En un partido histórico, Argentina goleó 3-0 a Argelia y comenzó de la mejor manera la defensa del título mundial. Los goles fueron obra de Lionel Messi, quien anotó a los 17’, 60’ y 76’, firmando un hat trick para el recuerdo.
Los tantos no solo permitieron a la Albiceleste sumar sus primeros tres puntos en el Grupo J de la actual Copa Mundial 2026, sino que además quedaron grabados en la historia del fútbol. Con su triplete, el capitán argentino alcanzó los 16 goles en Copas del Mundo, convirtiéndose en el máximo goleador en la historia de los Mundiales.
El último futbolista en alcanzar esa cifra había sido el alemán Miroslav Klose, quien estableció el récord durante el Mundial de Brasil 2014. El exdelantero germano necesitó menos partidos para llegar a ese registro, aunque Messi cuenta con la posibilidad de ampliar la marca y convertirse en el primer jugador en superar la barrera de los 16 goles en la máxima cita del fútbol.
Más allá de la marca histórica de Messi, Argentina mostró un rendimiento sólido en su estreno mundialista en Kansas City. El equipo dirigido por Lionel Scaloni asumió el protagonismo desde el inicio, monopolizó la posesión del balón y encontró espacios ante una Argelia que apostó por un bloque bajo y las transiciones rápidas.
Argentina reaccionó rápido, tras el susto que sufrieron al minuto 8’ con un gol de Argelia anulado por fuera de juego tras un contraataque rápido, y una definición muy buena de Farès Chaïbi en un mano a mano con Emiliano «Dibu» Martínez. Los dirigidos por Lionel Scaloni despertaron y llegaron los goles con un dominio total en el medio de campo y juego interior vertical.
La apertura del marcador llegó cuando Messi culminó una jugada colectiva que reflejó la identidad del conjunto albiceleste: circulación rápida, movilidad ofensiva y precisión en los últimos metros. Con la ventaja, Argentina manejó los tiempos del partido y limitó las aproximaciones del conjunto africano.
En el complemento, el vigente campeón del mundo elevó su nivel. La sociedad entre Messi y los mediocampistas permitió generar constantes situaciones de peligro, mientras que la defensa argentina respondió con solvencia cada vez que fue exigida. El segundo gol del capitán, a los 60 minutos, terminó de encaminar el encuentro, y el tercero, a los 76′, desató la celebración de los miles de hinchas presentes en el estadio.
Argelia intentó reaccionar mediante el juego directo y la velocidad de sus atacantes, pero nunca logró inquietar de forma sostenida al arco argentino. La diferencia de jerarquía y experiencia terminó inclinando la balanza a favor de los sudamericanos.
Con la victoria, Argentina se ubicó entre los líderes del Grupo J y dio un paso importante en su objetivo de avanzar a los octavos de final. Más allá del resultado, el equipo dejó sensaciones positivas en su estreno, mostrando la solidez colectiva que lo llevó a conquistar el título cuatro años atrás.
El triunfo también confirmó la vigencia de una generación que, bajo el mando de Scaloni, ha logrado mantenerse entre la élite del fútbol mundial. Con una base consolidada y un Messi aún determinante, la Albiceleste volvió a demostrar por qué figura entre las principales candidatas al título.
Ahora, el conjunto argentino deberá enfocarse en su próximo compromiso frente a Austria, un rival que llega tras vencer a Jordania en la primera fecha y que buscará dar el golpe ante el campeón defensor. Una nueva victoria dejaría a la Albiceleste muy cerca de asegurar su clasificación a la fase eliminatoria.
Para Messi, en tanto, la noche quedará marcada no solo por los tres goles y el triunfo, sino por haber escrito una nueva página dorada en la historia del fútbol. A sus 39 años, el capitán argentino continúa ampliando un legado que parece no tener techo.

