Gandhi y la fuerza de la verdad

.Mohandas Karamchand Gandhi

Mohandas Karamchand Gandhi nació el 2 de octubre de 1869 en Porbandar, en el actual estado de Guyarat, en el seno de una familia de la casta bania. En aquel momento, la India formaba parte del Imperio británico, que dominaba el territorio como su posesión más valiosa. Criado bajo una fuerte influencia religiosa y moral, Gandhi contrajo matrimonio a los 13 años, según las costumbres de la época.

En 1888 viajó a Londres para estudiar derecho, tras prometer a su madre mantenerse fiel a principios de austeridad, absteniéndose de consumir carne, alcohol y llevar una vida disipada. Durante su estancia en Inglaterra, entró en contacto con corrientes filosóficas y religiosas que influyeron en su pensamiento, aunque todavía mantenía ideas favorables al sistema imperial.

El giro decisivo en su vida se produjo en Sudáfrica, donde trabajó como abogado. Allí sufrió la discriminación racial en primera persona al ser expulsado de un vagón de primera clase pese a contar con boleto válido. Ese episodio lo llevó a cuestionar profundamente el orden colonial y a comprometerse con la defensa de los derechos civiles.

.Mohandas Karamchand Gandhi fue pacifista y defensor de la verdad

En 1894 fundó el Congreso Indio de Natal, organización desde la cual articuló la resistencia de la comunidad india frente a las políticas discriminatorias. Durante este período desarrolló el concepto de Satyagraha, traducido como “fuerza de la verdad”, basado en la resistencia pacífica, la desobediencia civil y la firmeza moral. Su estrategia incluía protestas masivas, huelgas de hambre y la disposición a aceptar el encarcelamiento como forma de lucha. “Ir a prisión es un honor cuando el gobierno es injusto”, llegó a afirmar.

Durante la guerra contra los bóers, Gandhi apoyó la participación de los indios del lado británico con la esperanza de obtener reconocimiento como ciudadanos plenos, pero tras el conflicto la situación no mejoró. En 1906, una ley del Transvaal obligó a los indios a registrarse, lo que desencadenó protestas masivas. La presión ejercida por estas movilizaciones obligó finalmente a las autoridades a negociar.

De regreso a la India en 1915, Gandhi se encontró con un país sometido a fuertes tensiones sociales. El 13 de abril de 1919 ocurrió la masacre de Amritsar, cuando tropas británicas al mando del brigadier Reginald Dyer dispararon contra una multitud desarmada, causando centenares de muertes. El hecho generó una profunda conmoción y marcó un punto de quiebre en la relación con el dominio británico. En señal de protesta, el escritor Rabindranath Tagore renunció a su título de sir y fue quien popularizó el apelativo de “Mahatma”, que significa “gran alma”.

A partir de entonces, Gandhi lideró el movimiento de no cooperación, promoviendo boicots a productos británicos, renuncias a cargos oficiales y el rechazo a las instituciones coloniales. Su objetivo era debilitar el sistema desde dentro mediante la movilización popular y la resistencia pacífica.

Uno de los episodios más emblemáticos fue la Marcha de la Sal en 1930. En protesta contra el monopolio británico sobre este recurso, Gandhi recorrió cerca de 390 kilómetros hasta la costa del mar Arábigo para producir sal de forma simbólica. La acción provocó el arresto de unas 60.000 personas, incluido el propio líder, y tuvo un fuerte impacto internacional.

Tras la Segunda Guerra Mundial, el debilitamiento del Imperio británico aceleró el proceso de independencia. Sin embargo, las tensiones entre hindúes y musulmanes derivaron en violentos enfrentamientos. Aunque Gandhi se opuso a la partición, en 1947 se concretó la división del territorio en India y Pakistán, dejando miles de víctimas y desplazados. Mientras el país celebraba la independencia, Gandhi optó por el recogimiento, profundamente afectado por la violencia.

El 30 de enero de 1948 fue asesinado en Nueva Delhi por Nathuram Godse, un extremista hindú vinculado a sectores ultranacionalistas. Sus últimas palabras, “¡He Ram!”, reflejaron su profunda espiritualidad. Su muerte cerró una vida dedicada a la lucha por la justicia, la dignidad humana y la paz.

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