En toda la región con algunas pocas excepciones, la expansión de la educación a distancia ha sido el mecanismo de política pública en educación superior para democratizar y expandir el acceso. Ello implicó un crecimiento muy superior frente a la educación presencial y la incorporación de nuevos sectores y estudiantes, y al tiempo la conformación de grandes universidades a distancia, incluyendo megauniversidades.
Los datos que reflejan estimaciones basadas en informes del IESALC-UNESCO, la OEI y fuentes nacionales, evidencian la correlación entre la evolución de la educación superior, el crecimiento de la modalidad de la educación a distancia y la escala de los proveedores a distancia.
Mientras que en el año 2000 la cobertura neta de educación superior en la región era cercana al 21%, con una incidencia de la educación a distancia del 1 al 2% en el total, para en el año 2025 la cobertura superó el 50%, siendo la modalidad a distancia la responsable de gran parte de este aumento al captar a la población adulta que trabaja y cubriendo el 30% de la matrícula de educación superior. Incluso si miramos sólo a los estudiantes de primer año, la incidencia de las modalidades no presenciales es mayor.
También existe una correlación entre menos crecimiento de la cobertura y limitaciones a la educación a distancia en varios países. Este proceso a lo largo de 25 años ha estado marcado por diversas etapas. Del 2000 al 2005, se inició la transición desde el modelo de elites y público apoyado en el libro a las primeras plataformas con lo cual se pasó del 1 al 5 a 7% de la cobertura. Entre el 2006 y el 2010 se generalizó la banda ancha y se alcanzó al 10% de la cobertura con modelos asincrónicos apoyados en Moodle y Blackboard, fundamentalmente por el boom del sector privado en Brasil. En el siguiente quinquenio (2011 – 2015) se alcanzó a 4.2 millones de estudiantes a distancia con un 15% de la cobertura que se amplió con la aparición de los MOOCs y el uso de smartphones para el aprendizaje, junto a las ya consolidadas plataformas LMS.
El periodo siguiente, entre el 2016 y el 2020, implicó el salto forzado a la llamada «educación remota de emergencia» que normaliza y generaliza un nuevo modelo virtual sincrónico gracias a las plataformas interactivas de ZOOM fundamentalmente, en un contexto de limitaciones a la educación presencial. En el último quinquenio (2021 – 2025), y fundamentalmente luego de la pandemia, la matrícula a distancia continuó su expansión y pasó de 7.5 a 10.5 millones de estudiantes a distancia con un 30 a 35% de incidencia de la modalidad de educación a distancia en la cobertura total.
El nuevo escenario consolidó diversas modalidades a distancia, sincrónicas y asincrónicas articuladas, y la nueva irrupción incluso de una modalidad híbrida como nuevo estándar para las instituciones presenciales. Actualmente estamos insertos en una fase de uso creciente en las modalidades a distancia de Inteligencia Artificial tanto para el seguimiento, los procesos de evaluación, la actualización curricular e incluso la selección docente.
En ese largo periodo de 25 años, hemos pasado de una etapa de institucionalización donde los gobiernos comenzaron a crear marcos legales y la educación a distancia dejó de ser vista como «de segunda categoría» para ser reconocida oficialmente, a una etapa de expansión donde se produjo una democratización real y la oferta se diversifica no solo en carreras administrativas, sino también en ciencias sociales y tecnología, contribuyendo a la reducción de la brecha entre zonas rurales y urbanas. La pandemia fue el parte agua, y no sólo eliminó el estigma elitista de la educación presencial, sino que mostró los mejores estándares de calidad.
Hoy, la distinción entre «presencial» y «a distancia» es difusa, ya que casi todas las carreras presenciales incorporan un porcentaje elevado de virtualidad.
En tal sentido, la región se encuentra en un punto de inflexión donde la modalidad virtual ya no es «alternativa», sino la fuerza dominante de acceso para los nuevos estudiantes.
En el total, la educación presencial cubre entre el 65 y el 70% de la matrícula siendo una modalidad estancada y en ligero descenso, mientras que, a nivel regional, entre el 25% y el 35% de la matrícula total de educación superior corresponde a modalidades virtuales y a distancia con un crecimiento de doble dígito anual en los últimos diez años, en tanto que las modalidades híbridas están alcanzando entre el 5 y el 10%.
La penetración varía significativamente dependiendo de la infraestructura tecnológica, la escala de los proveedores, la regulación de cada país, y las distintas carreras y niveles con un peso importante de la formación terciaria, profesional y de posgrado.


Señores LR dejen de publicar estas tonterías sin sentido. Hay que publicar notas de interés general, no bolazos individuales, esto lo escribe un chat bot, jajaja¡¡¡