La Copa Mundial de la FIFA 2026 pasará a la historia como el torneo de la transformación. Por primera vez en la era moderna del fútbol, la cita máxima abandonó el tradicional formato de 32 selecciones para dar la bienvenida a una ambiciosa estructura de 48 equipos participantes. Esta ampliación, que significó un incremento del 50% en los cupos disponibles, no solo reconfiguró la logística global del torneo y el calendario de partidos, sino que alteró por completo el equilibrio de fuerzas en los procesos clasificatorios de todas las confederaciones.
El nuevo formato fue diseñado con el propósito explícito de democratizar el acceso al torneo más importante del planeta, otorgando mayores oportunidades a regiones históricamente postergadas por los limitados cupos directos. La Confederación Asiática de Fútbol (AFC) fue una de las grandes beneficiadas, duplicando prácticamente sus plazas disponibles. El ejemplo más emblemático y emocionante de este nuevo paradigma es, sin duda, la selección de Jordania.
El conjunto conocido como Al-Nashama (Los Valientes) logró romper el techo de cristal del fútbol de su país al sellar una clasificación directa e histórica, marcando su primera aparición absoluta en una Copa del Mundo. Tras años de crecimiento sostenido, consolidado con el subcampeonato en la última Copa Asiática, el combinado jordano supo capitalizar la ampliación de cupos para transformarse en una realidad mundialista.
Bajo la conducción táctica del seleccionador Jamal Sellami, Jordania logró plasmar una identidad de juego sólida, cimentada en la consistencia colectiva de un plantel que ha despertado un fervor nacional sin precedentes. El estreno de los jordanos en el exigente Grupo J, donde deben medir fuerzas ante potencias de la talla de Argentina, Austria y Argelia, representa la coronación de un proceso deportivo y la validación de un formato inclusivo que permite a nuevos países integrarse a la fiesta grande del fútbol internacional.
Los árabes van a debutar el 17 de junio frente a los austriacos, luego el 23 de este mes contra los Los Zorros del Desierto, ambos partidos en California y cierran su participación en la Fase de Grupos contra los campeones del mundo el 27 de junio en Texas.
Figura: Mousa Al-Tamari
Sin duda, la gran figura del país es Mousa Al-Tamari, extremo del Stade Rennais de Francia y único integrante del plantel que compite activamente en una de las cinco grandes ligas de Europa. En dos temporadas, el atacante suma 44 partidos con el club francés, donde registra 7 goles y 6 asistencias, además de haber firmado otros 7 tantos fundamentales durante el proceso clasificatorio de la AFC. Su velocidad por la banda derecha y su capacidad de desequilibrio individual representan la principal herramienta ofensiva y la gran esperanza de Al-Nashama para romper las defensas mundialistas.
Las grietas en la estructura: la baja de Al-Naimat
Sin embargo, para una selección que debuta de manera absoluta en el máximo escenario global, el entusiasmo convive con desafíos tácticos y estructurales muy específicos. El cuerpo técnico de Sellami debe trabajar contrarreloj para mitigar las principales debilidades de Jordania de cara a la exigencia del Grupo J, siendo la más compleja la sensible baja de Yazan Al-Naimat.
La ausencia del delantero centro titular por una rotura de ligamentos cruzados representa el golpe más duro para el esquema táctico. Al-Naimat no solo fue el máximo goleador del equipo en el camino clasificatorio, sino que su capacidad para fijar defensas, pivotar y asociarse liberaba de presión a Al-Tamari. Sin su referencia de área más confiable, el ataque jordano corre el riesgo de volverse predecible, obligando a Ali Olwan a asumir un rol de finalizador que no le es naturalmente propio en un escenario donde el margen de error es inexistente.

