Estado y religiones coordinan acciones frente al consumo problemático de drogas

El gobierno promovió un ámbito de diálogo con comunidades de fe para articular prevención y asistencia.

La instancia fue denominada “Construir Comunidad. Diálogo entre Estado y Comunidades de Fe”.

El gobierno impulsó un espacio de diálogo interinstitucional que reunió a autoridades públicas y líderes de diversas comunidades religiosas, con el objetivo de avanzar en estrategias conjuntas de prevención, atención y acompañamiento, en un contexto donde el consumo problemático de drogas se consolida como uno de los principales desafíos sociales.

La instancia, denominada “Construir Comunidad. Diálogo entre Estado y Comunidades de Fe”, fue organizada por la Junta Nacional de Drogas (JND) y contó con la participación del presidente de la República, Yamandú Orsi, junto a representantes de una decenas de religiones con presencia en el país, además de autoridades nacionales e integrantes de organismos internacionales. El encuentro congrego a representantes católicos, evangélicos, afroumbandistas, budistas, adventistas, judíos, testigos de jehová, musulmanes, evangélicos, armenios y mormones

El encuentro, realizado en el auditorio Vaz Ferreira de la Biblioteca Nacional, puso en primer plano la necesidad de fortalecer la articulación entre el Estado y aquellos actores que, desde el territorio, desarrollan tareas de contención y asistencia a personas afectadas por el consumo de sustancias. El secretario general de la JND, Gabriel Rossi, subrayó que el objetivo central es “fortalecer el trabajo conjunto en territorio” y promover una respuesta integral que contemple tanto las políticas públicas como las experiencias comunitarias. En ese sentido, destacó que muchas organizaciones religiosas cuentan con dispositivos propios de atención y acompañamiento, lo que las convierte en actores relevantes dentro del entramado social.

“El aporte de estas comunidades no sustituye al Estado, pero el Estado tiene la necesidad de verlo, comprenderlo y dialogar”, afirmó Rossi, quien remarcó que la coordinación permite optimizar recursos y ampliar el alcance de las políticas.

Desde el Gobierno se valoró especialmente el rol que las comunidades de fe desempeñan en contextos de vulnerabilidad, donde mantienen un vínculo cotidiano con familias, niños y personas privadas de libertad. Estas organizaciones, se señaló, no solo trabajan en la prevención, sino también en procesos de rehabilitación, contención emocional y reinserción social.

Asimismo, el jerarca destacó que el encuentro representa una expresión concreta de la laicidad en Uruguay, entendida no como negación del fenómeno religioso, sino como una forma de convivencia democrática que habilita la participación plural en la construcción del bien común.

Un enfoque integral

El encuentro tuvo como propósito consolidar un espacio amplio, plural y democrático de intercambio, que permita avanzar en una agenda compartida frente a desafíos urgentes como las adicciones, la violencia y la fragmentación social.

En esa línea, se planteó la importancia de incorporar el conocimiento territorial acumulado por las comunidades religiosas, cuya presencia sostenida en barrios y localidades les permite detectar tempranamente situaciones de riesgo y brindar respuestas inmediatas.

Además, se destacó la participación de organismos internacionales, como la Organización de Estados Americanos (OEA), a través de su Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas.

Uno de los aportes centrales del encuentro estuvo dado por la dimensión simbólica y social del diálogo interreligioso. En este sentido, la referente religiosa Mae Susana Andrade destacó el valor de estos espacios más allá de los resultados concretos.

“Me interesa resaltar el valor del diálogo interreligioso por sí mismo, el mensaje positivo que brindamos más allá de las diferencias”, expresó en diálogo con Diario La R. Según sostuvo, la posibilidad de construir estrategias conjuntas en torno a problemáticas sociales constituye “un gesto de confraternidad, respeto y preocupación por la sociedad”.

Andrade remarcó que las religiones, desde su propia esencia, promueven el amor al prójimo, lo que las posiciona naturalmente como aliadas en la búsqueda de soluciones a los problemas sociales. “No debemos ser iguales, porque el mundo es diverso, pero estos encuentros demuestran que es posible trabajar juntos”, afirmó.

La referente también subrayó que las comunidades religiosas reciben cotidianamente a personas que atraviesan situaciones de sufrimiento. “La gente no llega a los templos desde la alegría, sino buscando consuelo, esperanza y respuestas”, explicó, lo que refuerza la necesidad de contar con herramientas que permitan canalizar esas demandas de manera adecuada.

En ese sentido, valoró la posibilidad de acceder a instancias de coordinación con el Estado que contribuyan a mejorar la calidad de las intervenciones. “Tener herramientas que nos permitan un abordaje más ordenado y brindar otro tipo de salidas a las familias que sufren esta problemática es algo muy positivo”, señaló.

Mae Susana Andrade destacó el valor de estos espacios más allá de los resultados concretos.

Identidad, comunidad y derechos

Durante la entrevista, Andrade también hizo referencia a la identidad histórica de las comunidades religiosas de matriz afro, destacando su carácter de resistencia y supervivencia frente a procesos de colonización y esclavitud.

“Somos comunidades que vienen de la colonización y la esclavitud, somos sobrevivientes”, afirmó, al tiempo que resaltó el carácter horizontal y comunitario de estas organizaciones, sostenidas por la propia “familia espiritual”. “La verdadera paz tiene que ser una paz digna, no una paz de sometimiento”, sostuvo, vinculando la necesidad de abordar las adicciones con la defensa de libertades y derechos fundamentales.

Andrade destacó el esfuerzo conjunto en la organización del evento y valoró la presencia de autoridades nacionales e internacionales. “Agradecemos a Presidencia, a la Junta Nacional de Drogas y al presidente por acompañar, así como a los organismos que están preocupados por estas cuestiones que nos duelen socialmente”, señaló.

La referente subrayó además el carácter transversal del problema, que afecta a distintos sectores de la sociedad. “Nadie se salva solo”, afirmó, en alusión a la necesidad de respuestas colectivas frente a fenómenos complejos como las adicciones.

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