La carne bovina paraguaya cerró el 2025 con presencia en 52 mercados internacionales, un resultado que confirma la expansión sostenida del rubro estrella de las exportaciones nacionales. El dato más relevante del año fue el avance de Estados Unidos, que realizó compras por casi US$ 300 millones y se posicionó como uno de los destinos más dinámicos, acortando distancias con Chile, que continúa como principal comprador.
El ingreso y consolidación en el mercado norteamericano —tradicionalmente exigente en trazabilidad, sanidad y control de procesos— marcó un punto de inflexión. Frigoríficos y autoridades sanitarias coinciden en que el desempeño responde a años de inversión en infraestructura, certificaciones y controles, que hoy permiten competir en segmentos de mayor valor.
“Estados Unidos no solo paga mejor: abre puertas a otros mercados que miran su estándar como referencia”, señalan desde el sector exportador. En paralelo, Paraguay mantuvo su presencia en destinos tradicionales de la región y Asia, apostando a la diversificación como herramienta para mitigar la volatilidad de precios y la dependencia de pocos compradores.
El buen resultado comercial convive, sin embargo, con desafíos crecientes. El sector enfrenta costos logísticos elevados, presiones de fletes internacionales, y márgenes que se ven afectados por ciclos de precios del ganado. A ello se suman las nuevas demandas globales: certificaciones ambientales, reducción de huella de carbono y mayores controles de bienestar animal.
Los productores advierten que para sostener el ritmo exportador será necesario invertir en productividad, mejorar caminos rurales, fortalecer laboratorios y acelerar la adopción tecnológica en los establecimientos. “El mercado premia previsibilidad y consistencia; el reto es mantenerlas”, apuntan.
Otro eje clave es el pasaje de un modelo centrado en volumen a uno con más valor agregado. Algunos frigoríficos ya avanzan en cortes premium, marcas propias y acuerdos directos con cadenas de supermercados. La trazabilidad —del campo al plato— se convirtió en un sello que diferencia al país y mejora el acceso a compradores de alto poder adquisitivo.
En paralelo, técnicos del sector remarcan la importancia de seguir cuidando la sanidad animal, una ventaja histórica que ha permitido responder positivamente a auditorías internacionales y sostener la reputación del producto paraguayo.
Con 52 destinos activos y un mercado estadounidense en expansión, el escenario inmediato ofrece oportunidades, pero también obliga a planificar. La prioridad será consolidar la presencia en mercados premium, sin descuidar los socios tradicionales que garantizan volumen y estabilidad.
El sector ganadero aparece así como una pieza estratégica para la economía paraguaya: genera empleo directo e indirecto, impulsa inversiones regionales y aporta divisas clave. El desafío, advierten analistas, será convertir el buen momento exportador en política de largo plazo, capaz de blindar al país frente a shocks externos y aprovechar plenamente el reconocimiento ganado.
Por ahora, el balance es claro: la carne paraguaya sostiene su expansión internacional y Estados Unidos emerge como un aliado comercial de peso, reforzando la idea de que calidad, control y previsibilidad siguen siendo el mejor pasaporte para competir en el mundo.


EE.UU. esta pagando con chirolas su presencia militar en ese país con las compras de carne.
En Paraguay?
Sí, despistada. EE.UU. y Paraguay firman acuerdo de cooperación que regula presencia de militares estadounidenses en el país sudamericano.