El panorama para la Selección de Uruguay en el Mundial 2026 es totalmente oscuro y genera desazón total en los hinchas. Luego del empate contra Arabia Saudita, la Celeste enfrentaba un partido casi decisivo frente a Cabo Verde y tampoco pudo pasar de un insólito empate a dos goles; un resultado condicionado por dos desatenciones, siendo la jugada del segundo tanto rival la más grave.
Los caboverdianos comenzaron ganando con un gol de tiro libre de Kevin Pina, que pasó por el medio de la barrera, la cual se desarmó en el camino, todo esto al minuto 21. Uruguay remontó antes de terminar el primer tiempo: a los 44 apareció Maximiliano Araújo para firmar su segundo tanto en este mundial, y en el último minuto de los seis agregados por el juez principal, Agustín Canobbio marcó el 2-1 en lo que parecía el despertar de los charrúas.
El error más grave en el Miami Stadium llegó sobre el minuto 61. Tras un saque de banda a favor de Uruguay, la jugada derivó en un pase corto hacia el golero Fernando Muslera que fue interceptado por el atacante Hélio Varela, quien definió con el arco vacío. Los nuestros no pudieron reaccionar a pesar de las ocasiones, un panorama al que se sumaron los cambios tardíos de Bielsa, quien además se limitó a realizar solo tres modificaciones.
Ahora, con dos puntos de seis posibles y con un pie y medio afuera del Mundial, los dirigidos por Marcelo Bielsa deben enfrentar a España con la obligación ineludible de ganar para avanzar de forma segura a la siguiente fase, en partido correspondiente a la tercera fecha del Grupo H, que se juega el próximo viernes 26 de junio en Guadalajara a las 21 horas.
Con el empate, sumando tres puntos, se deberá sacar la calculadora y ver si es posible pasar como mejor tercero. Una derrota los dejará marginados de la Copa del Mundo, en un formato donde inclusive clasifican más equipos (32 de los 48 participantes) a la fase eliminatoria que en las ediciones anteriores.
Este escenario era impensado en la previa del Mundial, donde la lógica marcaba llegar igualados con España a la última jornada para jugarse el liderato del grupo. Ahora la planificación cambia por completo y toca vencer al rival más fuerte de la zona. Mientras tanto Cabo Verde, también con dos unidades, enfrentará a una Arabia Saudita que tiene un punto, por lo que una victoria en la última fecha podría catapultar a los africanos al segundo puesto.

Errores propios
La propuesta de alta intensidad que intentó el cuerpo técnico rosarino parece haber naufragado en el calor de Miami. A Uruguay se lo vio previsible y con falta de ideas claves en el ataque, lo que derivó en acciones desesperadas y poca efectividad en los 16 disparos que intentó el ataque charrúa.
A todo eso se le sumó una alarmante fragilidad defensiva que desnudó grietas profundas en el retroceso; un equipo partido que sufrió ante las transiciones rápidas de un rival ordenado y que se atrevió a proponer en cada ataque.
Tampoco se entiende la insistencia con piezas que evidencian un desgaste físico notable; sobre el final se notó que los jugadores africanos tenían más piernas que los uruguayos, e inclusive el juego cerró con Cabo Verde en el ataque.
Esta falta de respuestas tácticas en el momento de mayor adversidad enciende las alarmas de cara al choque con los españoles, que son letales cada vez que entran tocando al área rival, y que además parecen haber despertado después de la goleada 4-0 contra Arabia Saudita, con lo que ahora lideran el grupo con 4 puntos.
Quedan pocos días para corregir el rumbo y rearmar un esquema que devuelva la solidez colectiva. El margen de error se redujo a cero y la mística charrúa deberá aparecer en su máxima expresión en Guadalajara. Si no se recupera la memoria futbolística de inmediato, el viaje por tierras norteamericanas terminará en un fracaso histórico difícil de asimilar para este proceso.

