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La alimentación se convierte en una herramienta fundamental

Estreñimiento: Importancia de una dieta saludable

Esta afección a menudo se toma como un problema menor, no obstante el estreñimiento afecta a una proporción significativa de la población

Los criterios que definen esta condición varían entre individuos.
Los criterios que definen esta condición varían entre individuos.

Por otro lado puede llegar a convertirse en un indicador relevante sobre el estado general de salud. Hay que señalar que no se trata de una enfermedad en sí misma, pero sí de un síntoma que, en ocasiones, encubre otros trastornos subyacentes que requieren atención. Los criterios que definen esta condición varían entre individuos. Una persona puede considerarse estreñida cuando presenta menos de tres evacuaciones semanales, cuando las heces se vuelven duras, secas o con aspecto grumoso, cuando existe dificultad o dolor para defecar, o cuando persiste la sensación de vaciado incompleto después de ir al baño. Sin embargo, los patrones intestinales no son uniformes, pues cada persona reconoce su propia normalidad, y lo que para unos puede ser habitual, para otros representa un cambio significativo.

En este caso, afecta con mayor intensidad a ciertos grupos. Como por ejemplo, las mujeres son especialmente vulnerables, sobre todo durante el embarazo y el periodo posterior al parto. También los adultos mayores, las personas de razas diferentes a la blanca, quienes consumen poca fibra, aquellos que toman determinados medicamentos o suplementos y los pacientes con trastornos funcionales del tracto gastrointestinal presentan una probabilidad más alta de sufrir estreñimiento. Cuando el cuadro se prolonga en el tiempo, pueden aparecer complicaciones que agravan el cuadro inicial. Las hemorroides, las fisuras anales, el prolapso rectal o la impactación fecal son algunas de las consecuencias asociadas al estreñimiento crónico. Por el contrario, cuando la duración es breve, lo habitual es que no se desarrollen estas complicaciones.

La alimentación se convierte en una herramienta fundamental
La alimentación se convierte en una herramienta fundamental

Ante este panorama, la pregunta sobre cuándo consultar al médico adquiere mucha atención. La recomendación general indica que se debe buscar atención profesional si los síntomas persisten pese a las medidas de autocuidado o si existen antecedentes familiares de cáncer colorrectal. Pero hay situaciones que exigen una consulta inmediata. La aparición de sangrado rectal, sangre en las heces, dolor constante en el abdomen. Así como incapacidad para expulsar gases, vómitos, fiebre, dolor lumbar o pérdida de peso no intencionada son señales que no deben ser ignoradas.

Las causas que desencadenan el estreñimiento son múltiples y, con frecuencia, confluyen varias al mismo tiempo. Entre los mecanismos implicados se encuentran el tránsito lento de las heces a través del colon, el retraso en el vaciamiento por trastornos del suelo pélvico -especialmente común en mujeres- o por cirugías previas en el colon, así como los trastornos funcionales como el síndrome de intestino irritable. A ello se suman la falta de fibra en la alimentación, la ingesta insuficiente de líquidos, el sedentarismo, la enfermedad celíaca, los trastornos neurológicos como el Parkinson, las lesiones medulares, la diabetes, el hipotiroidismo, procesos inflamatorios intestinales, obstrucciones o problemas anatómicos del tubo digestivo constituyen el entramado de posibles causas.

Para quienes buscan soluciones más allá de los laxantes, la alimentación se convierte en una herramienta fundamental. Los adultos requieren entre 22 y 34 gramos de fibra diaria, según la edad y el sexo. Aunque las personas mayores a veces reducen su consumo por pérdida de apetito o interés en los alimentos. Incorporar fibra de manera gradual permite que el organismo se adapte sin generar molestias adicionales.

Los granos enteros, las legumbres, las frutas con cáscara, las verduras de hoja verde y los frutos secos son fuentes privilegiadas de este nutriente. Pero la fibra por sí sola no cumple su función si no va acompañada de suficiente líquido. El agua, los caldos y los jugos naturales ayudan a que las heces se vuelvan más blandas y facilitan su tránsito. Mantenerse hidratado no solo previene el estreñimiento, sino que contribuye al equilibrio general del organismo.

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