La tierra tembló en Venezuela con una saña que no se recordaba en más de un siglo, pero el eco del desastre golpeó de inmediato en el Cono Sur. El pasado miércoles 24 de junio, el norte del país caribeño sufrió lo que la ciencia denomina un «doblete sísmico»: dos terremotos devastadores de magnitudes 7.2 y 7.5 que, separados por apenas 39 segundos, multiplicaron de forma exponencial los destrozos estructurales al golpear edificios que ya habían quedado sentidos por el primer remezón.
El balance oficial que llega desde Caracas y las zonas costeras es desolador y sigue trepando con las horas: las autoridades ya confirman más de 900 víctimas fatales y miles de heridos, mientras la ONU estima que el total de personas afectadas ronda los 6.7 millones.
La conocida como «zona cero» en el litoral central, La Guaira, Maiquetía, Catia La Mar y barrios caraqueños como Altamira, muestran un paisaje de escombros, con más de 250 edificios colapsados o completamente inhabitables, hospitales saturados y el principal aeropuerto internacional cerrado por destrozos en sus terminales.
Ante la magnitud de la catástrofe, las prioridades en el terreno se dividen de forma dramática entre la desesperada búsqueda de supervivientes atrapados y la contención de una crisis humanitaria inminente. Las zonas afectadas urgen por medicamentos de primera línea, material quirúrgico, analgésicos, pañales, leche de fórmula y, sobre todo, agua embotellada y plantas potabilizadoras, dado el colapso de los acueductos y el riesgo latente de contaminación de las aguas.
Sin embargo, frente a la burocracia de las cumbres y los canales oficiales de los Estados, la primera línea de respuesta afectiva y logística nació desde el llano, impulsada por los ciudadanos de a pie. Esto complementa las ayudas estatales que llegan desde muchas partes del mundo como El Salvador, Estados Unidos, México, Argentina y otros países.

Movimiento ciudadano
En Uruguay, la numerosa comunidad venezolana no tardó ni un par de horas en organizarse. Lejos de quedarse de brazos cruzados mirando las noticias con angustia, cientos de residentes e inmigrantes comenzaron a armar redes de contención, coordinar centros de acopio y movilizar recursos de manera autogestionada para hacer llegar ayuda directa a sus familias y compatriotas.
Para conocer cómo late esta campaña solidaria desde Montevideo y cómo se gestiona la ayuda en medio de la emergencia, Diario La R conversó con Wilfranck Marcano, uno de los voceros de la iniciativa que se lleva adelante en Montevideo y otros departamentos. En total, remarcó que son más de 15 centros de acopio en todo el país, incluyendo la sede de la Sección Consular de la Embajada de la República Bolivariana de Venezuela en la calle Rincón 745 en la capital.
Marcano, quien al igual de varios venezolanos en el exterior vive momentos de tensión con familiares y amigos en Venezuela envueltos en la tragedia que significó los dos terremotos, asegura que la iniciativa surge por la necesidad de convertir el “dolor, la frustración, angustia e incertidumbre, en una maquinaria de acción que realmente sea útil a lo que el pueblo venezolano necesita en esta hora”, puntualizó.
Esta movilización ha llevado a que diversas organizaciones de la sociedad civil, emprendedores y la representación consular venezolana en Uruguay unan fuerzas para canalizar asistencia humanitaria hacia las zonas más afectadas, principalmente Caracas y La Guaira.
Centros de acopio y prioridades de recolección
Hasta el momento, se han confirmado al menos 15 centros de acopio en Montevideo, además de dos centros de clasificación y empaquetado. En estos puntos se recolectan insumos médicos, ropa, comida, herramientas, colchonetas y mantas.
Tras reuniones sostenidas entre las partes, se determinó que la prioridad absoluta son los insumos médicos de primeros auxilios. El entrevistado detalló que los requerimientos más urgentes son “gasas, insumos de primeros auxilios, soluciones salinas, inyectadoras, todo eso está siendo material prioritario en este momento».
Debido a la magnitud de los daños y la cantidad de damnificados, los organizadores han planificado un plan de acción inicial de al menos 20 días.
Articulación diplomática y puente aéreo
Para garantizar el traslado de las donaciones, la sociedad civil, movimientos sindicales y factores políticos se reunieron con la Embajada de Venezuela en Uruguay, la cual también comenzó a funcionar como centro de acopio, con el fin de gestionar un puente aéreo entre Montevideo y Venezuela a través de los canales oficiales.
Entiende que las gestiones quedan en manos de las autoridades interinas de Venezuela, a través de su representación consular y el gobierno uruguayo ya que mediante envíos privados o vuelos comerciales, “sería completamente imposible», explicó y agrega que el primer envío de insumos se realizará una vez el Ejecutivo disponga del despliegue logístico necesario.

Vías de comunicación
Para quienes intentan contactar a sus allegados en Venezuela, se recomienda intentar la comunicación directa por vías particulares. Adicionalmente, se destaca la utilidad de la plataforma digital desaparecidosterremotovenezuela.com, la cual ha ayudado a ubicar a miles de personas:
«Esta página es una herramienta muy importante para tratar de ubicar y contactar familiares. Ciertamente, los números de personas no contactadas son sumamente altos, pero también es cierto que miles de personas han sido encontradas a través de esta plataforma».
Para obtener información sobre la logística de donaciones y los puntos de acopio actualizados, los ciudadanos pueden consultar el Instagram de las organizaciones participantes: @venezolanosenuruguay, @unpanaporuruguay, @convzlauruguay y las cuentas de la sección consular de Venezuela en Uruguay.


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