El streaming redefine el entretenimiento y se consolida como una industria “on-demand”

Las plataformas tuvieron un auge competitivo desde la llegada de la pandemia

El streaming redefine el entretenimiento

La plataforma de streaming Netflix es considerada la pionera en popularizar el formato de video on-demand a nivel mundial, tras el lanzamiento de su servicio en 2007. Sin embargo, su modalidad terminó de consolidarse entre 2019 y 2020 con la llegada de la pandemia provocada por el covid-19. A partir de ese momento no solo experimentó un fuerte auge, sino que además surgieron otras plataformas que intensificaron la competencia a escala global.

YouTube, Prime Video, Max, Disney Plus y DGO son algunas de las aplicaciones que hoy acompañan el día a día de millones de personas en distintos países. Esta nueva forma de consumir entretenimiento en cualquier lugar, a través de una notebook, un celular o una televisión, ya forma parte de la rutina cotidiana. Desde 2020 hasta la actualidad, el consumo de plataformas de streaming no ha dejado de crecer, con cerca de 1.800 millones de suscriptores globales proyectados para 2025.

Aplicaciones como YouTube, Netflix y Prime Video lideran el mercado, con una alta interacción entre los jóvenes de 16 a 34 años. El usuario promedio dedica 1 hora y 22 minutos diarios al streaming, prefiere contenidos variados y opta cada vez más por planes con publicidad para reducir costos. Además, estas plataformas han comenzado a sustituir, hasta cierto punto, modalidades de entretenimiento tradicionales como el cine y la televisión. Una muestra clara son las estimaciones que indican que el 70% de los usuarios en América Latina prefiere consumir videos on-demand, frente al 30% que aún elige la TV.

Existen cerca de 1.800 millones de suscriptores globales

Este fenómeno se explica por la oferta y la evolución tecnológica del sector. Las plataformas de streaming comenzaron a desarrollarse en la década de 1990 con transmisiones pioneras de radio y video en vivo, superando limitaciones de ancho de banda, y se consolidaron con la expansión de la banda ancha y el lanzamiento de Netflix como servicio digital. Estas tecnologías permitieron acceder a contenido sin tiempos de descarga. Otra plataforma clave fue YouTube, creada en 2005, que provocó una verdadera revolución al facilitar que los usuarios subieran y compartieran videos de manera sencilla. Con el tiempo, evolucionó y se mantiene como uno de los principales actores del mercado.

De cara a 2026, el mundo del streaming se perfila hacia su etapa más competitiva. Existen más plataformas que nunca, catálogos cada vez más fragmentados y precios que, impulsados por la exclusividad y la producción premium, no han dejado de ajustarse. Por eso, elegir dónde suscribirse ya no es tan simple como antes. Ahora pesan mucho más las preferencias personales, el tipo de contenido que se busca, cuánto se está dispuesto a gastar al mes o al año y cuántos servicios diferentes se está dispuesto a combinar.

Impacto económico

Además del cambio cultural, el streaming se convirtió en una industria multimillonaria. Las plataformas invierten cada año miles de millones de dólares en producciones originales, adquieren derechos deportivos y apuestan por contenidos locales para ganar suscriptores. América Latina, por su crecimiento sostenido y su población joven, se transformó en un mercado estratégico para estas compañías.

En ese contexto, el streaming ya compite de igual a igual con el cine tradicional, la televisión por cable y la publicidad. Incluso logró atraer a figuras históricamente ligadas a la pantalla grande hacia contratos exclusivos con estas plataformas. Un ejemplo es Adam Sandler, cuyas producciones de Happy Madison Productions, su propia compañía, pasaron a distribuirse de forma exclusiva a través de Netflix. El contrato más reciente, firmado entre 2020 y 2021, fue valuado en más de 275 millones de dólares por cuatro películas.

La pandemia generó un escenario más competitivo para el streaming

Por otro lado, los derechos deportivos se convirtieron en el nuevo campo de batalla del streaming. Plataformas como Prime Video, Apple TV y YouTube comenzaron a adquirir transmisiones exclusivas de ligas y torneos, conscientes de que el deporte en vivo es uno de los pocos contenidos capaces de congregar audiencias masivas en tiempo real. Esta estrategia no solo atrae nuevos suscriptores, sino que también abre la puerta a mayores ingresos publicitarios, acercando el modelo digital al de la televisión tradicional, aunque con la ventaja de la personalización y el consumo bajo demanda.

Sin embargo, la multiplicación de servicios también trajo un efecto no deseado: la llamada “fatiga de suscripciones”. Con catálogos repartidos entre distintas plataformas y aumentos constantes de precio, muchos usuarios optan por rotar servicios mes a mes o compartir cuentas para reducir gastos e, incluso, algunos regresan a la piratería digital.

El deporte pasó a formar parte del “menú” en las plataformas

Con este escenario, la competencia se actualiza día tras día y, de cara al futuro, la tendencia apunta a modelos híbridos con publicidad, transmisiones en vivo de eventos deportivos y musicales, y sistemas de recomendación impulsados por inteligencia artificial que personalizan la experiencia del usuario. El streaming ya no se limita a series y películas: busca convertirse en una plataforma integral de entretenimiento.

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