Informes técnicos alertan por graves fallas en las patrulleras de Cardama y ponen en duda su seguridad operativa

En este contexto, los informes técnicos y las inconsistencias administrativas han abierto un debate público sobre la viabilidad del contrato

El Poder Ejecutivo analiza la posibilidad de rescindir de forma unilateral el contrato con Cardama.

La construcción de dos patrulleras oceánicas OPV-87 para la Armada Nacional de Uruguay en el astillero español Cardama, en Vigo, quedó bajo fuerte cuestionamiento tras la difusión de informes técnicos que alertan sobre fallas de diseño, problemas constructivos y debilidades en el proceso de contratación del proyecto.

Las observaciones fueron realizadas por los capitanes de navío Ismael González y Héctor Cardozo, designados como inspectores de la Armada en el astillero, y coinciden con advertencias formuladas por la Liga Marítima Uruguaya y especialistas navales que analizaron el avance de la obra en Galicia. Los documentos, citados por el medio Uypress, señalan riesgos que podrían comprometer seriamente la seguridad y operatividad de las embarcaciones.

Informe

Uno de los aspectos más preocupantes refiere a la estabilidad y flotabilidad de los buques. En un informe fechado el 5 de diciembre de 2025, los inspectores advierten que, de acuerdo al diseño actual, la inundación accidental del último compartimiento de popa podría generar un calado crítico, con riesgo de hundimiento o inutilización de la nave. La advertencia cobra especial relevancia considerando que las patrulleras están destinadas a operar en el Atlántico Sur, una zona caracterizada por condiciones marítimas severas.

Los informes también cuestionan los criterios constructivos aplicados por el astillero. Según los inspectores, las patrulleras se estarían construyendo bajo estándares más propios de un buque mercante o de carga que de una nave militar de patrullaje oceánico, lo que podría afectar su comportamiento hidrodinámico y su desempeño en mar gruesa.

A esto se suman observaciones sobre malformaciones en los bloques ensamblados, deficiencias en los controles de soldadura y una supervisión incompleta por parte de la certificadora Lloyd’s Register. De acuerdo a los reportes, varias piezas se fabricaron sin la debida certificación, lo que vuelve “incierta” la calidad final de las embarcaciones. Los inspectores también señalaron una actitud “poco colaborativa” del astillero, que habría ocultado información técnica relevante durante el proceso.

El cuestionamiento no se limita al aspecto técnico. El proceso de contratación del proyecto también fue puesto bajo la lupa. Especialistas navales y actores políticos han advertido que el Plano de Cuaderna Maestra (documento clave para evaluar el diseño del buque) no contaba con aprobación definitiva al momento de avanzar en el contrato. Según las críticas, la firma del entonces comandante en jefe de la Armada, almirante Jorge Wilson, se habría realizado el día previo a la recepción formal del plano.

Detractores

Los detractores del proceso sostienen que la aprobación se concretó sin consultar a los organismos técnicos de la Armada ni contar con la totalidad de los planos necesarios para una evaluación seria, calificando el procedimiento como una “irregularidad grave” y una decisión “técnicamente irresponsable”.

Otro punto que alimenta la controversia es la limitada experiencia del astillero Cardama en la construcción de buques militares. Según señalan los críticos, esta carencia es fácilmente verificable en registros oficiales de la industria naval militar española y refuerza las dudas sobre la idoneidad de la empresa para desarrollar naves destinadas a funciones estratégicas de patrullaje y soberanía marítima.

En este contexto, los informes técnicos y las inconsistencias administrativas han abierto un debate público sobre la viabilidad del contrato, la seguridad de las futuras patrulleras y las responsabilidades institucionales detrás de una de las adquisiciones más relevantes de la Armada Nacional en los últimos años.

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18 Comentarios

  1. El arreglo (porque no se puede llamar contrato) de las lanchas dejó en evidencia la despreocupación de los firmantes de hacer las cosas bien. Y no solo eso sino todo demuestra que se hicieron más arreglos verbales que escritos y no hace falta ser un lince para darse cuenta del motivo. Algo parecido ocurrió con los Hércules del comienzo del mandato con el mismo protagonista del honorable (?) directorio; de los cuales por mucho tiempo solo funcionó uno y a veces. Eso ocurre cuando al frente de las carteras están políticos ineptos o sinvergüenzas o las dos cosas al mismo tiempo, como ocurrió en este caso.

    • Perdona pero es culpa de tu gobierno por escatimar contratando a Cardama, un fabricante de barcos pesqueros y remolcadores que en la vida ha hecho un barco de guerra, haber contratado a Navantia, que lleva décadas fabricando de todo desde fragatas hasta destructores y portaaviones.

  2. Rubén iti no tenes ni idea de lo que estás hablando, no recinocerías un C 130 Hércules ni que te dieras de frente con él. Evidentemente sos u loro repetidor de lo que tus amos ideológicos te indican. Trata de pensar por ti mismo, mirá que no duele.

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