El movimiento sindical uruguayo cumple este año seis décadas de unidad. Una historia atravesada por conquistas, resistencias y organización colectiva, donde las mujeres siempre estuvieron presentes, aunque no siempre reconocidas. “Las mujeres siempre estuvimos en el movimiento sindical, tal vez con menos visibilidad a lo largo de la historia”, afirma Carolina Spilman, vicepresidenta adjunta y responsable de la Secretaría de Género, Equidad y Diversidad del PIT-CNT en una entrevista para Diario La R. A su vez, quien reflexiona sobre los avances, las deudas y los desafíos que siguen marcando la agenda sindical en el Día Internacional de la Mujer.
Desde ese lugar, Spilman pone el foco en una deuda histórica que se reconoce desde la central sindical: “Cuando se cuenta la historia aparecen pocos nombres de mujeres. Eso no quiere decir que no hayan estado las compañeras, sino que muchas veces estaban en otros roles, no en los lugares de mayor exposición o decisión”. La creación y jerarquización de la Secretaría —que pasó de comisión a departamento y luego a secretaría con voz y voto en el Secretariado Ejecutivo— marca, para ella, un punto de inflexión importante.
“No es menor que hoy la perspectiva de género se pueda transversalizar en todas las decisiones que se toman. Eso es profundamente político”, subraya.
En el XV Congreso Nacional Ordinario del PIT-CNT, celebrado en mayo de 2025, Spilman asume sus nuevas responsabilidades como vicepresidenta adjunta y responsable de la Secretaría de Genero, Equidad y Diversidad, lo cual considera “sumamente importante, porque nos permite a las mujeres sindicalistas transversalizar en todas las decisiones que se toman en el secretariado desde la perspectiva de género”. Valora como un echo “sumamente relevante” ya que ha existido un “empuje muy importante en los movimientos feministas”.
El 8 de marzo como definición política
El 8 de marzo es concebido por el movimiento sindical como una jornada de lucha. “Para nosotros no es una fecha comercial ni de merchandising violeta. Es el Día de la Mujer Trabajadora, y eso no es una definición menor”, sostiene Spilman. Desde el PIT-CNT, explica “venimos reafirmando año a año que el 8 de marzo es el día de la mujer trabajadora, y para nosotros eso no es una definición menor, es una definición profundamente política del movimiento obrero”. La dirigente aclara que la noción de “trabajadora” va mucho más allá del empleo formal: “No hablamos solo de las mujeres con trabajo remunerado, sino también de todas las que realizan trabajo no remunerado, que es el que sostiene al capital”. En esa definición amplia se inscribe una de las principales batallas del feminismo sindical: visibilizar el trabajo de cuidados y su impacto directo en las trayectorias laborales y militantes de las mujeres.

El movimiento sindical como “reflejo de la sociedad”
Consultada sobre los obstáculos que históricamente dificultaron el acceso de las mujeres a los espacios de conducción, Spilman razona que “el movimiento sindical es un reflejo de la sociedad. Vivimos en una sociedad patriarcal y eso se reproduce”.
Desde su experiencia, señala que una de las trabas centrales es la falta de tiempo y de condiciones materiales para militar. “Las mujeres, sobre todo en edades reproductivas y con infancias a cargo, no siempre tenemos la posibilidad de dedicarle horas a la militancia”, explica. A eso se suman cuestiones concretas, como la ausencia de espacios de cuidados en instancias sindicales.
“Si queremos que las mujeres participen, tenemos que generar esas condiciones. En el PIT-CNT hace algunos años tenemos espacios de cuidados, y eso hace la diferencia”, afirma, remarcando que se trata de una discusión que debería atravesar todos los ámbitos de la vida social y política.
Pese a los avances obtenidos, lamenta que estos no sucedan al ritmo deseado: “los avances son lentos siempre, a veces sentimos que retrocedemos un poquito, pero bueno, siempre con la mirada hacia adelante y tratando de trabajar para avanzar”.
Más mujeres, más democracia
En los últimos años se registró un aumento de mujeres en la Mesa Representativa del PIT-CNT. Para Spilman, si bien los avances son reales, aún insuficientes, existe un compromiso político claro. “Hoy el movimiento sindical está comprometido con estos cambios. Lo demostró poniendo a una mujer en un lugar relevante, con la tarea de transversalizar la perspectiva de género”.
Sin embargo, advierte que el desafío sigue estando en la base. “Necesitamos que más compañeras asuman roles en los sindicatos de base, porque es desde ahí que después se llega a los espacios de conducción”.
Su frase “no tengo vocación de florero”, pronunciada en una de sus primeras entrevistas al asumir, simplifica esa mirada. “No es para la foto. Si voy a estar donde se toman decisiones, voy a estar incidiendo”, explica. Y da ejemplos concretos como la composición de las delegaciones, la presencia de mujeres en reuniones clave, la incorporación de temas específicos de la agenda de las trabajadoras.
“Hay cuestiones que siempre ponemos sobre la mesa nosotras: la violencia basada en género, los salarios sumergidos, la realidad de las jefas de hogar. Más del 50% de las personas con salarios más bajos en Uruguay son mujeres”, recuerda.

La cuota: necesaria hoy, injusta en el mundo ideal
El debate sobre la ley de cuotas aparece inevitablemente. Para Spilman, se trata de una herramienta polémica pero indispensable en el contexto actual. “No debería existir en el mundo ideal, pero en el mundo real es necesaria”, afirma.
“La cuota existe porque, si no, no ponían mujeres. Y gracias a la cuota muchas compañeras pudieron asumir responsabilidades y ser visualizadas”, sostiene, y agrega: “Siempre parece haber un varón ‘mejor’, porque tiene más disponibilidad, menos carga de cuidados. Esa desigualdad es estructural”.
En ese sentido, enfatiza que más mujeres en política y en el sindicalismo no es una concesión, sino una profundización democrática: “No puede haber democracia real si no se toma en cuenta la realidad del 50% de la población”.
Feminismo de clase y mirada antiimperialista
De cara a este 8 de marzo, la Secretaría de Género, Equidad y Diversidad organizó, junto a otras organizaciones sociales, la movilización y un encuentro de mujeres y disidencias sindicalistas los días 7 y 8. El objetivo: debatir la agenda futura, con ejes como la distribución de la riqueza, la reducción de la jornada laboral y la transversalización de género en la negociación colectiva.
“Las mujeres tenemos que hablar de economía, de plata, de cómo un mejor salario puede ser clave para salir de una situación de violencia”, plantea Spilman, recordando que muchas mujeres no pueden abandonar vínculos violentos por falta de autonomía económica.
Este año, además, la consigna sumó una fuerte impronta internacionalista: “8m Antimperialista , Por la soberanía de los Pueblos, No pasarán!”. La preocupación por lo que ocurre en Palestina, Siria, con las mujeres kurdas y en América Latina atraviesa la convocatoria. “Estamos viendo una avanzada del imperialismo y de las nuevas derechas, con discursos de odio que nos preocupan profundamente”, señala.

Salir a la calle para cambiar la realidad
El mensaje final es una invitación a ocupar el espacio público. “Este día es nuestro, es un día de lucha y de organización”, afirma. “Tenemos que encontrarnos en la calle para cambiar la realidad de las mujeres en Uruguay, para dejar de ser las relegadas de siempre”.
La dirigente destaca el crecimiento sostenido de la marcha del 8 de marzo: más mujeres, más gurises, más carteles y más reivindicaciones. “Eso también nos enseña y nos llena de esperanza”, concluye.
Fotos: Portal del PIT-CNT

