «Un rival al que debimos superar. Concedimos minutos en el primer tiempo que no indican que hayamos hecho las cosas bien. Nosotros este partido teníamos que ganarlo».

Respecto a la visible mejoría del equipo en el segundo tiempo tras el ingreso de Agustín Canobbio y Juan Manuel Sanabria, Bielsa se mostró cauto y fiel a su estilo analítico, evitando atribuirse el mérito táctico: «El partido cambió, pero no sé si por los cambios o por otros motivos».

La sensación generalizada es que se dejó pasar una oportunidad de oro para liderar en solitario el Grupo H. Aunque la zona quedó completamente nivelada con un punto para cada selección, la Celeste ahora afronta el partido ante Cabo Verde (el próximo domingo 21 de junio a las 19:00 hora de Uruguay) con la presión añadida de tener que sumar una victoria para no comprometer su pasaje a la siguiente ronda del certamen.

Cabo Verde resistió y empató a cero con España

Sorpresa de Cabo Verde

La lógica previa al inicio del Mundial 2026 marcaba que Uruguay y España se iban a disputar el grupo mano a mano de principio a fin. No obstante, el empate entre los ibéricos y Cabo Verde configuró un arranque totalmente atípico donde todos quedaron igualados.

Los africanos neutralizaron tácticamente a los europeos, que llegaban como favoritos no solo para ganar el grupo, sino para pelear el título. La posesión de pelota a favor de España (74% contra 26%) reflejó un partido jugado casi de forma exclusiva en terreno africano. Los caboverdianos patearon una sola vez al arco de Unai Simón, mientras que su rival intentó 23 remates sin efectividad.

El sorpresivo 0-0 en el Atlanta Stadium generó un profundo desconcierto en la prensa europea y supuso una auténtica hazaña histórica para el combinado africano, transformando por completo el panorama inicial del Grupo H.

Tras los dos empates registrados en la jornada inaugural, las cuatro selecciones quedaron igualadas en la tabla, aunque los criterios de desempate organizativos (como el desglose disciplinario de tarjetas) ubican provisionalmente a los equipos en el siguiente orden: Uruguay, Arabia Saudita, España y Cabo Verde.

Las sensaciones que dejó este estreno obligan a la Celeste a reconfigurar la estrategia; el favoritismo previo quedó archivado y el margen de error para el domingo frente a los «Tiburones Azules» se redujo al mínimo si se quiere avanzar firmes en la Copa del Mundo.

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